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A B C literario Poesía 24 de julio de 1998 Música El apetito Luis Muñoz Pre- Textos. Valencia, 1998. 54 páginas, 1.300 pesetas Flamenco y Nacionalismo Gerhard Steingréss y Enrique Baitanás Univ. Sevilla Fund. Machado Fund. El Monte 99 páginas, 3.000 pesetas E STE nuevo libro de Luis Muñoz (Granada, 1966) completa sus tres entregas anteriores, Calle del mar (1987) Septiembre (1991) y Manzanas amarillas (1995) En 1992, Luis Antonio de Villena lo había incluido, junto a Alvaro García, Vicente Gallego, José A. Mesa Toré y otros, en Fin de siglo (el sesgo clásico en la última poesía española) destacando en su obra, dentro de la tendencia meditativa, los ingredientes definitorios del uso expehencial de la tradición clásica: vitalismo, elegía, reflexión de cercano aire moral, bienhechura formal Y advertía: Una poesía esencialmente de la pérdida. Porque es imposible encarar el amor a la vida (que toda poesía elegiaca alberga) sin esa sensación de transitoriedad y ocaso La. Poética del escritor granadino allí inserta era explícita: La soledad doblada a una respuesta. Aquel que fuimos o seremos, el que quisimos ser en una noche aciaga rodo lo que es del orden de la fugacidad y del conocimiento La luz de los recuerdos, el hilo de las ciudades que definen los sueños, marcaba, en sus primeros libros, los pasos y las distancias frente a los sentimientos. Sobre la fábula del tiempo -septiembre como símbolo- la imagen del espejo reflejaba el paraíso perdido y la evidencia de una felicidad olvidada: Por eso es el futuro la distancia que niegas a las últimas luces, el viento que retrasa las horas intermedias, o el plazo que no cumplen las ciudades (de Septiembre El signo del amor y de su pérdida reclamaba ya otros espacios en las escenas de Manzanas amarillas ejemplos de una experiencia clarificadora ante el conocimiento inexorable de la realidad: Los observó un momento desde sus ojos grises y se llevó una mano a la barbilla erguida: una porción de él no le dejaba nunca El también autor de la plaquette Los regresos (1993) había declarado a ABC Cultural (19 de mayo 1995) Yo trato que mis poemas, además de objetos de precisión, de belleza, lo sean de reflexión, de conocimiento. En este sentido, quisiera que vivieran en la gente como un fragmento de claridad o como un zarpazo íntimo Lo que yo puedo hacer creo que es poco, sólo procurar escribir objetos emocionantes, iluminadores, tratar de establecer diálogos con el lector en el espacio de mis poemas y que este espacio lo incluya, es decir, que no se asome al poema como algo ajeno, sino que encuentre que estaba dentro de él En el reciente poemario vuelve a definirse ese juego de distancias y llaves que conllevan la escritura, el acceso a un mundo de deseos, de encuentros, desde la mirada del otro: Una doble certeza, al cabo, te acompaña: cada vez que eres otro eres tú mismo, buscarte en tu apariencia es sólo el modo A vueltas con el destino, con la red de lance del pasado y las luces rutilantes brillando en su argumento Luis Muñoz desvela- una vez más- el discurso de la vida, renunciando a otros ámbitos, bajo una clara lección moral: Él fue su propio mundo iluminado su crisol turbulento de vigor y de calma Con el apunte de experiencia tras la máscara de los gestos, la lectura meditativa se superpone a 10 las fijaciones simbólicas (espejo, sombra) nueva llamada a aquellas palabras- la medida es hechizo -que provocan el equívoco en la creación literaria: Si juntan lo indeciso los versos del color de la ceniza, dime por qué me empujan en amor a una ciega diana, a un blanco que es tan fácil No resulta extraño que, en correspondencia con la práctica, el poeta haya expuesto una tesis conciliadora, en 10 menos 30 (1997) de L. A. de Villena: El proyecto de mi poesía ahora mismo creo que, en algunas cuestiones fundamentales, pertenece indefectiblemente, aunque nunca ha estado alejado de eso, a una suerte de tradición simbolista. Del simbolismo francés creo que no han envejecido los