Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
27 de marzo de 1998 A B C de las artes -í- K. sin duda alguna. Sí la hay, en cambio, respecto a la posibilidad, no carente de fundamento, de que esta serie encabezara las sucesivas interpretaciones que, sobre el mismo motivo iconográfico, fueron formuladas por el genial pintor cretense. Esas circunstancias prestan singular relieve a la presencia de este Apostolado que, por otra parte, según se afirma, parece seguro que fue adquirido en Sevilla por un noble asturiano, en la primera mitad del siglo XVIII. Son doce cuadros que, recuperada en lo posible la frescura de su primitiva belleza, evidencian el peculiarísimo lenguaje estético del pintor y, con ello, la intensidad y penetración psicológica de cada una de las imágenes con tanto verismo llevadas al lienzo. Hemos de resaltar, entre éstas, la alta calidad y vibrantes toques de pincel que se observan en las magistrales representaciones de San Pedro, Santiago el Menor, San Judas l a deo y también en las de San Mateo y San Felipe, cuyos nombres- como los restantes, añadidos muy posteriormente- se encuentran cambiados entre sí en sus respectivos lienzos. Un mismo tema, el de la Anunciación, es el que abre y cierra cronológicamente este breve pero magnífico resumen de la iconografía piadosa en la obra de El Greco. Una, la primera, que se supone pintada en Italia hacia 1570, cuando su autor rondaba los treinta años, denota, ciertamente, el origen veneciano del estilo del pintor que entonces tanto se inspirara en Tintoretto como en Tiziano; otra, uno de los grandes lienzos inconclusos a su fallecimiento en 1614 y que, completado posiblemente por su hijo, Jorge Manuel Theotocopoulos, hoy es una de las joyas de la colección Central Hispano. Tres interpretaciones de San Francisco: en el momento de la estigmatización (Colección Juan Abelló) considerada de los primeros años de su estancia en España (hacia 1580) y una de sus más bellas creaciones; en oración, obra de su etapa central y excelente calidad, y, finalmente, en éxtasis, de tamaño más reducido y estimada de sus últimos años, se pueden cotejar en la muestra con la imagen de Santo Domingo, también en actitud orante, de la colección de Plácido Arango. Completa la magnífica colección de imágenes de santos otra pintura considerada tardía, Las lágrimas de San Pedro del toledano Hospital Tavera (Fundación Casa Ducal de Medinaceli) a cuya colección también pertenece la Sagrada Familia con Santa Ana obra magistral y comúnmente conocida como La Virgen de la leche cuya composición y bellísimo colorido acentúan la delicadeza y ternura de una escena entrañable. Por último, dando cima a tan expresivas muestras de piedad, hemos de citar la impresionante interpretación de Cristo crucificado obra que hasta ahora sólo había sido expuesta públicamente una vez, también en Sevilla (1982) donde afortunadamente permanece. Ella es un ejemplo, verdaderamente notable, del extremado manierismo del artista que, alejándose de ciertas fórmulas requeridas por la Contrarreforma, apartándose de convencionalismos, abría nuevos caminos, hasta entonces inexplorados, a la evolución del arte. Manuel LORENTE C O N T E X T O S DE LA C O L E C C I Ó N PERMANENTE N 5 Wúlem i alf Original y copia i: ííIií. í ís, Sí! t; Ji M U S E O T HYS SE W B O H N E M I S ZA Del 31 de marzo al 14 de junio de 1998 29