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27 áe febrero de 1993 reacio n etica y coacciones porque la sociedad es un tejido de poderes, unos decentes y otros indecentes, entre los cuales intentamos hacer un sitio a nuestra autonomía. La modernidad confió en el poder legítimo y acabó glorificancío al Estado. La posmodemidxid desconfió de todo poder. ¿Tiene la ultraTuodemidad algo nuevo que decir? mico porque pertenece a una facción habrá que compensar a las demás facciones para que no se sientan agraviadas. Los medios de comunicación tienen poder político, como también io tienen los medios financieros. Pero su poder se basa en la capacidad de modificar las opiniones, para lo que deben presentarse como defensores de la objetividad y de ios intereses generales. Si tuviera espacio les explicaría los mecanismos psicológicos que intervienen en la producción de una noticia o en la aparición de una creencia. Algunos son muy sutiles. Nikias Luhmann, uno de ¡os grandes sociólogos de nuestro tiempo, ha definido el poder como la capacidad para limitar la gama de alternativas del otro. Muchas veces, añade, consiste en neutralizar ia voluntad, no necesariamente en doblegarla El poder Anthropos, página 17) El simple hecho de seleccionar la información permite mentir sin decir ninguna mentira. tira (Tecnos) que estudia los planteamientos de Nietzsche y de Zubiri, demuestra que el asunto da mucho más de sí. No creo que el optimismo ilustrado ni la descalificación posmoderna y neoliberal sean aceptables. Necesitamos una teoría del poder que pueda aplicarse a todo el ámbito de las relaciones humanas: el personal, el familiar, el empresarial, el político. Ante todo hay que distinguir dos tipos de poder. Una cosa es el poder como capacidad persona! para hacer algo, como facultad creadora y autónoma, y otra muy distinta el poder de hacer que los otros hagan algo. Sólo este último tiene que vsr con la dominación. incluso desde el punto de vista psicológico, ios mecanismos de ambos son diferentes. Los expertos distinguen entre la motivación de ¡ogro, que aspira a ¡a propia eficacia, y la motivación de poder, que desea sobre todo controlar a los demás. El libro de David McClelland Estudio de ia motivación humana (Narcea) es un clásico, sobre estos asuntos. Para los ultramodernos, empeñados en recuperar el protagonismo individual, hartos ya de asistir a los funerales del sujeto humano, son poderes decentes los que fortalecen la autonomía personal, ios que aumentan nuestros posibles. El poder de la Prensa se justifica si amplía el poder de sus lectores mediante la veracidad de la información, ia riqueza de enfoques, la variedad de argumentos, el sentido de la medida y de la perspectiva, la selección de una agenda apropiada a las necesidades del lector. Lo mismo ocurre con el poder político. Es decente el poder que aumenta la autonomía de ios ciudadanos mediante un régimen de derechos, que son, al fin y ai cabo, poderes para actuar. Del poder en la familia hablaré la semana que viene. Vuelvo al principio del artículo. La única forma de impedir el mangoneo es construyendo la propia autonomía y coordinándola dentro de una mayoría ilustrada, crítica, estudiosa, activa y nada claudicante. O sea, ultramodema. José Antonio MARINA Í JL! J STAMOS sometidos a dependencias V y -j Teoría ultramoderna del poder Para aclarar los peligros del uso de las influencias, mencionaré un caso lejano. A mediados de marzo pasado, el periódico inglés The Sun tituló en primera página: The Sun backs Blair The Sun apoya a Blair. Un periódico que tira cuatro millones de ejemplares, antiguo defensor de Margaret Thatcher, cambiaba de opinión. Tenía, sin duda, derecho a hacerlo. Lo que mosqueó al personal fue que Rupert Murdoch, su propietario, se había reunido varias veces con Blair, y Murdoch es uno de los pesos pesados del mundo de la comunicación. Controla un tercio de la tirada de ios periódicos británicos, su presencia editorial en EE. UU. es fortísima, y es uno de los protagonistas de la actual carrera por hacerse con los sistemas de información global. ¿Qué intereses estaba defendiendo The Sun al apoyar a Blair? ¿Los del país? ¿Los de los lectores? ¿Los de Murdoch? Conviene que analicemos el fenómeno del poder con más profundidad que los autores mencionados antes. El reciente libro de Jesús Conill, El poder de la men- 7 63