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19 de junio de 1998 A B C delamúsicgí preguntarle por la titularidad de la Filarmónica. -La gran ventaja de mi edad es que he aprendido a saber vivir el presente. Dirijo como titular una orquesta excelente y tengo planes de trabajo con otras, como la Filarmónica de Viena. Aliora bien, si le pregunta a cualquiera de mis colegas, casi todos dicen muy nerviosos que no son candidatos. Y yo tampoco lo soy, pero todo músico se sentiría muy orgulloso de ser elegido como titular de la Filarmónica de Berlín. Es un gran privilegio, porque es una orquesta que ha presentado una trayectoria artística excepcional. Es difícil superarlo. Ahora la ópera se ha complicado de tal manera que es complejo hacerla en condiciones ideales. Y Saizburgo las facilita. -Hablando de ópera. Sus últimas relaciones con España no fueron muy bien. -En lo que se refiere al Real, no tengo nada que añadir. Sólo que, a estas alturas, todavía desconozco exactamente qué pasó. De hecho, nadie me ha acabado de explicai jr; cuáles fueron las razones por las que el proyecto de Parsifal que se había realizado con un esfuerzo excepcional, no pudo cuajar. Boicot orquestado -También su actuación con la Filarmónica de Viena suscitó una gran polémica. -Cosa que no entiendo. El día anterior habíamos tocado este mismo programa en París y tanto la crítica como el público fueron unánimes. Incluso se dijo que la in terpretación del Bolero había sido genial. MI impresión personal es que en la reacción del público había una actitud de boicot, de protesta o bien hacia la orquesta o bien hacia mí. Las razones me son desconocidas y, a lo mejor, tienen que ver con algo de la vida musical madrileña que yo desconozco. Me dejó muy disgustado. Conozco bien y quiero al público de Madrid. tiéndelo en poco más que un hombre de negocios -Yo creo que no se comprende nuestro papel. Parece que todo el mundo puede estar delante de la orquesta y mover los brazos. Así como cualquiera sabe lo que es un abogado o un cirujano, el papel profesional del director no se acaba de situar. Yo suelo explicarlo con una analogía. El director de orquesta es como un director teatral. En una primera lectura, cada actor da su visión y, a partir de esto, el director coordina e imprime su concepto. El director de escena sitúa el fragmento en él contexto general, dentro de su concepción de la obra. -Y el director musical lo hace a través del gesto. -Y de la palabra también. Lo mismo que un pianista tiene una técnica para manipular los sonidos, un director de orquesta tiene su gesto y su palabra. Todo aquello que no le sirve para comunicar, lo convierte en un fantasma. Cuando un maestro alza la batuta, el primer sonido debe responder a ese gesto. Si esto no sucede, falla la comunicación y, por lo tanto, sobra el director. Siento que pueda parecer duro, pero es la realidad. -Las orquestas sinfónicas de primer rango conocen las obras incluso mejor que muchos directores. -Para mí es una ventaja. Me gusta trabajar con orquestas que conocen muy bien lo que dirijo, porque se muestran más sensibles ante la obra al haber superado los problemas técnicos. -Sin embargo, directores como usted, sólo de vez en cuando y como manera de perpetuar la especie, trabajan con orquestas de menor nivel. -Creo que he cumplido con mi deber desde hace cuarenta añas. He trabajado con todo tipo de orquestas durante este tiempo. Permítaseme ahora hacer música de EN la reacción del público madrileño había una actitud de boicot, de protesta o bien hacia la orquesta o bien hacia mí. Me dejó muy disgustado. La reacción de un grupo de apenas 15 personas pudo estar perfectamente orquestada siguiendo intereses que nadie sabe un modo casi perfecto. Cuando las orquestas no son tan buenas, se pierden muchas horas en aspectos técnicos que retardan el resultado. Y creo que a mi edad el tiempo empieza a ser muy preciso. No me interesa perder tres horas de trabajo sin conocer el resultado final. Otra cosa es dirigir orquestas de jóvenes. Eso lo hago con gusto y con mucho interés. -Estando en Berlín, y ante el anuncio de Abbado, es inevitable El puesto de titular es, no lo olvidemos, algo simbólico. Una especie de primus Ínter pares -También ha abandonado la ópera, con la excepción de Saizburgo. -Llega un momento en que no puedes pasar en un hotel dos meses por cada nueva producción que diriges. Yo lo hice durante diez años en La Scala. Ahora me resulta demasiado incómodo. Saizburgo es otra cosa, porque es el verano y me llevo a mi familia conmigo. Además este festival pone los mejores elementos a mi disposición. ¿Conoce el reparto del próximo Don Cario He venido muchas veces y siempre hubo una relación estrecha. La actitud de un grupo, que no sería mayor de quince personas, pudo estar perfectamente orquestada siguiendo intereses que nadie sabe. -Aprovechando la ocasión, querríamos que desvelara una eterna cuestión que se ha mencionado muchas veces y que queremos saber si es verdad o no. ¿Le fue ofrecida en algún momento la titularidad de la Orquesta de Radiotelevisión Española? -Que yo sepa (riéndose) no. Luis G. IBERNI 51 s m