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Creación ética 27 de marzo de 1998 CRÓNICAS DE LA ULTRAMODERNIDAD n s 4 i S i i í i c TMíi t rJu 1? í TMa üN ¡S uj- t fc Vf iCph- J tf Ti -4 N mi archivo tengo una carpeta con materiales para una liistoria del aburrimiento. La gente siempre se ha aburrido, pero lo ha hecho de distintas maneras y, sobre todo, ha soportado el aburrimiento con diferente ánimo. A Pascal, hombre activo y apasionado, los aburridos le ponían de mal humor. Desconfiaba del hombre entregado al divertissement cuya inquietud atribuía a ne se savoir pas se teñir en repos dans une chambre O sea, i a ser incapaz de quedarse tranquilo en su casa. Nuestro Siglo de Oro contempló una genial parada de aburridos cabreados. Todo lo cotidiano es mucho y feo escribió Quevedo. Y Gracián remachó el clavo: Ésta es la ordinaria carcoma de las cosas. La mayor satisfacción pierde por cotidiana, y los hartazgos de ella, empalagan el aprecio Displicentes desahogaban su malestar despellejándose o desplumándose. Nuestra afición a las burias y al juego era conocida en toda Europa... De la peripecia romántica salió el europeo apesadumbrado por la saciedad y el hastío. El esplín es un aburrimiento dandy incapaz ya de cabrearse. Baudelaire se moría poéticamente de aburrimiento: ¡Oh muerte, viejo capitánl ¡Ya es hora! ¡Levemos anclas! ¡Este país nos aburre, oh muerte! ¡Despleguemos las velas! Veriaine también se intoxicaba de tedio: Todo está dicho. He leído todos los libros. ¡Tengo más recuerdos que si tuviera mil años! ¡Ay, de todo he comido, de todo he bebido! ¡Ya no y hay más que decir! Y Mallarmé lo resume todo en un lánguido verso de sepulturero y erudito: La carne es triste ¡ay! y he leído todos los libros El aburrimiento antiguo era la persistencia de la fatiga. El aburrimiento moderno es la persistencia de la satisfacción, por eso confieso que me río con esos infiernillos románticos tan apropiados para la repostería sentimental. (Acabo de subir de la huerta y he visto florecer una vez más los lirios en los taludes. Es una pura contradicción que nazcan tan delica jí das flores entre tan afiladas hojas. Me desasosiegan como si contemplara a niñas jugando con es- E padas. Ante la minuciosa variedad de la primavera los posromántlcos- nuestros padres espirituales- me parecen aquejados de ese suave hastío de vivir tranquilos que es el destino de los animales domésticos. ¿Por qué les hablo de esto? Una vez más tengo que darles explicaciones. Preparo una conferencia para unas jornadas organizadas por Cruz Roja con el título: El consumo juvenil de alcohol y drogas de síntesis La época de la heroína ha pasado y ha llegado el momento del éxtasis que es al parecer la droga de diseño más consumida, según aprendo en un cuidadoso estudio de J. F. Gamella y A. Álvarez Roldan Drogas de síntesis en España. Patrones y tendencias de adquisición y consumo Plan. Nacional sobre Drogas, 1997) Los alteradores del ánimo se han convertido en protagonistas de los fines de semana. Tanto el alcohol como el éxtasis se consumen en el marco del ocio, del tiempo libre y de la diversión. Mi Interés por los modos de aburrimiento se amplía a los modos de diversión. Dos autores muy perspicaces- Ortega y Norbert Elias- se dieron cuenta de que es necesario estudiar las diversiones para comprender una época y una sociedad. El alcohol siempre ha formado parte de la fiesta en nuestra cultura, por ello resulta interesante observar cómo beben i 62 Uno de los fenómenos culturales dignos de estudio en la actualidad es que, después de siglos de unificar moral y religión, la pérdida de vigencia de la religión ha coruiucido a un escepticismo moral desolador ahora mis alumnos. Descubro en ellos prisa por colocarse. Lo que quieren no es beber, sino haber bebido. Las drogas de síntesis les proporcionan una posibilidad aún más rápida de ponerse pedo Varios elementos confluyen en esta precipitación. Encuestas recientes (McGowan, Johnson y Shure, 1993) muestran que la ausencia de una adecuada reflexión sobre las consecuencias del comportamiento está alcanzando una proporción alarmante y quizás epidémica La agresividad, el consumo de drogas y la sexualidad entre adolescentes tienen su origen en la Impulsividad creciente, a la que se une una gran susceptibilidad al aburrimiento. Debemos a Marvin Zuckerman la descripción de un tipo de personalidad, al que llama sensation seeker el buscador de emociones, que ansia la estimulación continua y la desinhiblclón. El alcohol y las drogas son un modo fácil de conseguir ambas cosas. Un tercer elemento que coopera en las conductas del fin de semana es el nivel de malestar que se juzga soportable. En cada sociedad y en cada situación es distinto, y sería otro tema digno de ser historiado. Hace unos años, el profesor Nicholas Cummings, en su alocución inaugural como presidente de la Asociación de Psicólogos Americanos, hizo una advertencia que sonó a muchos exagerada: El movimiento de la salud mental prometiendo una liberación de la angustia, que es un imposible, puede haber jugado un papel significativo en la común persuasión de que hay un derecho a gozar de bienestar mental, con lo que se está contribuyendo a un exagerado consumo de alcohol y a la casi universal prescripción de tranquilizantes por los médicos ¿Qué nos preocupa? Está claro que no todos los que beben y toman drogas de síntesis van a convertirse en drogadictos. Está también claro que esas conductas son compatibles con un comportamiento social correcto durante el resto de la semana. Pero padres, educadores y profesionales de la salud anda preocupados. ¿Por qué? He leído un es- tudio muy interesante de Norbert Schindier, publicado en la Historia de los jóvenes dirigida por Levi y (Taurus) Recuerda que el comportamiento de los jóvenes ha sido siempre transgresor, y cita textos del siglo XVI, memoriales de protesta en que los jóvenes eran considerados los reyes de la noche Sin embargo, esos comportamientos no despertaban alarma porque ios adultos tenían la certeza de que tales escapadas juveniles eran irremediables pero transitorias. Pasarían unos años y los revoltosos jóvenes se integrarían sin problemas en la vida social. Esta confianza es la que ha desaparecido de nuestro entorno. Estamos preocupados porque no sabemos si hay un marco social o moral que sin a para mantener los comportamientos- en este caso el consumo de drogas- dentro de límites controlados. Los padres no tienen una idea clara de lo que sus hijos son capaces de hacer. La facilidad con que ceden al chantaje del pues me voy de casa es una de sus manifestaciones. Lo que me llama más la atención es que a padres y educadores sólo se les ocurren razones higiénicas para desanimar al consumo de drogas. Cualquiera de ellos consideraría que apelar a un razonamiento moral supondría volver a la inquisición y al pecado. Después de siglos de unificar moral y religión, la pérdida de vigencia de la religión ha conducido a un escepticismo moral desolador. Era, pues, un camino equivocado. Mis alumnos, los chicos y chicas que van a las discotecas los fines de semana, beben más de la cuenta y se toman algunas pastls para colocarse, tienen un Ideario moral que se reduce a tres preceptos básicos: Pásalo lo mejor que puedas Cada uno con su cuerpo hace lo que quiere No hagas daño a los demás Es un hedonismo discreto y light que han heredado de sus padres. ¿Es esta moral mínima suficiente para vivir? No, porque es simplemente una moral. Les recuerdo que conviene distinguir entre moral que es un fenómeno social (hay tantas morales como culturas) y ética que