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A B C de las artes 27 de marzo de 1998 ANTE SU PRÓXIMO VIAJE A ESPAÑA, ESTEBAN VIGENTE HABLA OE SU LARGA TRAYEGTORIA MUCHOS PINTORES qOISIBQN SER lOSOS Y ACABARON ALCOHÓLICOS Después de vivir sesenta años en Nueva York, Esteban Vicente afirma que mi cultura es la clásica española El Reina Sofía de Madrid dedica a Esteban Vicente, a sus 95 años, una gran exposición antológica. Era una deuda con un gran pintor, que desde liace sesenta años vive en Estados Unidos y que ha ocupado un lugar destacado en la célebre Escuela de Nueva York, la de Pollock, De Kooning, Kline, Rothko y el expresionismo abstracto. Su obra se encuentra en las mejores colecciones y museos y, desde finales del próximo mes de abril, estará ampliamente representada en el Centro de Arte Contemporáneo Esteban Vicente de Segovla. En esta entrevista, realizada en su estudio neoyorquino, sobrevolando Central Park, el pintor segoviano repasa capítulos clave de su obra 36 L Nueva York. Juan Vicente Boo A luz y la serenidad conviven en el estudio neoyorquino de Esteban Vicente, su nnagnífica atalaya privada sobre Central Park. El sosiego que emana de los lienzos refleja la seguridad interior del autor en este oasis de calma sobre una ciudad agitada. A los 95 años, Vicente sigue pintando óleos cada vez mejores. Sus cuadros cuelgan en cuarenta y nueve museos norteamericanos que forman la lista de iionor del arte en este país. Esteban Vicente llegó a Estados Unidos en 1936 y formó parte del núcleo del expresionismo abstracto de la Escuela de Nueva York, de la que es último representante tras el fallecimiento de su gran amigo Willem de Kooning. Pero enseguida insiste en que la clave de su éxito en América es su cultura clásica española. Por eso le emociona la retrospectiva que inaugura el próximo día 31 el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid y la apertura del Gentro de Arte Contemporáneo Esteban Vicente en Segovla, a un tiro de piedra de aquel Turégano donde encontró la luz castellana un hermoso día de enero de 1903. Estoy entusiasmado- afirmapor la retrospectiva en el Reina Sofía. Es algo increíble. Mucha gente me dice: ¿Por qué no vuelves a España, a pintar allí? Porque no puedo. Mi vida, mi ritmo es el de aquí, no el de allí. En España no puedo pintar porque no pertenezco al ritmo de allí. Es así de sencillo. Pero mi cultura es la clásica española. Mi alma, mi método, mi corazón han sido y son españoles para siempre, para siempre Vicente es un siglo de arte bajo la figura visible de un caballero español. Sus amigos americanos suelen compararle a un gente me dice ¿por qué no vuelves a España, a pintar allí? Porque no puedo. Mi vida, mi ritmo, es el de aquí, no el de allí MUCHA Quijote porque eso es lo único que conocen de España pero su aire recuerda más bien a uno de esos nobles personajes de El Greco. -Al cabo de seis décadas americanas, ¿cómo recuerda sus comienzos madrileños? -Tenía poco más de veinte años cuando mi primera exposición en el Ateneo en 1926. Por entonces, verdaderamente, no había pintura en España. Lo último era Goya. Pero yo tenía que vivir en mi época, y por eso me fui a Pans. Al principio, mientras aprendía, me ganaba la vida enseñando español, retocando ampliaciones fotográficas y pintando decorados para el Folies Bergére. Incluso hice de locutor de radio para un programa del gobierno americano en español durante la crisis con Japón... ¿Por qué prefirió Nueva York a París? -En Francia tuve la primera experiencia de ser español. En París yo era un extranjero. Entonces empecé a revelarme contra la ¡dea de nacionalidad, que es una calamidad. Yo no quiero ser extranjero, y por eso me encontré a gusto aquí,