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A B C de las artes 27 de marzo de 1998 ESTEBAN VICENTE VUELVE A ESPAÑA aquí vienen de diferentes sitios. Algunos, como Jacl son Pollock, carecían de cultura. Otros la tenían. De Kooning, que compartió durante años mi estudio, era siempre muy consciente de ser holandés. Pero lo importante es ver la realidad. Aquí abusan mucho del idioma inglés para hablar de pintura y para promocionar autores. Viene un tipo, un crítico que no sabe nada, y dice: tal pintor inventó esto o lo otro... Los pintores no inventan: descubren. ¿Era el Pop Art un fenómeno publicitario? -El Pop Art era emplear objetos de la casa. Una estupidez. Pero aquí la publicidad es poderosísima. Quien quiere promocionarse va a un experto en relaciones públicas, le paga, y se crea una imagen que se pone a circular. A diferencia del arte, la publicidad todo el mundo la entiende. Pero lo que es falso acaba por desaparecer. Lo que continúa siempre es lo que es. To be or not to be: The question is to be Por eso caen los precios. La gente no entiende y los engañaron cuando compraron. Yo no tuve publicidad nunca porque yo estoy en contra de la publicidad. ¿Le duele la pobreza cultural de Estados Unidos? -Es terrible. I lucha gente no sabe nada porque la enseñanza pública es la peor del mundo. Cuando yo enseñaba en la Universidad de Pñnceton mostré a un graduado en Bellas Artes la fotografía de un cuadro de Matisse. ¡Me preguntó si iVIatisse había sido alumno mío! Cosas parecidas me han sucedido en Berl eley y en Columbia. Hay gente que viene a la pintura pensando en ganar dinero. Para eso, yo les aconsejo dedicarse al tenis. -Si su pintura abstracta es poesía, ¿es lírica o épica? -Es lírica, pero las dos van juntas. La pintura y la música tienen también mucha relación. En la pintura es muy importante la tonalidad del color. IDos colores, un rojo y un azul... Si el azul no tiene la tonalidad para estar cerca del rojo, no funciona. No hay armonía, hay desorden. En la música, el compositor hace lo mismo. Si no hay armonía, son meros ruidos. es el contraste entre mi trabajo y el de De Kooning. Su pintura es violenta, la mía es quieta. Ésa es son siempre la diferencia. -Pero los cuadros que hacía paisajes interiores. en los cincuenta son más nervioPaisajes serenos. sos que los de ahora... -No lo creo. Es cierto que se Ése el contraste crece, pero crecer no significa entre mi trabajo cambiar de personalidad. Mis son mis cuadros para y el de De Kooning. cuadros Soy yo. Hay diferencias siempre. pero no son fundamentales. Lo Su pintura que es fundamental y permanece es violenta y la es el sujeto de mi pintura: los paisajes interiores. Nunca figuras. mía, quieta Nunca. chedumbre. La pintura tiene que- Dentro de un mes se inaugura ver con la vida porque somos se- en Segovia el Centro de Arte res humanos. Aquí arriba, mi es- Contemporáneo Esteban Vicente tudio es mi oasis. Más arriba está que albergará su legado ¿Qué Dios, que nos hizo y que hizo el significa para usted? mundo. Nosotros organizamos la- Me emociona mucho. Es un sociedad y hacemos las cosas gran honor ser reconocido así, a más brutales. Tenemos la expe- mis noventa y cinco años, por riencia de la barbarie humana. Yo mis paisanos de Segovia y estar lo que quiero es ser decente, no. presente allí para siempre, en ese hacer daño a nadie. Pero vivimos edificio tan bello que se ha rescaen un mundo algo brutal y, en tado para ser un centro artístico. Estados Unidos, demasiado poli- En Segovia están mis raíces. Estizado. toy francamente agradecido a- Su estudio es una cumbre de quienes han hecho posible que calma por encima de la vorágine este museo sea una realidad de la ciudad. ¿Es la tranquilidad dentro de unas semanas. He de del estudio o la suya propia la decir que como artista norteamericano con raíces y cultura espaque vemos en sus cuadros? -Lo que yo he dicho siempre ñolas me enorgullece formar es que mis cuadros son paisajes parte de la tradición cultural esinteriores. Paisajes serenos. Ese pañola. MIS cuadros Volver a Segovia ¿Necesita el pintor ser un humanista en otros terrenos? -A mí no me interesa el humanismo. Lo único que me interesan son los individuos, las personas. Para ser un individuo hay que tener un propósito en la vida. El mío es ser pintor y siempre será ese. Tener un propósito marca la diferencia con la mu- Esteban Vicente pertenece, por derecho propio, a la primera generación de la Escuela de Nueva Yorí a la avanzada del Expresionismo abstracto norteamericano Desde luego, cuando llegó a Nueva York en 1936, dejando atrás la guerra de España, ni é 1 ni la ciudad eran aún lo que llegarían a ser; el pintor traía sus moderados cuadros figurativos y le recibió un ambiente artístico todavía algo provinciano. Tuvo que pasar más de una década antes de que Vicente conociera a los Pollock, De Kooning, Kline, Rothko... que por entonces maduraban sus estilos. En 1950 ya cultivaba la pintura abstracta y se fue a vivir a la calle Diez, donde iba a estar el centro del nuevo movimiento. Lo decisivo fue que aquel mismo año, Clement Greenberg y Meyer Schapiro lo in- cluyeron en la exposición colectiva Talent 1950 Después de ese lanzamiento, participó en las primeras muestras globales del Expresionismo abstracto y expuso también solo con frecuencia. Los textos críticos de Thomas B. Hess y Elaine de Kooning en la revista Art EL ÚLTIMO SUPERVIVIENTE News le ganaron el reconocimiento público. Vicente estuvo allí donde pasaban las cosas. Intervino en las agitadas discusiones que reunían a artistas y críticos en The Club En el famoso Cedar Bar asistió a los juegos y bromas de Pollock y Kline, que a veces terminaban en desafíos de borrachos, como en el saleen de un western. Vicente nunca compartió su atelier con De Kooning, como se ha dicho a veces, pero sí tenían sus estudios en el mismo edificio de la calle Diez. Una mañana encontró a De Kooning tirado en la calle casi inconsciente, tras una de sus frecuentes borracheras; le llevó a su estudio y lo acostó. El holandés nunca lo olvidaría. Con la pareja De Kooning y con Kline pasó Vicente muchas tardes de copas y de fiestas. Los cuatro grandes museos de Nueva York- el MOMA, el Metropolitan, el Guggenheim y el Whitney- poseen obras de Esteban Vicente. Entre los mejores críticos norteamericanos, Harold Rosenberg y Dore Ashton celebraron su pintura y especialmente sus collages; Fairfield Porter, su dominio del color. El poeta y crítico John Ashbery, en un bello homenaje, lo definió como un maestro empeñado sin cesar en reconstruir, destruir y reconstruir de nuevo. Después de muchas metamorfosis, Esteban Vicente es el último superviviente del último momento épico de la vanguardia. Guillermo SOLANA Vicente, en 1954, junto a Kline y De Kooning 38