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ABC literario Novela 27 de marzo de 1998 E L lector que se nos aparecieran ahora, en halle mínimasus variantes actuales, mente familiarimás envejecidos o desesLuis Mateo Diez zado con la obra anteperanzados, menos tenrior de Luis Mateo Diez tados por los goces inAlfaguara. Madrid, 1998. 301 páginas, 2.600 pesetas- Villablino (León) 1942 mediatos de la vida, más reconocerá sin vacilar en este nuevo relato muvolcados hacia una situación terminal. El giro chos de los ingredientes que han ¡do consoliera ya perceptible en obras como Camino de dando, título tras título, el estilo inconfundible perdición pero aquí se ha intensificado. de este singular narrador de historias. En El Por lo demás, la caracterización de los tipos paraíso de los mortales la experiencia del adocontinúa siendo muy precisa e incluye, de lescente Mino Mera es de las que no se olvidan: acuerdo con un recurso que han utilizado los su familia está fuera cuando a él le comunican grandes narradores desde Cervantes a Galdós, que acaba de morir en la misma ciudad un tío la diversidad de los usos idiomáticos y hasta de suyo cuya existencia ignoraba. La pensión los fies lingüísticos que salpican el habla de los donde ha fallecido y a la que Mino se dirige inpersonajes (las gaitas y sinfonías y la guamediatamente está poblada por un nutrido retarida del desvarío de Edesma, el para qué le blo de estrafalarios personajes dignos de una voy a contar de Aníbal Meroy, las yuxtaposipesadilla goyesca: Aníbal Meroy, que parece ciones entrecortadas de Upo Lubia) y ayudan a llevar la voz cantante; Edesma, una vieja poldiferenciarios. La prosa se enriquece con símivorienta (página 40) de muy dudosa salud les que recuerdan a veces las audaces greguemental; Oscis, ilusionista y faquir; Eterna, dueña rías de Ramón la luna es como la linterna de de la pensión y antigua enamorada de Fabio; la policía pagina 96) o ciertas imágenes de Jurial y Molpe, que parecen dos payasos diliValle- Inclán (deliberadamente citado, además, gentes. Fuera de la pensión pululan otros sujeen la caracterización del periódico El Vespertos: el doctor Delerio Beiisco, una especie de tino como feo, católico y sentimental páCaligari esperpéntico (se habla incluso de su gina 140) el garabato leñoso de una parra gabinete que trae a la memoria el título de la (páginas 158 y 212) o el brillo verdoso de diapelícula clásica) don Rito, el temible director de mantes sucios que despiden unas botellas la academia; el grotesco fray Baidovino de Valcolocadas sobre el mostrador como extrañas davia y varios más que alargarían demasiado la bengalas (página 158) En la misma línea imaenumeración. ginativa se sitúa la visión de una vieja motocicleta que parecía un animal enfermo (página La galería de tipos podría ser un auténtico 150) o la luz azulada que se derramó en la museo de los horrores si Luis Mateo Diez no oscuridad de los escalones como un puñado hubiese aplicado a todos ellos una lente caricade escamas (página 58) turesca que, empezando por los nombres y acabando por sus ocupaciones, los desrealiza y Podrían señalarse otros ejemplos que acredilos reduce a la condición de fantoches inexplitan cómo el buen pulso del narrador y su facilicables. Los misterios en torno al cadáver desadad para enhebrar con impecable coherencia parecido, las idas y venidas de los personajes interna historias variadas no impiden una atenpor escenarios casi siempre oscuros- ésta es, ción minuciosa a los rasgos expresivos, siempor muchas razones, una novela phmordialpre dosificados para que no graviten excesivamente nocturna -ante la mirada estupefacta mente sobre el relato y lo anulen o lo minimicen. de Mino Mera, crean una atmósfera turbia, Es cierto que en algún momento tropezamos enigmática y a ratos alucinante. La confusa hiscon alguna caracterización un tanto desgastada toria del muerto se reconstruye mediante retay pálida, como en la visión del convento como zos de informaciones no siempre coincidentes. un navio varado en el mar de la vega (pág. Voces y canciones de autor 245) Pero ni siquiera Ortega y Gasset desdeñó El lector no acaba de explicarse la causa de 1963- 1997 símiles de esta naturaleza, de larga tradición, al muchas acciones porque tampoco lo consigue escribir: Navega entre trigos amarillos la cateel adolescente Mino Mera, cuya perspectiva es Fernando G. Lucini dral de Sigüenza, como un enorme trasatlántico la que sutilmente impone el autor del relato. La místico Parece avanzar hendiendo las mieaclaración definitiva surgirá en el capítulo posses con su ábside... Obras completas II, trero, situado veinte años más tarde. El sentido CnÓNIÜRCRIlIflil pág. 419) En la novela de Luis Mateo Diez hay es diáfano: las historias que alimentan la imagiDEUSSIEIIOIISBQIIIS que destacar el equilibrio entre el encadenanación, los misterios, los sucesos elevados a la miento narrativo de las peripecias y el despliecategoría de aventuras inolvidables, se forjan en gue brillante pero discreto de una eficaz elola infancia y en la adolescencia. Pasado ese cutio que no llega a pesar como Ingrediente tiempo, la realidad impone sus fríos perfiles. En ornamental. el Mino Mera adulto que dialoga al final acerca de la suerte de su desconocido tío Fabio no hay Y conviene no olvidar, por lo que se refiere al ya lugar para mitos, escenarios ni acontecidesarrollo de la historia, los sutiles alardes parómientos fabulosos. Desde que encauzaron las dicos de géneros bien conocidos y difundidos aguas del Nega y talaron las choperas ya no sobre todo por el cine: la escena en la lóbrega quedan paraísos en la ribera (página 298) asedespensa de la pensión, o la llegada de Mino al vera expresivamente Aníbal Meroy. fantasmagórico laboratorio del doctor Delerio Beiisco y su accidentada fuga posterior, ponen El paraíso de los mortales es una novela en solfa esquemas de muchos relatos de terror imaginativa, trufada de anécdotas pintorescas que los lectores reconocerán sin esfuerzo. La puestas en boca de distintos personajes- porMemoria de un tiempo y de un país caricatura es también aquí, en buena medida, que, como es habitual, los sujetos que crea Luis caricatura literaria. El paraíso de los mortales Mateo Diez tienen la costumbre de hablar irresa través de los testimonios que nos merece una lectura detenida, que no se limite a tañablemente para contar, aconsejar, sentenhan dejado, en su canto, los poetas. desgranar superficialmente el texto, y encierra ciar, manifestarse como sea- y acaso menos más hondura de la que sus ocasionales piruejubilosa que otras anteriores del autor, más imtas humorísticas podrían dar a entender. pregnado de escepticismo y amargura. Es como si aquellos personajes de Las estacioRicardo SENABRE nes provinciales o de La fuente de la edad se 14 El paraíso de los mortales Elparaíso de los mortales es una novela imaginativa, trufada de anécdotas pintorescas, y acaso menos jubilosa que otras anteriores de Mateo Diez, más impregnado de escepticismo y amargura i íá- Crónica cantada de los silencios rotos IH Alianza Editorial