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ABC literario Entrevistas 27 de marzo de 1998 Ensayo Peregrinos de la lengua Alfredo Barnechea Alfaguara. Madrid, 1997. 305 páginas, 2.600 pesetas Historia del pecho Marylin Yaiom Traduc. de Antoni Puigrós. Tusquets, 1998 385 páginas, 3.500 pesetas STAS páginas trazan la historia cultural del pecho femenino desde la antigüedad hasta nuestros días. Marylin Yaiom, profesora en el Institute for Woman and Gender de la Universidad de Standford, California, ha escrito un texto que se apoya, sobre todo, en materiales tomados de la literatura y de la historia del arte, utilizados para ilustrar, con numerosas fotos y grabados, el relato del papel jugado en la historia por el busto de las mujeres como realidad intrínseca femenina, como imaginario masculino y como representación social. Comienza su análisis situando al lector frente a las protuberancias torácicas de la Venus de Grimaldi (23.000 a. C. y de otras diosas paleolíticas. Luego estudia el significado de las esculturas egipcias que muestran a diversos faraones mamando del pecho de Isis. A través del tejido argumental urdido con una cuidadosa selección de poemas y pinturas, muestra, ya en la iconografía cristiana medieval, el pecho torturado de distintas santas. La llegada del Renacimiento no modificará el ideal medieval de belleza de los senos femeninos: pequeños, pálidos, redondos como manzanas, duros, firmes y separados Sin embargo, se instaura en el mundo occidental, por vez primera, el culto al pecho erótico. Pintores y poetas proclaman la belleza y la sensualidad suprema de los pechos pequeños, muy altos, contrapuestos a vientres abundantes. En el Renacimiento el lenguaje del deseo, en el que los senos siempre han jugado un papel esencial, adquiere ya una vigencia que no hace sino prolongarse hasta hoy en esas modelos de belleza inalcanzable. En la sociedad renacentista el ideal de belleza encarnado en un pecho duro, pequeño y alto no podía darse más que en mujeres jóvenes o en madres con dinero o poder que no dieran de mamar a sus hijos y dejaran a estos en los pechos de las nodrizas. En su recorrido histórico, Yaiom traslada al lector a la Revolución francesa y acuña un nuevo tipo de categoría de pecho femenino: el político. El Estado, sobre todo el francés, utiliza la imagen de la mujer de pechos desnudos y vigorosos como emblema nacional. Ya en los albores del XX acuña tres categorías más: el pecho psicológico, el comercial y el medicinal. En el primer caso arremete, como una parte del feminismo contemporáneo, contra lo escrito por Freud sobre la sexualidad femenina, en el segundo muestra el trayecto desde el corsé del XVIII hasta la sofisticada corsetería actual y, por último, se ocupa del pecho enfermo de cáncer. A medida que Yaiom abandona el soporte histórico y artístico y se adentra en la reflexión psicológica y médica comienza a perder pie. Señala con acierto que el cáncer de mama es cada vez más numeroso y un mal que aunque se cure es un rayo: lo deja todo quemado a su alrededor. Pero muchas de sus afirmaciones aparecen sin apoyo. Junto a que Yaiom no acredite conocimientos suficientes de psicología ni de medicina, el libro exuda otro problema más insidioso, derivado de la posición políticamente correcta que Yaiom (esposa, madre y abuela de feliz familia norteamericana, según da a entender) adopta frente a un objeto de estudio tan vidrioso. Para obra tan ambiciosa es necesario correr más riesgos y no cerrar los ojos ante ios abismos de la sexualidad femenina. Bernabé SARABIA E L peruano Alfredo Barnechea (1952) estudió Letras en la Universidad Católica de Lima y se graduó en Administración Pública en la de Han ard. Pero su labor fundamental es el periodismo. Fue candidato a la alcaldía de Lima en 1983 y diputado entre 1985 y 1990. En este libro ha reunido una serie de extensas entrevistas con algunos de los escritores hispanoamericanos que ocupan la vanguardia de las letras- Borges, Bryce Echenique, Cortázar, Donoso, Edwards, Fuentes, Mutis, Onetti, Paz, Puig, Sábato y Vargas Llosa. Cinco de los enumerados ya han desaparecido. Las entrevistas a