postulados de Verlaine de su Arte Poética de unir precisión y vaguedad, ni la importancia del matiz como apoyo constructivo en el verso libre, ni el referente moral, o amoral, intensivo de un mundo de historias poco convencionales, ni la vigilancia permanente sobre los agotamientos expresivos del lenguaje Sin duda, la lírica de Muñoz trasluce esa medida del hombre y su tiempo más allá de las limitaciones y las ausencias- un horario, un compás, una costumbre -y ése es su mérito: Así, quien ama las palabras, quien conduce sus propios sueños. quien se deja atrapar por la apetencia que bombea al alcance de unas horas, quien descubre un conducto hasta el olvido y se pasea por él tranquilamente sólo si está a punto de olvidar el asombro José María BARRERA E EL GRAN P R E M I O D E a lengua española. Cientos de historias en una sola novela: increíbles, resentidas, amorosas y bárbaras. Una novela total e inolvidable. STAMOS ante uno de los volúmenes más singulares de la nueva bibliografía flamenca, siempre en rápido aumento desde la publicación, en 1955, de la primera edición de Flamencología el ensayo de Anselmo González Gliment que dio pauta y nombre a los modernos trabajos de investigación y divulgación del flamenco. Se trata de una serie de aportaciones para una sociología política del flamenco, como reza en su subtítulo. Unos ensayos y artículos de varia extensión, que realmente son las ponencias defendidas en los dos seminarios teóricos, correspondientes a los años 1995 y 1997, celebrados sobre flamenco y nacionalismo, en la capital hispalense, teniendo presente distintos aspectos sobre el tema: arte, mentalidad e identidad colectiva. Flamenco y Nacionalismo que ha tenido como coordinadores a Gerhard Steingréss- autor de Sociología del Flamenco (1991) y otros trabajos en su torno- y Enrique Baitanás, ambos ligados a la Universidad sevillana. Ellos prologan el compendio y participan en su contenido, que responde al propósito de estudiar el flamenco ampliando la perspectiva cognoscitiva y considerarlo como un elemento entre otros en el marco de la aparición de la cultura popular moderna de Andalucía Algo que razonan con la siguiente teoría: El flamenco no se puede considerar como manifestación poético- musical de una misteriosa herencia originaria, primitiva, herméticamente conservada, sino más bien hay que admitir que se formó en el conjunto del desarrollo de los distintos elementos culturales, artísticos y estéticos que influyeron en la transformación de la sociedad andaluza hacia la modernidad a lo largo del siglo XIX, expresada sobre todo en formas artísticas populares como la tonadilla, el canto y baile andaluz y la zarzuela Naturalmente esta creencia de los sociólogos, filólogos, antropólogos y otros doctores, que toman parte en su explicación desde diferentes enfoques- junto a los coordinadores: Wolfgang Holzinger, William Washabaugh, Pedro M. Pinero, Mechthild Gesa auf der Heyde, Antonio Zoido, Ramón Pelinski, Josep Martí, Génesis García Gómez, José Gelardo, Eloy Martín Corrales, Rafael Núñez y Erick Adam- constituye una novísima interpretación de la configuración del flamenco, bastante contraria en varios puntos a la mantenida por el cantaor Antonio Mairena y por flamencólogos e investigadores de ayer y de hoy. Indiscutiblemente, ante los mayúsculos interrogantes de siempre ¿es el flamenco una seña de identidad? ¿de los gitanos, de los andaluces, de los españoles? ¿es el flamenco un fenómeno tan original como se pretende? los autores reunidos- europeos y americanos- en esta obra, se esfuerzan en contestarlos desde una visión multidisciplinar, que ellos suponen desmitificadora y novedosa haciendo uso de forma continua de una bibliografía sociológica, política e histórica aparecida en este medio siglo. Lógicamente entre los teóricos que firman los trabajos existen afinidades de criterios y también contradicciones. De todos modos, Flamenco y Nacionalismo es de un interés máximo para los estudiosos del género. Se impone su conocimiento. Manuel RÍOS RUIZ