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ABC literario La hoguera de las vanidades diez o veinte libros más vendidos, siempre hay cientos de títulos que se venden en cantidad similar a la de los que figuran en noveno o décimo puesto. Siempre he sentido mayor curiosidad, al ver una lista, por saber cuáles eran los títulos que la podrían continuar. Lo más interesante, cualitativa y cuantitavamente, está en lo que las listas no muestran Paralelamente, Víctor Marsá, asegura que existe un efecto amplificador cuando entra un libro en las listas, vende más, pero creo que eso no sucede con los que ocupan los primeros puestos, es más difícil con autores como Gala, que desde abril es el primero porque realmente vende por sí mismo. A los primeros puestos no les hace falta salir en las listas para vender más, pero sí a los intermedios. Claro que venden más s: son incluidos, por eso hay tantas peleas. Es goloso estar en una lista También Enrique de Hériz, de Ediciones B, considera que las listas benefician a editores y autores, y facilitan el trabajo al librero, que no tiene que recomendar título alguno por el mimetismo del consumidor, que siente que debe comprar el libro de moda. Y, sobre todo, a los autores menos conocidos. Los Gala y los Pérez- Reverte, por ejempta, se venden solos, con o sin listas, aunque si están en las listas se venden más Quizá eso explique la actitud esquiva del autor de La tabla de Flandes a la hora de hablar de las listas, de las que dice pasar totalmente. Para Alberto Vázquez Figueroa, en cambio, favorecen a todo el mundo: Al librero, porque le ayuda a vender de modo inmediato algo que ocupa un espacio y que, como los yogures, tiene fecha de caducidad; al editor, porque si no sus libros acaban en el almacén, y al autor, porque cobra rápidamente Por su parte, Borras es tajante: Para qué nos vamos a engañar: a quien más ilusión les hace verse ahí es al escritor novel. Los editores, claro, lo que queremos es vender, estemos o no presentes en las listas, que también se puede vender mucho sin estar, también 19 de junio de 1998 autoresdebest- seíl rsíEsÉús- sáfíSgtí k íSypér humor deFranciscG! -lbáfiez; pi; B ft 3; Q 91.000 ejemplares Coléccióri Pesadillas d e f i iB; 1 tói, dé A. de SaW fi) Luces de bohemia de Val! é- ÍT 5 C! áh: tAlár 5 ¿a) -f EI: médfCG déNoahaófaori: pdic: Éceiohario Escotar de la R; A EspS li; El- ocho deK. Nevil! e E AB S: v; í: í Nota: Ei corazón; tardío dÍ: At SiS Ba; -vendido desde s u p o b t i e a e eierTipdareay; t (eva; nueve s e r ñ á f j i s i a a modas efímeras, de corto recorrido, que perjudican tu carrera a largo plazo A fin de cuentas, nada de eso tiene la menor importancia para el escritor, aunque sabe de otros tan inseguros que creen que si no están han sido ninguneados, pero se engañan, ya que las listas no tienen que ver con la literatura Lejos de casa Las listas españolas resultan más cultas que las norteamericanas, que no tienen reparo en destacar las ventas de los best- sellers, base, por otra parte, de la industria del libro. Así, por ejemplo, en la lista del 31 de mayo de The New York Times ocupa el primer lugar la última novela de Sue Grafton; el segundo puesto es para Mary Higgins Clark; el cuarto, Nlcholas Sparks (autor de El hombre que susurraba al oído de los caballos el sexto Danielle Steel, el séptimo, John Grisham... Su sistema de elaboración, por otra parte, se basa en datos objetivos como los tickets de compra. El mismo sistema que se emplea en el Reino Unido. Otro modelo a seguir podría ser el de la lista Tutto libri considerado como la más prestigiosa de Europa. Se trata de una lista con categorías objetivas. Por ejemplo, hay libreros que jamás destacarán en una lista española un libro de New age como Las nueve revelaciones de James Renfield, o El alquimista de Paulo Coelho. Bueno, en Tutto libri sí aparecieron. También tienen cabida, en su apartado correspondiente, los libros infantiles, que se venden en España por miles de ejemplares y tampoco figuran nunca los clásicos y los best- sellers... También hay quien ha optado por otras soluciones: en Francia el suplemento de Le Fígaro no tiene una lista de libros más vendidos, sino que cada semana seleccionan unos títulos y un grupo de críticos los puntúan. Sin tantas luces y con muchas más sombras contempla el tema Soledad Puértolas, para quien las listas son poco menos que terribles, algo tremendo. Yo me obligo a no mirarlas, porque te metes en un proceso nada bueno para un escritor, en un asunto que además no es el tuyo. Resulta muy perturbador A fin de cuentas se trata de un proceso publicitario para un determinado público, aunque no hay qué olvidar que también existe otro con criterio al que tampoco es tan fácil engañar. Pero claro, las modas son las modas. Es bastante penoso A fin de cuentas tampoco es un fenómeno anómalo, pues vivimos en una sociedad en la que se conduce y manipula al consumidor en todos los campos, y la literatura no iba a Noah Gordon y Paulo Coelho, best- sellers mundiales, también venden en España centenares de miles de ejemplares y nunca han aparecido en las listas de éxito La cuadratura del círculo Con todo, las cuentas no cuadran: si Vizcaíno Casas ha vendido ya de su último libro, Los imposibles sueños de un señor muy de derechas 45.000 ejemplares desde su publicación, hace sólo unos meses, ¿por qué no aparece en la mayoría de las listas? De hecho, ¿por qué ni Vázquez Figueroa, ni Carrascal, ni J. J. Benítez, ni Stephen Kirig, por citar sólo algunos autores de ventas aseguradas, tampoco constan? Ivlás ejemplos: El médico de Noah Gordon es el título más venís dido por Ediciones B a lo largo de su historia. Tras nueve años y varias reediciones, son más de medio millón los ejemplares vendidos. Jamás ha aparecido en lista alguna. Tampoco la primera novela de Katherine Neville, El ocho que, publicado hace años, alcanza ya los 320.000 ejemplares vendidos. Mucho más, estoy seguro destaca De Hériz, que la tan celebrada Enciclopedia Állvarez Y no sólo son los bestsellers. Víctor Marsá apunta que el Diccionario de la Real Academia Española que no aparece ya en las listas, sigue vendiéndose, y mucho y ya ha superado los 40.000 ejemplares. Quizá porque los libreros están acostumbrados a que se venda bien y ya no lo incluyen, lo que demuestra, una vez más, la poca vida del libro Y es que, insisten sus responsables, las listas reflejan exclusivamente las novedades, aquellas obras que se venden por un impulso de lectura. De no ser así, deberíamos incluir todavía la Biblia y el Quijote, que siguen siendo, sin duda, los libros más vendidos comenta García- Barredo. Todos quieren salir en la foto, todos. ¿O no? Vázquez Figueroa ruega que mis libros no aparezcan, porque no deben venderse mucho en poco tiempo, sino durar 20 ó 30 años. Que una lista dé cuenta del éxito a corto plazo de un título no me compensa ante la vitalidad de mis obras años después de publicadas Las listas responden, dice. ser una excepción