Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC Cultural Una visita al pintor norteamericano No quiero irme nunca. No tengo una sensación de gran realidad sobre el mundo venidero: mis pies son demasiado feos como para llevar esas zapatillas doradas de los ángeles puesto gradualmente en sus rasgos. Viste pantalón y camisa blancos, y es un fumador empedernido; pero aunque en un tiempo fue famoso por no aparecer nunca en público sin un vaso de bourbon en la mano, ahora sólo toma un vaso de vino blanco de tarde en tarde. Si no lo hubiera dejado, no estaría aquí ahora mismo dice. Sin embargo, admite que la vida social a la que se ve sometido un artista famoso resulta bastante más difícil de soportar estando sobrio. Contesta a las preguntas con una seriedad que no se ve afectada por su inclinación a los aforismos y chistes Dios, he tenido que dibujar como un poseso para comprar todo esto explica mientras me lleva por la isla hasta su estudio) A lo largo del tiempo, la mayoría de los artistas de éxito desarrollan un personaje, a medias real y a medias teatral, que utiliza para mantener el mundo a distancia. Pero Rauschenberg es extraordinariamente sincero y asequible: uno tiene la sensación de que trata cada conversación como una aventura de la que podría salir completamente transformado. Por lo que yo había leído, esperaba una persona agradable. De hecho, es enormemente interesante, y su ayudante, que nos acompaña durante toda la tarde, parece pasar la mayor parte del tiempo intentando evitar que ofrezca demasiado de sí mismo. Monogram, de 1955- 1959, una de las obras más célebres de Rauschenberg seo, la vida artística de uno pasa ante sus ojos. De hecho, pasa ante los ojos de todo el mundo, como puesta en un santuario, sellada y lista para que todo el mundo la juzgue en su conjunto por primera vez. negros, collages, como Yoicks (1953) y lo que él denominó Combines- assemblages de materiales poco habituales, como el icónico Monogram (1955- 1959) con la cabra disecada que lleva en el centro un neumático, y Bed (1955) en la que una colcha salpicada de pintura hizo las veces de lienzo. Pero sólo a comienzos de la década de 1960 comenzó a ser reconocido, y para entonces había realizado colaboraciones teatrales y había comenzado esa productividad continua que lo ha caracterizado. Hace que todo parezca fácil; es interminablemente prolífico y la inspiración le viene sin esfuerzo, como si su talento fuera una fuerza irresistible e indiscriminada. Tienes la impresión de que si le dejas solo en una- habitación con unos pocos materiales dispersos, produciría, en uno o dos minutos, algo precioso. Su gran logro ha sido llevar la tradición europea del arte basado en la teoría y Una inspiración prolífica proyectarla en el acerbo norteamericano, dándole Rauschenberg nació en 1925 en Port Arthur, nueva fuerza con pizcas de la cultura consumista, Texas, una ciudad dejada de la mano de Dios en el el humor nativo y una especie de estética de Don golfo de México que sólo se distingue porque Ja- Manitas. Prácticamente cualquier cosa puede acanis Joplin también escapó de allí tan pronto como bar en un Rauschenberg: ropa, periódicos, una inpudo. No pisó un museo hasta los 18 años, significancia, una bombilla. Para explicar su cariño cuando era técnico aprendiz destinado en el hos- por las imágenes fotográficas, Rauschenberg dice: pital naval de San Diego; pero tan pronto como fi- Las veo como objetos. Si necesitara un freganalizó su viaje, comenzó los estudios de arte en dero, no haría uno, iría a comprarlo. Me gusta la Kansas City. Continuó en París y acabó estu- idea de la confrontación con algo que no es estádiando con Josef Albers en el Black Mountain Co- tico prematuramente llege, en Carolina del Norte. Allí conoció a Sue Si Johns representaba la faceta elegante, reWeil, también estudiante de arte, con quien se cóndita, del arte a principios de los sesenta, Rauscasó al año siguiente. En un año, el matrimonio se chenberg era justo lo contrario, exuberante y exhabía disuelto y Rauschenberg se trasladó a Italia. pansivo, eternamente curioso, excepcionalmente Poco después de regresar a Estados Unidos, en sorprendente. Cualquier pieza dada transmite una 1953, conoció a Jasper Johns en Nueva York, con inmensa jungla de elementos e ideas, organizada quien entabló una de las más famosas, y comple- con una destreza pictórica que impresiona aún jas, amistades del siglo XX. más por su aparente espontaneidad. Enfrentarse a La producción de Rauschenberg durante la dé- una exposición retrospectiva al final de una carrera cada de 1950 es muy amplia: cuadros blancos y es algo tremendo. Ahí, entre las paredes del mu 34 Adrenalina defensiva Le pregunto si la retrospectiva le asusta, y por primera vez en toda la tarde mira hacia otro lado y guarda silencio. Transcurre un minuto. Debe de asustarme, porque mi adrenalina defensiva está como loca. Así que debo de estar aterrorizado dice por fin, y explica que no quiere que congelen la obra en una especie de ámbar institucional. Rauschenberg ha tenido una existencia afortunada: un hijo, un trabajo satisfactorio, riqueza, viajes, respeto, longevidad, un lugar prácticamente garantizado en la historia del arte. Es una de las mejores vidas que se pueda imaginar, y parece tener el don de disfrutarla. Su madre tiene noventa y tantos años y él puede que todavía esté un tiempo con nosotros, pero le pregunto cómo se siente ahora que llega al final, o en pocas palabras, si tiene miedo a morir. No pretende ser una pregunta morbosa, y Rauschenberg no se ofende. Nuevamente hace una pausa larga, contemplativa. Hay momentos del día en que me aterroriza dice por fin. Otra larga pausa. No quiero irme nunca. No tengo una sensación de gran realidad sobre el mundo venidero; mis pies son demasiado feos como para llevar esas zapatillas doradas de los ángeles. Pero estoy trabajando en mi miedo. Y mi miedo es que pase algo interesante y me lo pierda JIM LEWIS Harper s Bazaar 12 de noviembre de 1998