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A B C literario Poesía 19 de junio de 1998 Música Apogeo Gioconda Belli Visor. Madrid, 1998. 118 páginas. 1.200 pesetas Gantes flamencos Antonio IMachado y Álvarez Demófilo DVD Ediciones. Barcelona, 1998 235 páginas C diocridad y del exilio La poesía deviene así, ON una clara declaración de principios bajo esta tesis de entrega, en signo que desse abre este nuevo poemario de Giocifra la injusticia, el dolor, y superpone la terconda Belli (Managua, 1948) He quenura, la defensa de una razón de mujer ante el rido celebrar el apogeo, el cénit, en la vida de destino del mundo. las mujeres. Ese monnento fundamental de la existencia donde la integridad y la belleza fíEn la reciente entrega, la escritora nicarasica, coexisten con la sabiduría y la madurez güense profundiza en esta magnífica y temdel intelecto. Es una época de meditación, poral residencia en la vida celebrando y cambios y plenitud; de euforias, pero también compartiendo- una vez más- las edades, el de temores. Una época en que la mujer se amor, el erotismo, la búsqueda interior. enfrenta a las nociones preconcebidas de Frente a la vieja rutina de la vida ante el una sociedad que, hasta ahora y gracias al consuelo de la temporalidad todo cambia y esfuerzo de las propias mujeres en todo el nada permanece ese original sortilegio límundo, apenas empieza a reconocer el valor rico adquiere rasgos de conocimiento: admoy aporte de lo femenino Seis poemas ya punición contra la soledad y el llanto. Desde la blicados en El ojo de la mujer (1992) -recoironía o desde el apunte emotivo crítico, las pilación de su obra anterior- vuelven a in máximas y consejos extienden el discurso cluirse aquí, completando cincuenta y nueve más allá de lo cotidiano y lo lingüístico: textos, todos ellos escri Nombrar otros nomtos a lo largo de la úlbres, poner saliva entre La poética de Gioconda las puertas que se abren tima década (19871997) Al incorporar de un alma a otra José Belli nace de la esos poemas, que aún Coronel, en el prólogo a no pertenecían a ningún solidaridad, de la El ojo de la mujer ya libro, en esta edición, les dejó escrito: En la poe conciencia dolorosa de sía de Gioconda Belli se hice múltiples revisiones y cambios. Son ellos, da un juego constante serfeliz testimonio de pero son diferentes, o y eternidad, radicalidad ante la vida de tiempo que se etersea que sugiero a quieporque lo nes los reconozcan, una niza es precisamente su y los sentimientos nueva lectura de los propio tiempo. Leer su mismos La poética de poesía resulta, por eso, Gioconda Belli nace de la solidaridad, de la una manera de contemplar y hasta quizá de conciencia dolorosa de ser feliz testimonio convivir, en el momento que se quiera, mode radicalldad ante la vida y los sentimientos, mentos de su vida y su mismo vivirlos en consiempre bajo la reivindicación de femineidad: tinuo presente, no en su inmediato acontecer, Escribir para darle forma al mundo, para delipero sí proyectados, como quien dice, en la near el perfil de la lágrima, la tristeza del árbol pantalla de su expresión poética Sin duda, cortado Con cinco libros editados desde ese amor a la creación total, ese continuo 1974, la autora de Truenos y arcoiris (1982) esfuerzo de escritura bajo las alas de ícaro se ha ofrecido un original lenguaje de amor y de convierte en la continua pasión de vida y poecompromiso, frente a silencios e hipocresías: sía para Gioconda Belli. En el fondo es como sentir que volviste a nacer, a pesar de todas las trampas de la meJosé IMaría BARRERA U NA nueva edición de una obra fundamental en los estudios del cante flamenco, que vio la luz por vez primera en Sevilla, en 1881, aunque había sido redactada varios años antes. Bajo el seudónimo de Demófilo se ocultaba Antonio Machado y Álvarez, natural de Santiago de Compostela. Era hijo de Antonio Machado Núñez y de Cipriana Álvarez, pero con su familia se había trasladado siendo muy joven a Sevilla, donde se licenció en Derecho y se doctoró en Filosofía y Letras, ejerciendo la abogacía y el cargo de juez. Fue el padre de Manuel y Antonio Machado. Y, desde luego, se le considera uno de los primeros folcloristas españoles. No es de extrañar, pues, que se interesara por la música flamenca, un género artístico que vivía una de sus etapas más florecientes, en la que se terminaron de configurar los estilos que hoy lo componen. Cantes flamencos responde a la inquietud de Demófilo ante lo que consideraba la posible decadencia del cante. Se afanó, pues, en recoger el cancionero que se interpretaba por los artífices del momento y muy especialmente el repertorio de coplas por distintos estilos del cantaor más famoso que conoció, el inmortal Silverio Franconetti Aguilar, añadiéndole a la colección una biografía del mismo, así como una lista de cantaores importantes, según la información que le facilitó el cantaor jerezano Juanelo. Todo ello significa la primera gran aportación para una posible historia del flamenco, puesto que los datos que contiene se vienen confirmando como ciertos. Los móviles de Demófilo para llevar a cabo su trabajo recopilador y teórico fueron varios, uno de ellos fijar la atención de los verdaderos artistas en los inmensos tesoros de belleza que se encierran en esta poesía espontánea Otro, su temor a que el cante flamenco degenerara y perdiera valores al ser llevado a los cafés cantantes, algo que no fue así, sino todo lo contrario, puesto que al profesionalizarse de una manera rotunda, cada cantaor flamenco perfeccionaba su arte y muchos de ellos lo personalizaron creando diversas tendencias dentro de un mismo estilo. Pero esto no es óbice para restarle méritos a Demófilo en ningún sentido, porque su entrega a la labor de recoger lo que consideraba un tesoro lírico de primera magnitud, podemos contemplarla desde el hoy como auténticamente salvadora de un acervo extraordinario, que tal vez la tradición oral no hubiera mantenido viva en toda su integridad. En otras ediciones de Colección de cantes flamencos recogidos y anotados por Demófilo se le ha añadido un post- scriptum del autor igualmente muy interesante, que en la edición que comentamos no figura, pero, pese a ello, nos congratula que otra vez circule esta obra básica de los escritos sobre la música autóctona que, elevándose sobre las esencias folclóricas andaluzas, constituye un arte cada día más valorado a medida universal. Antonio Machado y Álvarez, Demófilo, tuvo la intuición de apreciar la entidad espiritual y humana del flamenco, en un momento en el que la burguesía lo repudiaba, esa burguesía que hoy lo sustenta con su asistencia a sus espectáculos. lUanuel RÍOS RUIZ 12