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19 de junio de 1998 A B C literario Ensayo Bibliografía de Dámaso Alonso F. Huarte Morton y J. A. Ramírez Ovelar Gredos. 132 págs. 1.400 ptas. Dámaso Alonso; Vida y obra (edición facsímil) Cabailo Griego para la Poesía Comunidad de Madrid. 74 págs. 4.200 ptas. L A Editorial Gredos, cuya Biblioteca Románica Hispánica con la que tantos filólogos nos formamos, fue fundada y dirigida por Dámaso Alonso, rinde justo homenaje a esta figura excepcional de nuestras letras en ocasión de su centenario publicando una completa bibliografía de su obra de poeta e investigador elaborada por Fernando Huarte Morton, que ya había emprendido parcialmente la tarea en 1958 y en 1970 para concluirla ahora, ocho años después de la muerte de Dámaso, con el eficaz concurso de Juan Antonio Ramírez Alvear. Son casi 800 las entradas que aquí se reseñan con la precisión y el rigor característicos del trabajo bibliográfico realizado o dirigido por Huarte Morton, quien contó con el acceso directo a la biblioteca de Dámaso y a otros fondos igualmente imprescindibles para cumplir el criterio que se enuncia así en el prólogo: La casi totalidad de los datos ha sido tomada teniendo materialmente en nuestras manos el libro o revista de que se trata sus investigaciones, con motivo de su viaje a Harvard en 1954. El cuaderno en el que llevaba anotados los problemas que debería resolver en las bibliotecas de Nueva Inglaterra comenzó a llenarse de poemas en el transcurso de la accidentada travesía marítima: Yo no sé lo que me pasó. Sin duda había en mí un profundo y negro terror interno: el violento temporal me enfrentaba con gran miedo al naufragio y a la muerte Pero la arribada a tierra firme no interrumpió su frenesí creativo, que desplazó los proyectos filológicos y dio lugar a la escritura de uno de los mejores poemas del autor, A un río le llamaban Carlos publicado inicialmente en La Habana en 1955. Ese profundo y negro terror interno que había experimentado ya a raíz de las guerras de los años 30 y 40, apunta hacia una veta de angustiada hondura que, sin embargo, convive con otra no menos genuina de sostenida vitalidad infantil, de optimismo y de humor risueño. Bien nos Aparte de que el índice final de títulos y nombres facilite sobremanera el manejo de esta bibliografía personal, su ordenación cronológica permite leerla también a modo de biografía intelectual de Dámaso, sobre todo entre 1917, cuando publicó en el periódico Nueva Etapa sus dos primeros poemas y una breve reseña sobre Lo que ha de ser de Juan Ignacio Luca de Tena, y 1990, el año de su muerte, en que se reeditaron dos de sus grandes libros poéticos, Hijos de la ira y Hombre y Dios Pero la inevitable sequedad de esta biografía meramente referencial puede paliarse con la lectura simultánea de un texto que precisamente Huarte Morton y Ramírez Alvear recogen como última entrada de su Bibliografía de Dámaso Alonso Se trata de la edición facsimilar, primorosamente dispuesta por Maya Smerdou Altolaguirre, de un texto manuscrito que Dámaso le entregó para prologar en 1984 un volumen de la colección Pentesilea que incluía sus Poemas puros. Poemillas de la ciudad y Hombre y Dios Titulado Vida y obra de nuevo la misma editora utilizó ese texto al año siguiente para la Antología de muestro monstruoso mundo Duda y amor sobre el Ser Supremo que aportaba una serie final de poemas inéditos en los que Dámaso expresa su agónica veta religiosa. Porque el poeta, a través de estas breves pero enjundiosas páginas autógrafas, se muestra como un hombre sometido a una constante tensión personal sin la que es imposible comprenderlo cabalmente. La primera y más obvia de esas tensiones es la de su doble condición de creador y de filólogo, que le acompañó a lo