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ABC literario Cine 24 de julio de 1998 Teatro Cari Theodor Dreyer J. A. Gómez García Fundamentos. Madrid, 1997. 206 páginas, 1.560 pesetas. Manuel Vidal Estévez: Cari Theodor Dreyer. Cátedra. 359 páginas, 1.400 pesetas Fabulación Pier Pació Pasolini Versión de C. Matteini. Argitaletxe Hiru Hondarribia. 147 págs. 1.200 pesetas L A coincidencia en el mercado de dos estudios dedicados a Dreyer (más uno anterior de Pilar Pedraza en 1996) no puede ser considerada una casualidad, sino la constatación de que la recuperación de este autor cinematográfico en nuestro país comienza a dar sus frutos. Un repaso a las programaciones de las filmotecas regionales durante los 90, así como diversos homenajes y retrospectivas, demuestran que la presencia de Dreyer en las pantallas especializadas ha sido constante y, lo más importante, que los interesados han podido conocer aquellas películas primeras que habían quedado ocultas tras el prestigio de las tres más señeras: La pasión de Juana de Arco (1927- 1928) La palabra (Ordet, 1954- 55) y Gertrud (1964) De los 14 largometrajes que comprenden su filmografía, estos son, además, los únicos que se emiten por televisión. De ahí que tanto el aprecio del gran público como el de los cinefilos estuviese condicionado por este conocimiento parcial de su obra. Eso explica la falta de bibliografía española referida a este director, prácticamente reducida al volumen que le dedicó el entusiasta Carlos Fernández Cuenca en 1964, al monográfico de Nuestro Cine en 1968, y a diversos artículos de carácter general. Desde entonces habría que esperar al n- 5 de Nosferatu titulado La mirada Dreyer (1991) para encontrar un nuevo texto de referencia capaz de compararse con los abundantes estudios aparecidos en otros países. Dentro de esta corriente de reivindicación se inscribe la publicación por la Semine! de Sobre el cine (1995) que recoge entrevistas y artículos teóricos de Dreyer seleccionados por David Skoller. Junto a Réfiexions sur mon métier editado por Charles Tesson en 1983 para Cahiers du Cinema éste es el libro básico para conocer sus opiniones sobre la estética, la técnica y el sentido del arte cinematográfico. El interesado debe consultar al menos dos más de carácter biográfico: Cari Dreyer: a film director s work (1950) de E. Neergaard, tra- genial, y por plantear su exposición mediante estructuras similares y llenas de lógica. Ambos coinciden en desarrollar tres bloques temáticos: el primero corresponde al terreno biográfico, basándose en los datos de Drouzy pero sin llegar a sus excesos interpretativos. Vidal Estévez da en este punto más referencias sobre la época, pero Gómez García es más armónico en su manera de ceñirse al personaje, aparte de que incluye una nota autobiográfica que Dreyer envió a Neergaard en 1939, si bien algunos datos indican que el autor la ha traducido de una versión italiana y no del original. El segundo bloque comprende los pronuncia- A Ambos autores han creado trabajos muy diferentes, pero unidos por un común respeto hacia un artista genial, y por plantear su exposición mediante estructuras llenas de lógica ducción inglesa del primer gran acercamiento al director, publicado en 1940 y en danés, idioma en el que también existe una ampliación de 1963; y, sobre todos, Cari Th. Dreyer, né Nilsson (1982) de M. Drouzy, quien hace de la conflictiva infancia de Dreyer el sustrato del que surge el conjunto de su obra. Tanto Gómez García como Vidal Estévez han manejado estos y otros materiales, y han creado a partir de ellos trabajos muy diferentes, pero unidos por un común amor y respeto hacia un artista 20 mientos teóricos del director. Vidal opta por reproducir amplios fragmentos de los textos citados, dejando que sea Dreyer el que hable de distintos aspectos del cine y sin introducirse a sí mismo más que en carácter de seleccionador. Gómez, en cambio, cuenta con su voz lo que Dreyer ha dicho, con un poco hábil resultado cercano a un resumen escolar donde se dice lo mismo con otras palabras, y especialmente grave porque cualquier lector de Dreyer sabe que no hay apenas