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27 de marzo de 1998 ABC de la música DESDE HOY EN EL TEKTRD DE LA ZARZUELA E N términos generales, el teatro lírico español viene arras trando el pesado lastre de un trato desigual. Entendámonos. Suele presentarse al público en condiciones muy precarias, cuando no francamente penosas. Lo son, sobre todo, cuando se comparan a las que recibe la ópera, por supuesto italiana, francesa, alemana, rusa... Hay excepciones, claro, y el Teatro de la Zarzuela casi las tía monopolizado. Por eso hay que aplaudir la iniciativa de la Red de Teatros y Auditorios Españoles, impulsada por el INAEM del Ministerio de Cultura, al coproducir una de las mejores óperas españolas de la liistoria: Los amantes de Teruel de Bretón. La coproducción de Los amantes que esta tarde sube a los escenarios del Teatro de la Zarzuela de Madrid, viene circulando desde el pasado mes de agosto y finalizará el próximo mes de mayo. Fue presentada en el Teatro Palacio Valdés de Aviles. Luego Gijón, Murcia, Jerez, Segovia, Bilbao, Santander, San Sebastián y Salamanca han acogido en sus mejores teatros esta hermosa ópera, tras la puesta a punto y edición crítica a cargo del musicólogo Francesc Bonastre, publicada en el Instituto Complutense de Ciencias Musicales. Sobre estas líneas, un momento de la representación de Los amantes de Teruel en el Teatro Palacio Valdés de Aviles el pasado verano amantes (ella fue obligada por su padre a desposarse con don Rodrigo de Azagra, hermano del señor de Albarracín, mientras Juan Diego luchaba en las Navas de Tolosa) El descubrimiento de las momias de los amantes dio lugar a la primera versificación del suceso, obra de Pedro de Alventos, hallada por el bibliófilo Pascual de Gayangos en la biblioteca del palacio de Blehheim, propiedad del duque de Malborough. A ella siguieron las de Bartolomé Villalba y Pedro Láinez, este último poeta alcalaíno gran amigo de Cervantes y el drama Los amantes (1581) del valenciano Andrés Rey de Artieda, primera pieza escénica sobre el lamentable hecho. Jerónimo de Huerta, en el noveno canto de Florando de Castilla, lauro de caballeros (Alcalá de Henares, 1588) lo cuenta en octavas, a lo Ariosto, y Juan Yagüe de Salas, poeta barroco y secretario de la ciudad turolense, compone en veintiséis cantos Los amantes de Teruel (Valencia 1616) Tirso de Molina utiliza la historia en una de sus comedias y Pérez de Montalbán le da un nuevo enfoque. Otros estudios y pieza literarias aluden al hecho en los siglos XVII y XVIII, algunos para calificarlo de legendario, como Blasco de Lanuza, otros para reafirmar su condición de suceso real, como Isidoro de Antillón. Pero fue Juan Eugenio Hartzenbusch quien, en su célebre drama, sabría ponerlo en la onda del espíritu romántico, mereciendo un famoso encomio crítico de Larra. Por su parte. Bretón le dio universalidad con su ópera, cuya música impactó al público desprejuiciado en el momento de su estreno. Por entonces, la juventud filarmónica estaba un poco cansada de las producciones italianizantes y conservadoras de los santones de la música del momento. zuela más vulgar y rutinaria. Y contra el palco de los sabios del Teatro Real, donde solían pontificar Hernando, Barbieri, Jimeno de Lerma, Arriet y otros, se dirigieron las protestas la noche del estreno de Los amantes Los jóvenes progresistas arroparon con vítores a Bretón, a la salida del teatro, y al pasar por la casa de Arrieta (San Quintín, 6) cuya animadversión hacia la persona y las ideas de Bretón era bien conocida, prorrumpieron en burlas insultantes y gritos de ¡muera Entre ellos iba un joven llamado Isaac Albéniz; cinco años después estrenaría en el Apolo San Antonio de la Florida pero moriría sin ver alguna de sus óperas en el Teatro Real. Con un buen reparto, encabezado por la soprano salmantina Inmaculada Egido, llega al Teatro de la Zarzuela Los amantes de Teruel La dirección escénica es de Francisco López, la escenografía de Jesús Ruiz y la coreografía de Manuela Nogales. El maestro José Ramón Encinar, a quien toda la ópera y en especial el último acto le parece una creación extraordinaria, dirigirá la Orquesta de la Comunidad de Madrid y el coro titular del teatro. Vaya todo por el inmortal autor de La verbena de la Paloma que supo triunfar, como dijo un crítico de la época, sobre la envidia de los impotentes y las asechanzas de los que se creen superiores a él y no lo son. Andrés RUIZ TARAZONA 51 Libreto en italiano Obra sumamente ambiciosa por sus dimensiones y planteamientos musicales, según leemos en su interesante Diario (Ed. Acanto y Fundación Caja de Madrid, 1995) le costó a Bretón cinco años de incansables gestiones conseguir su estreno en el Teatro Real de Madrid. Éste tuvo lugar el 12 de febrero de 1889, no sin antes sufrir una humillante exigencia de la empresa del teatro: la de traducir el libreto al italiano. Bretón había escrito el libreto a partir del célebre drama de Hartzenbusch Los amantes de Teruel (Teatro del Príncipe, Madrid, 1837) acercándolo a la sensibilidad de su generación. La historia es muy antigua y aunque tiene visos de leyenda, distintas pruebas documentales tienden a considerarla un hecho real, ocurrido en el año 1217. Fueron sus protagonistas Juan Diego Martínez Carees de Marsilla e Isabel de Segura. Se cree que para el relato Girolamo e Salvestra del Decamerón Bocaccio se inspiró en el trágico amor de la pareja de jóvenes turolenses, cuyos supuestos despojos se consen an en la iglesia de San Pedro de la ciudad aragonesa. En 1555 se creyó haber hallado en una de las capillas de dicha iglesia los restos de los desgraciados Regenerar el teatro musical Bretón, sobre todo, peleó lo indecible para instaurar una verdadera ópera española que regenerase el teatro musical, ahogado por la zar- OBRA sumamente ambiciosa por sus dimensiones y planteamientos musicales, le costó a Bretón años de incansables gestiones conseguir su estreno en el Teatro Real de Madrid en 1889, no sin antes sufrir una humillante exigencia de la empresa del teatro: traducir el libreto al italiano