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A B C de la música 19 de junio de 1998 DISCOS Piezas para teorbas francesas. José Miguel Moreno, angélica y teorba de piezas. Glossa 920106. DDD. ESULTA que las teorbas francesas tenían un pariente, hoy en día olvidado, la llamada angéJga. Según se dice- y recuerdan Xiriilio Moreno y Carlos Gonzálezfue inventada por la laudista, teorbista y cantante francesa Angélica Paulet, apodada La leona y admirada por Luis Xlli y su corte a partir de 1608. La angélica, cuyo nombre también podría provenir de su sonoridad angélica emplea, lo mismo que las teorbas, dos clavijeros, uno en el mástil y otro exterior, con un total de 16 ó 17 cuerdas simples. Lo que la distingue fundamentalmente es la afinación, realizada por segundas diatónicas. Los d e s y teorbas propiamente d ¡xlñas se afinan por cuartas justas o terceras. Pero lo más importante para el oyente, que no ha de estar normalmente impuesto en tales tecnicismos, es la sonoridad. La de la angélica- por lo dicho, mezcla de arpa diatónica y de laúd- es de una amplitud, riqueza y sensualidad muy atractivas. Su tipo de afinación le concede además una articulación muy ligada, como la del arpa. Su tesitura es idéntica a la de la teorba de piezas. Moreno, un probado fabricante y tañedor de este tipo de instru lientos, que ya nos dejara hace un par de anos un disco magnífico dedicado a la teorba pequeña con obras de Visee, ha hecho aquí una nueva selección de piezas para ésta última- del propio Visee, de Forqueray, de Lully y de Marais- e inaugura la grabación, en lo que es primicia discográfica, con once obras pertenecientes al Manuscrito Béthune compilado seguramente por Michel Béthune en el primer tercio del siglo XVII. Son once danzas en do mayor. Soberana interpretación: claridad, equilibrio, digitación, ligazón, trasteo, S elleza tímbrica... Tanto en un instrumento como en otro. Grabación espléndida. -Arturo REVERTER R Edición Ligeti (vol. Vil) Música de cámara S. Gawriloff (violín) M. L. Neunecker (trompa) P. -L Aimard (piano) London Winds. T. Zimmermman (viola) GD. Sony Classlcal SK 62309. formidable Edición Ligeti de L ASonyalcruza brillantemente su ecuador alcanzar el volumen número 7. Todos los números que estaban ya en el mercado tienen atractivo, pero este ejemplar, dedicado a la música de cámara, resulta especialmente apasionante. Además de ser un pozo de sutilezas sonoras, el disco constituye un completísimo resumen de las varias etapas estilísticas que tiene recorridas Ligeti. En dos obras para quinteto de viento quedan retratadas dos décadas del compositor: las Seis bagatelas de 1953, nos recuerdan al Ligeti húngaro, fascinado por Bartók y por la explotación culta del folclore musical, mientras que, en las Diez piezas de 1968, se expresa el Ligeti alemán, que supo crearse un universo personalísimo a partir de la escombrera de Darmstadt. En el Trío para violín, trompa y piano de 1982 y que vino a España bastante pronto, en 1986, Ligeti mira atrás, a Brahms y a Beethoven, con mirada medio irónica y medio grave. La Sonata para viola de 1994, nos muestra al último Ligeti, sabio y misterioso. Música fascinante toda ella que se nos presenta en interpretaciones sublimes. El trío GawriloffNeunecker- Aimard cuida al detalle la escritura minuciosa de Ligeti y el quinteto London Winds reproduce con toda pulcritud las difíciles Diez piezas pero la cumbre de esta grabación viene con el arrollador sonido de la viola de Tabea Zimmermman. La Sonata casi media hora de música, es una obra maestra de belleza sobrecogedora e inasible. ¡Y aún quedan seis volúmenes! -Alvaro GUIBERT Albéniz: Integral de canciones para voz y piano A. Comas (tenor) M. McCIure (piano) Columna Música 1 CM 0025. DDD. Schubert: Lieder lan Bostridge (tenor) Jullus Drake (piano) CD. 5 56347 2. EMl. Lied E Llidad por atraviesa en ladeactuaun momento gran esplendor interpretativo: se multiplican los conciertos, las grabaciones, los cantantes que lo cultivan... Todo ello es sin duda un síntoma esperanzador que quizá augure mucho de bueno para el futuro de la nnúsica. Hay espléndidas sopranos, mezzosopranos y barítonos, pero la cuerda de tenor andaba más floja en grandes representantes. El recital Schubert del joven cantante inglés lan Bostridge nos revela; de manera incuestionable, una personalidad de primer orden dentro del mundo del Lied Una de las cualidades con que ha de contar un cantante de Lied es la de ser, además de sensible, culto. Bostridge lo es sin duda, puesto que ha estudiado historia y filosofía en las Universidades de Oxford y Cambridge. Se dirá que todo esto es algo extramusical. Sólo hasta cierto punto, puesto que resulta perceptible en cuanto un cantante abre la boca- como le sucede también a un actor. Hay algo en la manera de decir el texto, en la sensibilidad, en la hondura, hasta en la naturalidad de un liederista, que se da difícilmente sin un poso cultural y sin una verdadera sensibilidad para la poesía. Bostridge no sólo tiene una voz bellísima, no sólo canta admirablemente, sino que además comprende y vive cuanto está sucediendo en las canciones de Schubert: de algún modo el oyente capta que no se trata de una interpretación sino que el universo schubertiano es realmente el suyo, en toda su riqueza y en todo el sinfín de sensaciones y de estados anímicos. Por eso lan Bostridge, de la mano de Schubert, nos conmueve hasta lo más íntimo y nos deja muy honda huella incluso a través de un medio tan frío como es el disco. ¿Estamos ante el sucesor de Wunderlich, Dermota o Schreier? Parece más que probabie. Álvaro MARÍAS E STE compacto nos presenta en disco por primera vez la totalidad de las treinta canciones de Albéniz. Las sencillas e italianizantes Sis balades intimes con texto de la Marquesa de Solanos, no dejan de tener su encanto. Lo más importante es la línea pianística lograda en las canciones más modernas: el ciclo To Nellie con palabras de Money- Coutts, 1896, o II en est de l amour sobre poema de Costa de Beauregard, de abierto aire debussyano. La voz circula en estas últimas piezas a veces incluso por fuera de la textura instrumental y adopta con frecuencia un tono que bordea el recitado. El compositor sabe encontrar pliegues dramáticos muy contrastados en las Rimas de Bécquer aunque a veces el aire de la música tenga poco que ver con el contenido del poema, como sucede en la altisonante Del salón en el ángulo oscuro La interpretación de Comas y McCIure, que llevan colaborando más de diez años, es respetuosa y entusiasta. La voz del tenor, un lírico ligero de apreciable extensión, es de relativa calidad y correcta expresión. Acompaña la grabación un artículo polémico de Francés Barulich, de ideas y criterios discutibles. Será interesante establecer comparaciones entre esta interpretación de Comas y McCIure y la de Elena Gragera y Antoni Cardó, si es que ésta, proyectada hace tiempo, acaba siendo grabada. -A. R. De referencia Bueno Aceptable Discreto Ivledií 52