dificultad en entenderlo. El intento habría debido dar lugar a un desarrollo teórico homogéneo, pero la integración de los puntos no se ha conseguido. El último bloque- aparte de la bibliografía, más completa en Gómez, y mejor estructurada en Vidal- es el comentario de cada película. Aquí es donde radica la diferencia fundamental que separa a los lectores potenciales de cada libro. Gómez se ciñe mucho a la película concreta, y habla en términos cinematográficos; Vidal Estévez, además de unas sinopsis completísimas, conecta con mayor arrojo la película con otros elementos culturales, artísticos y filosóficos, que exigen de un lector preparado para discutir, no ya con Dreyer, sino con el analista. De ahí que se trate de un libro que degustarán mejor los iniciados en la obra del maestro danés, mientras que el de Gómez será de mayor provecho para quienes den sus primeros pasos hacia el encuentro con una de las mayores creaciones del arte universal. Pedro Manuel VÍLLORA UNQUE a finales de los 40 ya había escrito un primer drama en dialecto friulano, Jos últimos años 60 supusieron para Pasolini su período de mayor actividad teatral. Según él, fue a raíz de una enfermedad que lo retuvo en cama, tiempo que aprovecha en la lectura de Platón. Del filósofo ático, y perturbado por su belleza toma la escritura mediante personajes en diálogo. Además, y dado que acaba de pasar por un momento de creación poética que lo hakDÍa dejado acaso saturado, y que culmina con la publicación de Poesía en forma de rosa (1964) encuentra en el teatro una nueva vía de expresión para la poesía: Llevaba tiempo sin escribir en verso. Como estas tragedias están escritas en verso, es probable que necesitara un pretexto, personas interpuestas, es decir, personajes, para escribir versos Pero sería un reduccionismo fácil creer que la escritura en verso de las seis obras teatrales que dejó planteadas en 1966, para continuarlas en años posteriores, sea un mero recurso formal. Por el contrario, lo poético es una de las claves fundamentales para entender las intenciones últimas de estos textos. Dejando aparte esta Fabulación sólo otros dos se han publicado en España: Calderón con una primera versión en 1980 y otra corregida en 1987, y Orgía en 1995 y coincidiendo con el vigésimo aniversario de la muerte de Pasolini. Quedarían por editarse Pilados Pocilga y Bestia da stile pero al menos se encuentra ya en español el escrito teórico donde Pasolini hace balance de las dos formas principales de teatro existentes, y propone su tercera vía, en la que se engloban las seis tragedias. Se trata del Manifiesto. 32 puntos para un nuevo teatro aparecido en 1968 en la revista Nuovi argomenti Este Manifiesto ha sido recuperado por Matteini como introducción a su edición de Orgía y en él había de! Teatro de la Charla, caracterizado por una estructura naturalista que funciona como un ritual donde la burguesía se refleja y se reconoce, y de un Teatro del Gesto o del Grito, producto de la anticultura burguesa que permite a la burguesía saborear el placer de la provocación, de la condena o del escándalo (mediante el cual, finalmente, no consigue más que la confirmación de sus propias convicciones) (un teatro del que en España podríamos encontrar como representante a La Fura deis Baus) Frente a ellos, Pasolini propone el Teatro de la Palabra, caracterizado por la falta casi total de acción escénica destinado a los propios grupos culturales avanzados que lo producen y donde habrá sobre todo un intercambio de opiniones y de ideas, en una relación mucho más crítica que ritual Fabulación es una magnífica muestra del Teatro de la Palabra. Presenta la tragedia de! padre que siente la sexualidad del hijo como amenaza, la potencia emergente y la posibilidad reproductora del más joven como una regresión del progenitor a un estado de impotencia y esterilidad. Pero esta situación se complica con el surgimiento en el padre de un deseo homosexual con el hijo como objeto. En la exposición de las contradicciones de las relaciones paterno- filiales, Pasolini consigue un texto apasionante en el que subyace la subversión del orden moral. P. M. V.