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ABC de la música 19 de junio de 1998 i MU NO ME INTERESA PERDER TRES HORAS DE TRARAJO SIN CONOCER EL RESULVIDO FINAL ORIN Maazel recibía a este periódico en su hotel berlinés, después de un duro ensayo con la Filarmónica de la capital alemana. Su aspecto cansado era resultado de su interés especial por el concierto que brindaría al día s ¡3 guiente en presencia del presidente de la RepúlDlica y que suponía su regreso oficial a los programas de la orquesta. En él se incluía- además de una de sus especialidades, la Quinta de Mahier- su Música para cello y orquesta con Rostropovich como solista. -Parece que ha dado el salto definitivo al mundo de la composición. -Siempre tuve interés en componer, pero nunca encontraba el tiempo suficiente. Ahora me he organizado de tal manera que dedico slres meses al año sólo a componer. Ño es bastante, pero... -En sus obras más recientes, dedica un papel especial al instrumento solista, bien sea el cello, la flauta o el violín. ¿Supone una referencia a los es quemas virtuosísticos del Romanticismo? L Al frente de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera, el director Lorin Maazel actuaba ayer en el Auditorio Nacional y esta tarde lo hará en el Auditorio de Santiago de Compostela. En una amplia entrevista concedida a ABC Cultural, Maazel analiza su actual momento como director y compositor y comenta algunos de los puntos más candentes del panorama musical -He tenido mucho éxito como director y, de momento, también como compositor. Pero no escribo para ser seguido por las masas. Me sale de dentro. Además como dirijo mi música con placer no tengo especiales problemas. En relación con el público, en general, me dicen que entiende mis obras. -Aunque sea un tópico, ¿por qué cree que el público actual ha abandonado la creación de su momento? -Es un tópico y, además, falso. Se hace más música actual en los programas de las orquestas que del pasado. ¿Cuántos compositores populares decimonónicos se hacen? No llegan a diez. Sin embargo, tenemos más de una veintena de autores de este siglo que todos los días se programan, desde Gershwin a Shostakovich. Además, ¿quién conocía a Bach en el XIX? De no haber sido por Mendeissohn, sería un autor de culto. Eso demuestra que la música con mayúsculas requiere tiempo para ser asimilada. -Sin embargo, reconozca que los autores de hoy no son precisamente populares. ¿Qué quiere decir de hoy ¿Hace treinta años no es hoy Se escucha música muy reciente. Además se ha acabado, definitivamente, con algunas tendencias fanáticas de ésos que se autoproclamaban profetas de la música que atacaban a todos los que no seguían su línea. Ese período, felizmente acabado, fue ridículo y destruyó lo que era la evolución natural de la música. Eso ya no existe. Cada uno compone como quiere. Directores íncomprendidos ¿Considera que el rock ha aportado algo a la música? -Sinceramente, para mí el rock no es música. Es una combinación de ritmos en una especie de droga que lo único que hace es limitar el pensamiento de la gente. El rock devuelve al hombre su sentido más salvaje y primitivo. Fisiológicamente, sabemos que deteriora el oído. Está comprobado que las personas de treinta años que han estado sometidas a muchas horas de esta música oyen peor de lo normal. El imperio del rock es una demostración de que mientras nuestros niveles tecnológicos han alcanzado un nivel increíble, hemos llegado a una glorificación de lo vulgar que supone el mayor grado de deshumanización. A pesar de todo esto soy bastante optimista, porque la historia del hombre se ha sometido a la ley del péndulo. Lo mismo que ha ido, ya volverá. Estoy seguro de que esta ola de elvispresleysmo no durará siempre y saldremos del fango. -Cambiando de tercio. Han aparecido artículos y libros que, en los últimos tiempos, han denostado el papel del director de orquesta, convir- SUBLIME CONTRADICCIÓN de Lorin Maazel se desarrollado entre la L Ahacarrerala controversia. La admiración y primera es resultado de su dotadísima capacidad para hacer música, sustentada en una de las técnicas más firmes de todos los tiempos. Hasta los críticos más duros han señalado que su batuta es capaz de diseccionar la partitura más complicada sin ningún problema aparente. Pero de la misma manera que se reconoce su técnica, se le señalan sus continuas contradicciones. Sus versiones pueden ir de lo sublime a lo soporífero, en función del momento emocional que viva el maestro. Algunos han señalado que estas críticas son fruto de la envidia, ya que Maazel está considerado el director de orquesta mejor pagado del final del siglo, con la excepción del imprevisible Carlos Kleiber, y eso levanta susceptibilidades entre muchos de sus colegas. Sus compromisos como titular se han saldado con resultados irregulares, fruto de un carácter difícil que podría tener origen en la compleja infancia del niño prodigio. En todo caso, su nombre está en el punto más alto y, en este momento, es posible que su más claro horizonte esté al frente de la Filarmónica de Berlín cuando se vaya Abbado. La explosiva reacción del público de la Philharmonle reflejaba bien que Maazel es uno de sus candidatos favoritos. Y es que, tal como señalan los críticos berlineses, la terna Rattie- Barenboim- Maazel va ganando terreno y sólo el tiempo acabará por determinar sobre qué generación quiere construir su futuro la que es, sin duda, primera orquesta del mundo. Ambigüedad humana -Mi obra para cello y orquesta la hice a instancias de Rostropovich, que me insistió en que debía llevarla a cabo. No concibo esta música como conciertos románticos, sino como músicas para instrumento solista y orquesta. Es algo simbólico, como una estructura entre dos fuerzas. Por un lado está el individuo, por otro la sociedad. Me gusta representar esa ambigüedad humana, donde el grupo necesita al individuo pero corre el riesgo de someterlo como esclavo. Ese contraste de tensiones es lo que intento plasmar en mi obra. 1- Usted sabe que difícilmente puede ganar más popularidad como compositor que como director. ¿Es un -reto para usted? 50