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A B C de las artes 19 de junio de 1998 JESÚS ALONSO Y LO INALCANZABLE 4 FORMAS Galería Ra del Rey Moratín, 52. Madrid Hasta el 26 de junio De 120.000 a 1.500.000 pesetas L AS primeras pinturas de Jesús Alonso (Bilbao, 1958) plasmaban paisajes y jardines arábigo- andaluces. Posteriormente, se interesó por los bodegones que iluminaba con distintas gradaciones cromáticas, hasta acabar situando en el soporte un objeto definido por una corporeización que contrastaba con el espacio ambiguo en el que flotaba. En su primera individual en Madrid (1983, galería Villalar) las Galería Pilar Barrio Conde de Xlquena, 11. Madrid Hasta principios de julio De 28.000 a 550.000 pesetas negras acromías eran un presagio luctuoso que afortunadamente nunca llegó a cumplirse, porque en las etapas posteriores la luz inundó de sensaciones sus pinturas, que sorprendieron los agrestes y bellos paisajes de la Sierra de Gredos. Sin embargo, sí debemos mencionar entre sus fidelidades más permanentes la anamorfosis, tan cara a los artistas flamencos del Siglo de Oro, que es la recreación deformada de una imagen mediante la exageración de la perspectiva. Esta dimensión produce un efecto sorprendente: vistas de frente, las figuras son irreconocibles, apareciendo perfectamente definidas si se las mira de lado. En la actual exposición de Pilar Barrio, Alonso ofrece nueve pequeños cuadros de Vanitas además de otras cuatro obras de mayores medidas. Las piezas pequeñas, aún manteniendo la antigua dicción del artista, añaden un guiño irónico en algunas de las composiciones temáticas, introduciendo una lectura simbólica a las calaveras, los árboles y el florilegio. Isla anamórfica Mecanismo en un paisaje La costa de la memoria y Miss Pigmalión tienen un deje surrealista que le emparenta, sobre todo, con Paul Deivaux, con su impenetrable ensimismamiento roturado de indiferencia, convirtiendo estos paisajes en realidades inalcanzables que mantienen el enigma como esencia significativa, sin pasado ni futuro, deudores del espacio interior de Alonso, que pinta minuciosamente sin dejar sitio al azar. P La vida en el estudio. Autorretrato (195 x 195) Carlos GARCÍA- OSUNA JUAN REYES Galería Duayer Alcántara, 7. Madrid Hasta el 27 de junio De 16.000 a 160.000 pesetas vistas urbanas- impiden el uso irreflexivo de la pincelada, favorecen el traslado al soporte- lienzo y masonite- del estilo expresivo del pintor y dan vía libre al diálogo que cada cual establezca con lo pintado. Reyes pinta al aire libre; el tiempo de su pincelada es el tiempo de su experiencia directa de aquello que observa, sea un panorama de azoteas madrileñas, sea un camino o un grupo de árboles. No nos ofrece, finalmente, una copia; nos comunica, con seguridad técnica y con emotividad a un tiempo, lo visto y lo vivido por él. -C. PALLARES A pintura de Juan Reyes tiene I un grado muy notable de transparencia en cuanto a las ¡atenciones del pintor, medios para llevar a cabo sus propósitos y realidades finales apreciables en cada cuadro. En sus intenciones existe una sencillez básica, un comedimiento y un tino que alejan la exageración y el orgullo a la hora de seleccbnar el motivo- paisajes y 39 a RIMERA exposición conjunta de los escultores Massimina Pesce, Guido Moretti, Margheritta Serra y Gianfranco Bartolomeoli en España. Cuatro escultores muy diferentes entre sí en cuanto a propósitos expresivos y adscripciones estéticas y que comparten la claridad de ideas y la altura técnica. Las obras de Moretti se caracterizan por una generación constante de configuraciones, son un proceso de construcción inagotable que admite en el rigor de su lógica la sorpresa, y en sus composiciones previsibles la irrupción de lo intelectual y emocionalmente turbador. Hay un principio físico que lo genera todo, y su reflejo en el empeño artístico de Moretti encuentra- en mí una contempladora interesadísima. La arcilla refractaria y los óxidos son las materias reinas en el quehacer de Massimina- Pesce. Obras de alta temperatura, con dimensiones notables, y que son el vehículo de ambiciosas metas expresivas en las que se funden las capacidades de su autora como ceramista, como escultora y como pintora. A Margheritta Serra le interesan las formas de raíz orgánica. Sus abstracciones buscan el equilibrio de energías y tensiones que pueden constituirse en metáfora del desarrollo de una vida. El tallado directo, la abrasión y el pulido de los mármoles- Blanco de Carrara, Rosa de Portugal- están perfectamente dosificados. Son piezas seguras, elegantes y plenas de aliento estético. Por su parte, las obras de Bartolomeoll me resultan fascinantes. En ellas se da ese encuentro refinadísimo que parte de la memoria admirativa de un pasado para citarse con el presente, y que cuando sus creadores tienen capacidades intérdisciplinares, una cultura arraigada, una imaginación personal y una altura técnica indiscutible, da origen a un cultivo artístico particularmente interesante. Carmen PALLARES El caracol de Bartolomeoli