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27 de marzo de 1998 Biografía ABC literario Artículos El exilio fue una fiesta Carlos Semprún Maura Planeta. Barcelona, 1998. 327 páginas, 2.800 pesetas Veinte años no es nada José Luis Gutiérrez Prólogo de Luis María Anson. Espasa, 1998 332 páginas, 2.200 pesetas U N título provocador y desenfadado para unas acidas memorias en las que no se deja títere con cabeza, sin excluir la del propio autor Carlos Semprún Insiste una y otra vez en sus ingenuidades y sus errores, explica su pasado y el de todos sin complacencia, poniendo el dedo en las llagas que más duelen, y, como era de esperar, nadie se lo perdona. Su biografía va entretejiendo episodios de carácter personal con sucesos políticos. A los nueve años, el niño de familia bien que vive en una casa m. adrileña frente al Retiro, ha visto morir a su madre- hija menor de Antonio Maura- y conoce el odio que le inspira su madrastra, antigua fráulein de los Semprún, llamada a lo largo de todo el texto la perra Las vacaciones veraniegas del 36, en Lequeitio, se transforman en una huida a Francia, comienzo de un larguísimo exilio; todos los hermanos, la nueva madre, que se pinta como de un sadismo siniestro, y don José María de Semprún y Gurrea, católico de izquierdas, colaborador del Esprit de Mounier y ardiente republicano, después de una estancia en La Haya, acaban en el pueblo de Saint- Prix, cerca de París. Aunque no hay ataques directos, bien poco halagador es el retrato que se hace del padre, y algo parecido puede decirse de su hermano Jorge, cuyas frecuentísimas apariciones en el libro nunca llegan al insulto, se detienen en el reproche tácito, con graves implicaciones que se niega a desarrollar. Una pintura de los suyos que no es ni tierna ni favorecedora, y que prepara ei terreno para las decepciones y desgarramientos de la edad adulta. Que se nos narran de una forma un poco destartalada, nerviosa y obsesiva, con saltos cronológicos, pero así es probablemente la memoria de cualquiera; recuerdos apasionados y curiosísimos, y una ironía de las que empiezan por herir a quien la usa. La candidez y los entusiasmos del joven Carlos Semprún le conducen muy pronto al comunismo y el resto de su vida será una lucha a vida o muerte con esta experiencia. Vive el Saint- Germain de la posguerra, interviene en incontables empresas político- intelectuales de signo marxista, en los años cincuenta es militante clandestino en Madrid, a las órdenes de Federico Sánchez o sea, su hermano Jorge; más tarde, la ruptura violenta, teatro en París, periodismo en España y polémicas con unos y con otros, en defensa de lo que él entiende por tolerancia y libertad contra sus antiguos camaradas. Se declara un burgués liberal tan anarquista que no tiene cabida en el anarquismo, y que cree que el comunismo fue y sigue siendo una forma peculiar de reacción, de ultraderecha: el totalitarismo Su actitud hace que sufra los efectos de lo que llama la cen- Semprún recoge multitud de sabrosas y crueles anécdotas que convierten la leyenda en una historia turbia y w. uy poco ejemplar. Ropa sucia lavada en público, con valentía sura democrática que en los años treinta OrweII ya conoció muy bien, cualquier crítica anticomunista es inaceptable porque se ve como un freno a la revolución, y él se defiende y ataca sin piedad. La depuración, el estalinismo, la tortuosa línea del partido, los intelectuales de izquierdas, con un sinfín de nombres propios (entre los que no faltan los de dos editores de Barcelona) reciben arañazos sangrientos; desde Bergamín, un simpático cretino hasta la vieja puta la monstruosa Ibárruri pasando por Carrillo, Claudín, Enrique Múgica, Javier Pradera, Tuñón de Lara, Haro Tecglen y muchos más. La nómina de la progresía nacional, que se repasa como una colección tristísima de tontos, obcecados e intrigantes, cuando no algo mucho peor; infames unos, imbéciles otros, en su mayoría bajamente acomodaticios, Semprún, sin pelos en la lengua y citando nombres, fechas y lugares, cartas y documentos, recoge una multitud de sabrosas y crueles anécdotas que convierten la leyenda en una historia turbia y muy poco ejemplar. Ropa sucia lavada en público, con valentía y sin contemplaciones, a menudo haciendo que el lector ate cabos con sus propios recuerdos y entienda circunstancias que en los años del antifranquismo parecía lo que no eran. Sólo con furia se podía romper con un pasado así, dando fuertes y bruscos tirones, también diciendo un montón de cosas de un sentido común apabullante, lo cual ha de ser escandaloso tanto en literatura como en política. Carlos PUJOL E STA selección de artículos constituye un signo revelador del papel esencial que juega el ámbito mediático en las sociedades occidentales y, concretamente, en nuestro país, donde la Prensa se ha desplegado como contrapoder durante los años de hegemonía socialista. El autor no oculta haber sido presa de la fascinación que provocaba la personalidad del joven Felipe González en casi todos los periodistas, que contribuyeron a llevarlo en volandas al poder. En la ruptura de la estrecha relación de amistad con el líder socialista, en combinación con el entibiamiento del original proyecto de izquierda, probablemente se encuentre explicación al hipercriticismo que emana de los escritos de Gutiérrez, quien en ocasiones incurre en un maniqueísmo que le impide reconocer el acierto del pragmatismo de González, tanto en el campo económico como en el exterior. Haber sido uno de los pioneros en desvelar la cara oculta de la gestión socialista, haciendo frente a la persecución de que fue objeto por ello, y caracterizar, en colaboración con Amando de Miguel, el presidencialismo cesarista de González, son las dos contrapartidas que compensan aquellos excesos. Las mayorías llevaron a los socialistas a absolutizar el poder, interviniendo sobre los mecanismos que pudieran amenazar el control del Gobierno sobre la sociedad. En esta batalla, Gutiérrez, junto con un grupo de periodistas, fue uno de los arietes que lograron derribar las murallas que ocultaban la tramoya de la corrupción. Como director de Diario 16 protegió y alentó la labor investigadora de Macea, Irujo y Mendoza, que destaparon el caso Roldan principio del fin del proyecto socialista. De sus escritos se desprende el retrato de un periodista valiente, crítico insobornable que a veces tiene dificultades para distanciarse, aunque, en general, se manifiesta intuitivo y lúcido, siempre en defensa de la libertad de opinión. Rogelio LÓPEZ BLANCO 14 OV E D A D ES ALFAGUARA Las claves de Juan Benet. Las claves de la literatura actual otras obras publicadas de 3 uan Benet: a tó En el estado Saúl ante Samuel Una meditación Una tumba. Huma En la penumbra En ciernes Tminis 19