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19 dejuniodel 998 A B C literario U tugal a las desafortunadas NA de las caracteofensivas bélicas en Francia rísticas más signifie Inglaterra, en los que la cativas de nuestro Manuel Fernández Álvarez desconfianza y la adversa tiempo historiográfico es la fortuna contrastan con el estrecha relación entre los Espasa Calpe. Madrid, 1998. 984 páginas, 4.200 pesetas tono humano y afectivo que temas de investigación y las desprende el epistolario con sus hijas. En cualefemérides conmemorativas que el paso del caquiera de estos temas la perspectiva que adopta lendario va marcando, hasta el punto de que, el autor no es la del distanciamiento narrativo, sino cuando el estudioso del futuro analice nuestra la de involucrar al lector en los problemas del Moproducción de los años 80 y 90, junto al impornarca, haciendo hablar no sólo al protagonista de tante despegue temático o metodológico de este la historia, sino a muchos de sus contemporáperíodo, tendrá que ponderar la incidencia de los neos, que los viven de distinta manera. Es preciCentenarios. No estaría de más, sin embargo, insamente esta contextualización y este equilibrio tentar distinguir las obras de salir del paso, fruto entre la coyuntura y el sujeto uno de los mayores de un compromiso o de una reconversión aceleaciertos de la obra, porque ni puede entenderse al rada al virtual objeto de celebrarse, de los verdarey en función exclusiva de los hechos, intrapeninderos estudios. Porque no nos engañemos: sobre sulares o externos, que se suceden, ni al hombre Carlos III, la Revolución Francesa, 1492 y, ahora, sin tener en cuenta sus frustraciones y sus desobre el 98 y Felipe II, se ha escrito mucho, y va seos. siendo hora de preguntarse cuál ha sido el verdadero balance y cuántas de las publicaciones apaFrente a la perspectiva evolutiva que caracterecidas sobrevivirán al paso del tiempo. Estas riza las biografías más recientes de Felipe II, las consideraciones sólo tienen por objeto acotar, de Pierson, Parker y Kamen, en las cuales la vida dentro de este contexto, la obra que reseñamos, del Rey sirve de eje a la narración histórica, aquí que es oportuna, pero no oportunista; que se esse ha adoptado otra, centrípeta, en la que la socribió con voluntad de contribuir a la conmemoraciedad y los acontecimientos envuelven la figura ción de la muerte del Rey Prudente, pero que se del monarca. Ello condiciona la estructura de la nutre de esfuerzos muy anteriores, porque detrás obra, que se organiza en tres partes, La época del libro hay una vida de trabajo constante. Perti El fluir de los acontecimientos y El hombre y el nente, por tanto, no sólo por la fecha de su publirey de extensión similar y que, de fuera adentro, lítica y culturalmente. Años decisivos los de la nicación, sino por su autor, por su contenido y por van conduciendo al lector al encuentro con el ñez y la juventud, que coinciden también con la sus puntos de vista, o lo que es lo mismo, por su protagonista. En la primera se presentan las instiexpansión de la Monarquía, en los que una nueva peso específico, que le permite ocupar un espacio tuciones, la sociedad, la economía y la cultura de concepción del mundo se va imponiendo. Pronto propio en la bibliografía sobre el Rey Prudente. aquel tiempo a través de datos precisos y de van a ir seguidos de otros más amargos, en el ejemplos concretos, como el de Fray Luis de plano personal y en el público, en los que junto a Obra de un gran investigador sobre el siglo XVI León, que constituye, en opinión del autor, la exios logros aparecen los primeros fracasos: la herehispano, bien conocido por todos los que se han presión más clara del altísimo nivel de las letras jía, la rebelión granadina o la de los Países Bajos, acercado al período, su autoría supone ya una gade aquel tiempo y también de las dificultades que los casamientos y la viudedad, la muerte dramárantía para el lector. Catedrático de Historia IVloatenazaban la libertad de pensar. La segunda se tica del Príncipe Carlos, de cuya