Bryce, Donoso, Edwards, Fuentes y Vargas ven la luz aquí por vez primera. El resto fueron ya publicadas y una de ellas, emitida por televisión. La de Mutis fue realizada en colaboración con José Miguel Oviedo. No todos los autores están igualmente dotados para transmitir sus opiniones en la forma de entrevista En cierta medida las respuestas vienen condicionadas por las preguntas. Se trata de textos inducidos en los que brillan el ingenio, la sinceridad o la ambigüedad de las respuestas, el despliegue cultural o la sencillez expositiva. Se requiere un cuestionario que incite a la participación, a la confesión íntima o a ilustrar aquellas zonas que pueden resultar oscuras en la producción de un autor. Barnechea no ha buscado la entrevista que se sintetiza en el titular escandaloso o la revelación; aunque hay apreciaciones que merecen figurar como parte esencial de la obra de algunos de los entrevistados. Sus diálogos se fundamentan en un excelente conocimiento de la obra de los autores y deben calificarse de entrevistas literarias. Sus lectores avanzarán paralelamente en el conocimiento del personaje y de su obra. La reali- ees de sintetizar las respuestas. No se trata sólo de que la mayoría de los aquí encuestados admitan la influencia que Faulkner ejerció sobre su obra, sino también destacar determinadas concepciones del mundo (Sábato) o experiencias políticas (Vargas Llosa) que fijan al personaje en un tiempo determinado. La entrevista más antigua es la de Cortázar, realizada durante su viaje al Perú en 1972; la última, la de Vargas, está fechada en Madrid, en 1996. Los años transcurridos entre una y otra muestran la evolución de la pericia del entrevistador. Cada una viene introducida por unas páginas en las que se exponen las circunstancias en las -JCsgf E Bamechea no ha buscado la entrevista que se sintetiza en el titular escandaloso. Sus diálogos se fundamentan en un excelente conocimiento de la obra de los autores zada a Donoso fue la última que concedió el escritor, fallecido ocho días después. Sorprenden su lucidez y su ansia de vivir para seguir escribiendo. Tal vez sería hora de que valoráramos la entrevista como otro género literario. Al cabo, la difusión de la nueva narrativa hispanoamericana debe mucho al libro de Luis Harss, Los nuestros (1966) Y son numerosos los volúmenes que han reunido entrevistas en diversas etapas de los principales autores. Borges publicó varios libros en los que el escritor hablaba de sí mismo y de sus obras. Prefería el monólogo amparado en un incitante seudodiálogo. No era tanto por su ceguera, sino porque Borges, como García Márquez o Vargas Liosa, son, además, grandes conversadores, capa 20 que se produjeron y se intenta definir la significación del personaje. De Manuel Puig (entrevistado en 1973 en su casa de Buenos Aires) se apunta que era todavía un hombre joven, cortés y tímido, un personaje afelpado, que se movía como un felino doméstico por su departamento de Buenos Aires, decorado con fotos de actrices de esas películas de su infancia. Para Puig, muerto ahora hace ya años, la vida imitaba al cine El entrevistador no puede dejar de mostrar mayor entusiasmo por algunos personajes: Borges, Paz o Vargas Llosa. El resultado es un friso rico y sugestivo que necesariamente ha de interesar a cualquier lector. Los escritores hispanoamericanos más consagrados representan un peculiar star system que merecería alguna consideración sociológica. El propósito del autor se clarifica ya desde su prólogo, donde se cuestiona algo que es preocupación común, la naturaleza del ser latinoamericano Somos europes desterrados dice Borges. Más europeos que los europeos América Latina es una suma de tiempos, una pluralidad de culturas En todo caso las respuestas, un placer para la inteligencia, van más allá de lo que puede ofrecérsenos en los espacios reducidos de aquellos periodistas que trabajan sobre un cuestionario limitado a la aparición puntual de un nuevo libro. Estas estrellas literarias aprendieron a responder con audacia y sin reparos, tal vez porque la mayor parte de las preguntas habían sido adecuadamente formuladas. Joaqui n MARCO