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ABC literario 27 de marzo de 1998 Diarios Ensayo Las cosas más extrañas Andrés Trapiello Pre- Textos. Valencia, 1997. 505 páginas, 2.200 pesetas Joyce en la Prensa española Carlos G. Santa Cecilia Universidad de Sevilla, 1997 345 páginas ENTÍf oída, mentira contada. Según se dice, Joyce es el segundo autor mundial, después de. Shakespeare, sobre el que más se ha escrito. Sea o no cierto, puedo garantizar (realicé mi tesina, allá en 1982, sobre el inmortal autor iriandés) que el volumen de crítica escrita sobre Joyce demanda para cualquier estudioso los 80 años que el propio autor profetizó que tardaría en entenderse su Finnegans Wake He tardado dieciocho- eighteen- años en escribir este libro y la humanidad tardará ochenta- eighty- en entenderte Desde comienzos de los 20 se viene escribiendo sobre Joyce en España. Ortega ya lo citaba en La deshumanización del arte (1925) un año más tarde Dámaso Alonso ofrecía la primera traducción completa de una obra de Joyce, El retrato del artista adolescente todavía no superada, y Antonio Machado lo citaba en su inconcluso discurso de ingreso en la Real Academia Española. En la actualidad, un grupo de investigadores de la Universidad de Sevilla, IIderados por Francisco García Tortosa, y a los que se han unido profesores de otras Universidades, lleva más de dos décadas dedicado a estudiar la breve pero impresionante obra de Joyce. Además de meritorios estudios críticos ya accesibles, anuncian una próxima traducción del Ulysses que supondrá una alternativa a la de José María Valverde (1976) y la más comprometida, todo un reto que a muchos se antoja imposible, de Finnegans Wake De momento, y de la mano de Carlos Santa Cecilia, nos ofrecen un interesantísimo volumen sobre la recepción crítica de Joyce en la Prensa española. El título, La recepción de James Joyce en la prensa española (1921- 1976) puede resultar engañoso, pero no por exceso, sino por defecto. El contenido va mucho más allá de un digno estudio recopilatorio donde se recogen los artículos y ensayos aparecidos durante algo más de medio siglo en periódicos y revistas (y a este res, pecto debe mencionarse que la bibliografía es impresionante) Se trata también de una concienzuda investigación donde se analiza la conexión e influencia entre Joyce y autores españoles, llegando incluso a incluir a la festejada generación del 98: Pío Baroja es, entre los del 98, el escritor más cercano al espíritu de Joyce, aunque de forma distinta a la de Valle El libro se estructura en cuatro períodos: 1921- 1939; 1940- 1951; 1952- 1962 y 19631976. Las motivaciones para tal disposición se fundamentan en condicionantes políticos más que literarios, y en verdad que resulta difícil resaltar una en detrimento del resto. En todos ellos nos vemos sacudidos por gratas sorpresas. Así, por ejemplo se recogen pasajes de la conferencia de Mercedes Fórmica en el Ateneo, donde La escritora habla de Joyce en términos genéricos, dando su obra por asumida El libro también recrea el ambiente intelectual del momento, al tiempo que sirve para recuperar de la memoria los títulos de aquellas revistas y publicaciones de toda índole que forjaron a buena parte de las mentes más lúcidas de nuestros días. Sólo queda esperar una segunda entrega que abarque desde 1977 hasta nuestros días. Que sea pronto. Y O creo que Andrés Trapiello en la serie de sus diarios titulada Salón de pasos perdidos es, dentro de nuestra narrativa, el que con mayor claridad se ha acercado a esta idea de dejar el testamento humilde de su vida, impreso en unas cuantas páginas. Y el que además con una mayor lucidez se ha entregado a desentrañar la novela que encierra cualquier existencia, el personaje en el que al fin se convierte todo hombre. Y lo ha hecho bajo el marbete del diario, porque un diario, para Trapiello, es como un espejo puesto en el camino donde los otros géneros de la