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27 de marzo de 1998 A B C literario nada, e l l 3 de septiembre regresó a España. Desde Vera vuelve a escribir a su amigo. En la carta del 19 de octubre se refiere a ia posibilidad de publicar un volumen de artículos. Parece que el doctor le había sugerido la oportunidad de añadirie otros textos. Don Pío no lo cree posible. Además, al menos en París contaba con un cierto ambiente estimulante. En Vera no habla casi con nadie y se limita a cultivar la huerta familiar. En la siguiente carta, 1 de enero de 1938, vuelve sobre los artículos que dejó en manos de Marañón en París, cuya publicación considera inoportuna ¿se trataría del conjunto de artículos que iba a aparecer dentro de este mismo año con un título desastroso, inventado estúpidamen- te por Giménez Caballero? y, co- mo le faltan medios de vida, piensa en volver de nuevo a Francia y Suiza a ver si consigue cobrar algunos dineros pendientes de sus colaboraciones. Confía en la ayuda de Marañón para obtener por medicación del embajador en París algún salvoconducto del gobierno de Salamanca. A LREDEDOR Z de un mes Á. m á s tarde debió lograr volver a París, y allí resistió, hasta que se quedó solo en el Colegio de España de la ciudad universitaria. Después de haber vivido los miedos y sobresaltos que sacudieron a Francia, el día 24 de junio de 1940 regresó a Madrid, donde viviría ya la mayor parte del tiempo con cortas estancias en Vera. Las cartas a Marañón se reanudan poco antes del retorno de éste de su exilio. Aunque muy espaciadas, se suceden algunas cartas a lo largo de los años 40 y 50. El bueno de don Pío le anota a Marañón sus achaques de salud con exactitud de médico que se ha convertido sin darse cuenta en paciente. Y asistimos a la decadencia física del escritor en la alteración progresiva, al principio casi imperceptible, de su hermosa letra, menuda y regular. Dentro de unos días cumplo 82 años- le escribe en su última misiva, del 20 de febrero de 1955- y la memoria y la imaginación se pierden en el aire como el humo del tabaco ¡Entrañable, conmovedor, este don Pío desde la última vuelta al camino! Francisco PÉREZ GUTIÉRREZ 4o único noble de la vida es sustraerse de de los dos liandos, que siempre son dos G. MARANON SERRANO, 49- MADRID 21- VI- 36 A MIGO Baroja: he leído hoy en Toledo, su Cura de Monleón Ninguno de sus libros me ha hecho la impresión que éste y hacía mucho tiempo que ningún otro. La vida del seminario, la del pueblo, el final, me parecen estupendos. Y claro es, más que nada la historia del alma del cura, con su despertar tardío a la vida. Hay muchos hombres como él, que no maduran hasta que son casi viejos y a fuerza de golpes. La parte política me ha entusiasmado. ¡Gran pintura la de las derechas farisaicas y las izquerdas fanáticas y pedantes! Lo único noble de la vida es el que algunos hombres puedan sustraerse de la grey borregull de uno de los dos bandos, que siempre son dos; y pensar por su cuenta y mantener así, sin que se rompa, el hilo del progreso humano. Usted es uno de esos hombres, ahora más valioso y valeroso que nunca, porque apenas quedan más que beligerantes Irracionales. Yo creo siempre en que todo se arregla y mejor que antes; pero es gracias a la minoría, nunca extinguida, de los que conservan libre la conciencia. Si no hubiera más que Araquistaines y Calvo Sotelos era cosa de irse del planeta, porque estas dos razas pugnan, como aquí, en todas partes. Siento no verle. No sé si está en Madrid. SI está y quiere ir un domingo a Toledo a almorzar o a tomar chocolate, dígamelo. Todos nos alegraremos mucho. Muy suyo Marañón Los verdaderos académicos ACADEMIA ESPAÑOU 1 mayo 1935 Sr. D. Pío Baroja I querido amigo: devolví las pruebas. No corregí lo de translato porque así lo escribió Gracián. Los verdaderos académi- M cos, son los correctores de imprenta. Creo que han fijado para el día 12 su recepción. Hasta entonces, le saluda con el mayor afecto Marañón He leído ya sus dos últimos libros. Me han gustado mucho. A mí siempre me entusiasman sus novelas yJ- -C O No se empieza a p s a r con llbortad hasta muy tarde G. MARANON SERRANO, 49- -MADRID 13- VI- 34 Sr. don Pío Baroja. O estuvo nunca comprometida su candidatura. Lo que pasó es que los divertidos enredadores que hay allí, hacían creer que don Niceto estaba contra su candidatura; y como no era verdad, le rogué que lo declarara así antes de votar; N y se quedaron muy mohínos. Me azara eso de contestarie a Vd. pero si Vd. quiere y no prefiere a otro, lo haré con mucho gusto. Gracias a que es Vd. médico. Son muy graciosos los comentarios de los jóvenes ateneístas sobre su elección. Es curiosa ia fuerza del tópico, esas mentes pueblerinas en el mal sentido, a pesar de ser jóvenes. Yo estoy seguro de que, contra lo que se dice, no se empieza a pensar con verdadera libertad hasta muy tarde. Yo no lo digo ahora que empiezo a estar en la edad. Cuando era joven sentía sobre mí una porción de pesadumbre y tenía la idea de que se me quitaría con el tiempo. Y entonces es cuando los del café dicen que se ha pasado uno al enemigo. Nada de esto viene a cuento. Muy suyo muy amigo Marañón 25