responsabilidad, derna en la Universidad de Salamanca, en la que refiere a la situación política, con capítulos espeal menos indirecta, no cabe absolver al Rey... Y ahora es profesor emérito, académico de la Real cialmente sugestivos como el titulado 1568: anlos años de madurez del hombre y del goberde la Historia desde 1987, miembro de la Portunus horribilis centrado en el episodio del Prínnante, desde el triunfo de la incorporación de Porguesa y del Colegio Libre de Eméritos, Fernández cipe Caries, la muerte de Isabel de Valois y la criAlvarez es maestro de varias generaciones de mosis milanesa. En la tercera y última se aborda la dernistas que han reconocido su rigor a la hora de figura del Rey describiendo su educación, con enfrentarse con las fuentes, la amenidad de sus sugestivas referencias a su juventud y al entorno escritos y su talante generoso y abierto, aptitudes familiar y afectivo que le rodea, así como a los ACAOf. M A Dli. LAS Áar 5 Y L. -XÜ Of iVCÍAS que distinguen al buen historiador y que alejan su Ch MAT 0 Gít 4 m AS DE ESPáÑÁ hombres y las mujeres que influyen en él. Sus últiquehacer de los vaivenes de modas y compromimos años, marcados por la soledad, los recuersos. Casi cuarenta libros y más de cien artículos dos y las responsabilidades que le abruman, enavalan unos conocimientos que han sabido cuentran un adecuado resumen en el detallado ij i íi íi í: i, s s í. I s abrirse a muchos problemas y períodos, aunque comentario que se hace de su testamento. Tamsiempre haya mantenido una relación estrecha poco Fernández Álvarez, como ha ocurrido a tocon dos polos iniciales de atracción, los reinados dos sus biógrafos, escapa del influjo de Felipe II: de Carlos V y Felipe II. Estamos pues ante la obra protesta contra quienes le presentan exclusivade un historiador y, como tal, ante un estudio erumente como un rey frío y calculador y también dito yriguroso, en el que abundan las citas de pricontra quienes consideran que todo fue mala mera mano y se cuidan especialmente las referenprensa pero no logra desprenderse de la atraccias bibliográficas y documentales. Pero también ción de un personaje con el cual no simpatiza, ante un libro que tiene voluntad de atraer a un púpero que le apasiona. Su propuesta de dejar hablico más amplio que el de los especialistas, que blar a los documentos de ver al Rey en su se escribe pensando en él y que, por su estructura tiempo, no le impide apuntar las consecuencias y su prosa, logra su objetivo, porque acierta a de su política, ni trazar una semblanza histórica e combinar perfectamente la profundidad y la clariinterpretativa al mismo tiempo. dad, la visión de conjunto y el detalle preciso que caracteriza una situación o un personaje. W AÜartza Edütoí- ial Precedida de un capítulo especialmente inte- Felipe II y su tiempo V: t Se trata de una obra de síntesis, pero de síntesis verdadera, es decir, de reflexión y no de resumen, que trata de abordar la personalidad histórica de Felipe II, pero también de reflejar el sentido de una época en la cual se producen grandes transformaciones, algunas impulsadas, directa o indirectamente, por el Rey, otras que ocurren muy a su pesar, haciendo inútiles sus esfuerzos por contenerlas. Una época concreta, que no es exactamente el tiempo de su gobierno, sino el de su vida que transcurre entre 1527 y 1598 y que, por tanto, comprende buena parte del reinado del Emperador Carlos V, durante el cual se forma, po- Todo el cine español en una obra única K resante, dedicado a la historiografía filipina, en el que se pondera críticamente el valor, la originalidad y las fuentes de las aportaciones antiguas y modernas más significativas, en él se valoran también las publicaciones del propio autor, que constituyen la verdadera trabazón interna de la obra. ¿Un libro para el centenario de Felipe II? Sí, pero también más que eso. Una interesante visión de conjunto, rica en información y de fácil lectura, que es a la vez una puesta al día y una reflexión sobre cincuenta años de investigación. María Victoria LÓPEZ- CORDÓN 11 Alianza Editorial