literatura se escriben y reflejan: el relato, la poesía, el aforismo, la novela. En los seis tomos hasta ahora publicados, en sus miles de páginas apenas si encontramos otra cosa que el vivir un mismo día repetido, unos pocos y humildes sentimientos, el frecuentar Idénticas calles e Idénticos lugares, porque también para él el mundo entero es un León, un iMadrid o unas Viñas más grande. El retrato que nos deja en esa montonera de páginas es el de un vagabundo errando por los trazos de su Identidad a merced de la vida. librero de Aviles que le concede un premio. Vidas de las que a menudo saca su punta caricaturesca, su perfil sórdido, tierno a veces y otras venenoso y prescindible. Trapiello no escribe un diario íntimo sino un diario público, de cara al lector, y crea su retrato al retratar la vida de los otros; en él está siempre, como en una noche en tren, a merced de sus fantasmas, fantasmas que son el tiempo, esos otros hombres, la soledad y una vida que no se sabe si se supo vivir. La lección que saca de este año es la lección que se saca siempre de la vida: aspirar a ser feliz, y para él la felicidad siempre está en los pequeños detalles, M En Las cosas más extrañas sexto volumen de estos diarios y que corresponde a 1992, encontramos el mismo suceder voluntarioso de los días, de los afectos y de las pequeñas miserias, el mismo engarce de historias para construirio. Como él escribe, uno es un arregllsta de la realidad, un sastre de viejo y aunque sea el año triunfal de una novela El buque fantasma de un premio y de algunos viajes por España, lo original, la gracia que hace que el lector devore apasionadamente este centón de páginas, es que cada una de sus líneas tiene un estilo y una mirada inédita, un tono y todo un carácter. Un carácter que en este tomo sobre el 92 realiza un cómico ajuste de cuentas contra toda la batahola de gañanes que viven cerca de la literatura; periodistas que van a una interviú sin haber leído la novela, firma de ejemplares en las ferias del libro... Y el recorrido que se hace por distintas ciudades de España para presentaciones y fastos es como un andar por el laberinto de la estulticia en un papel en que reconoce que si bien no lo ha elegido del todo, lo ha aceptado interesadamente Costumbrista por vocación, lírico y a veces malhumorado, su pasión es crear personajes, descubrir los testimonios de las vidas errantes con las que se cruza: un tal Julián Gutiérrez necrólogo fingido, el loco de una librería de Santander que le muestra que quizá El buque fantasma está en sus episodios olvidados, el modelo del protagonista de esta novela que se presenta para entrevistarle, la historia del cura que se casa con la duquesa, el en una mañana en el Rastro, en una tarde junto al fuego, en la compañía de su mujer. Detalles que lo defienden de la violencia y la grisura de este siglo. Como nieto de los nietos del Cid a menudo se le cuelga a Trapiello el sambenito de que el estilo que él crea tiene filiación sanguínea con Baroja, con Azorín, con Pía, pero después de la importancia de estos diarios quizá se merezca que se le juzgue por lo que él es, más allá de los parentescos. Porque hablando de parentescos también podríamos decir que los diarios de Trapiello son lo mejor de ese invento mostrenco de la literatura figurativa o de la experiencia. IVIás allá de escuelas, de filias y de fobias, que él tanto provoca ingenuamente, de distancias estéticas o ideológicas, Trapiello está construyendo con sus diarios uno de nuestros estilos narrativos más personales, un estilo que nos enseña el mundo de un sentimental, de un soñador y de un maledicente, pero un mundo en el que la vida está. Diego DONCEL JAVIER TOMEO El canto de las tortugas Su última y sorprendente novela y una nueva edición de Diálogo en re mayor TOMEK TRYZNA Niña Nadie Una apasionante educación sentimental, de poderosa y devastadora pasión (Czeslaw Milosz) ANAGRAMA 18 José Antonio GURPEGUI