largo de su vida. El presente documento autobiográfico, escrito a los 86 años en una libreta de hule con páginas a las que la editora ha conseguido aligerar de la cuadrícula, reproduce la gran obsesión del último Dámaso; la de reivindicarse ante todo como poeta. Yo buscaba poesía, me gustaba leer poesía, cuando era niño así comienza Vida y obra en donde la vocación filológica se presenta como posterior a la poética y un tanto azarosa, pues se concretó en unos estudios universitarios realizados después de intentar los de ingeniero de caminos y concluir los de derecho. A este respecto, es muy revelador el relato que nos hace aquí de cómo reanudó su escritura poética, interrumpida en 1946 por la urgencia de Gredos, cuya Biblioteca Románica Hispánica fue dirigida por Dámaso Alonso, rinde homenaje a esta figura excepcional con ocasión de su centenario publicando una completa bibliografía de su obra de poeta e investigador Ediciones Destino lo explica él mismo cuando recuerda uno de los poemas finales de Hijos de la ira donde justifica así la escritura de Poemas puros. Poemillas de la ciudad Al vaciarme de mi candor de niño, yo vertí mi ternura en el librito aquel, igual que en una copa de cristal diáfano Esa identificación con la niñez para superar, gracias a ella, el oprobio de un mundo mal hecho reaparecerá en otro de sus poemas que Dámaso recuerda, escrito para uno de los hijos de Rosales: Tira, mi niño, tira, si te da gana, los libros de papito por la ventana porque- le dice- Vamos a divertirños tú y yo, mi cielo. Es un asco este mundo: conviene que lo pongamos boca abajo. ¡Es tan sencillol Vamos a hacer un mundo nuevo, chiquillo Las páginas de esta Vida y obra con la fuerza que les da además la inmediatez de la escritura autógrafa, hablan sobrecogedoramente de esa angustia y de esa hondura de Dámaso, quien, haciendo de exégeta de sí mismo, reconoce la existencia de esta dualidad: Así en mi poesía viven ambos lados: el duro, terrible y desnudo; y el dulce y albamente gobernado Aun cuando terquea más en hacer que prevalezca su condición de poeta, mejor se nos revela como el gran crítico de la literatura que fue. En este sentido, su Vida y obra nos ofrece un testimonio sin igual de autocrítica, gracias a la cual el escritor se desdobla en poeta y en hermeneuta de su obra creativa, ofreciéndonos impagables revelaciones mediante la selección que realiza de sus poemas, la lectura que hace de ellos, cómo los contextualiza descubriéndonos las circunstancias vitales de los que nacieron o, incluso, mediante las correcciones de su manuscrito. Hay otra tensión característica de Dámaso que no está ausente de esta autobiografía. Me refiero a la que el poeta experimentaba entre la voz y la vista, entre la dimensión visual y oral de la poesía y la palabra. En Vida y obra se habla de cómo una enfermedad en los ojos obliga al joven Dámaso a modificar sus proyectos y le impone limitar sus lecturas, durante temporadas, a las pocas palabras esenciales de los poemas. Su libro Gozos de la vista acredita esa epifanía de la realidad visual, potenciada por la palabra con los acentos que Dámaso, extraordinario lector de su poesía, sabía extraerte como nadie. Y aún queda otra confesión fundamental, ya en la última página; la que el maestro de la filología española nos hace de que está cometiendo injusticia al no titular el texto como Vida y media obra pues, centrándose sólo en su poesía, soslayaba injustamente su imprescindible producción sobre lingüística, historia y crítica de la literatura. Darío VILLANUEVA 21 A i IU: ir, ü M- jtuu PABLO DE SANTIS Filosofía y Letras Un recorrido inquietante por los límites de la realidad y la ficción ANA MARÍA MATUTE Algunos muchachos La infancia no es una etapa. Para mí es todo un mundo cerrado, redondo