Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C de la ciencia 27 de febrero de 1998 DOS MIL ANOS DE HISTORIA DE UNA AMENAZA INVISIDLE El arsenal biológico, ocultado a los inspectores de Naciones Unidas por Sadam Husein, ha puesto al mundo al borde de un nuevo conflicto bélico internacional. La manipulación de peligrosos microorganismos patógenos para el hombre se ha visto impulsada por los avances de la bioquímica y la microbiología, pero la utilización de estrategias biológicas en el campo de batalla tiene dos mil años de historia. El profesor Pedro García Barreno relata en estas páginas el origen y desarrollo de esta amenaza invisible que estos días perturba la paz mundial Ei ántrax, el botulismo, la aflatoxina y la ricina fueron investigadas por Irak con fines bélicos taminación las literaturas persa, griega y romana recogen, hacia el año 300 a. C, varios ejemplos de la utilización de cadáveres de animales para contaminar pozos y otras fuentes de agua potable. En el año 1155, durante la batalla de Tortona, Barbarossa utilizó, con el mismo propósito, los cuerpos de soldados muertos en el combate. En el año 1344, Caffa, un asentamiento genoves en Crimea, fue asediado por los mongoles. A los dos años del asedio, que la ciudad resistió sin dificultad, una plaga de peste bubónica siguió el camino de la seda y acosó a los mongoles. Djanisberg, el jefe mongol, ordenó catapultar a la ciudad los cientos de muertos por la peste entre sus huestes. Contaminada Caffa, sus ocupantes huyeron por mar hacia Sicilia, Pisa y Genova, desde donde la plaga se extendió por Europa. Y AHVEH castigó a los egipcios enviándoles diez plagas: sangre, ranas, mosquitos, tábanos, epizootia, pústulas, granizo, langostas, tinieblas y muerte infantil. Para L. Cola, la guerra biológica representa la undécima plaga. El gran reto de los expertos y de los políticos para aplicar el nuevo conocimiento es ganar la confianza pública; nada más lejos de ello que la desconfianza lógica ante la utilización de armamento biológico ofensivo. Las armas de guerra biológicas se han utilizado, de una o de otra manera, desde liace más de dos mil años. A pesar de los recientes avances en el desarrollo de vacunas y de antibióti- eos, la guerra biológica representa un serio riesgo en un hipotético campo de batalla local o masivo. El armamento biológico se percibe, por algunos, como algo atractivo ello, por su fácil producción, economía, dificultad de detección y su potencial utilización como armas estratégicas. Una pequeña cocina una inversión de dos millones de pesetas en equipamiento y unos cuantos microorganismos que pueden adquirirse por correo, es lo que se necesita para desarrollar un arsenal capaz de matar a millones de seres. En la actualidad, varios países disponen de programas, declarados o bajo sospecha, de armamento biológico. 54 La guerra biológica, antes de la Primera Guerra Mundial, tuvo tres manifestaciones principales. En primer lugar, la contaminación deliberada de alimentos o del agua con material infeccioso. Segundo, la incorporación de microorganismos o de sus toxinas en las armas convencionales. Y, en tercer lugar, la fabricación de útiles y de enseres contaminados. Respecto a la con- -Ki L f iV I, El desarrollo de armas biológicas es barato y sencillo A catapultación de cuerpos enfermos en ios recintos amurallados fue una práctica común recogida en numerosos libros clásicos sobre el arte de la guerra. La primera incorporación de agentes biológicos como parte del armamento data del año 400 a de C, cuando los arqueros escitas contaminaron sus flechas introduciéndolas en los cuerpos de cadáveres en descomposición o en sangre mezclada con estiércol. Por su parte, la primera utilización masiva de agentes biológicos tuvo lugar en el año 190 a de C, en la batalla de Eurymedon. Aníbal, entonces asesor militar del rey Prusias I de Bitinia, obtuvo la victoria sobre el rey Eumenos II de Pórgame, arrojando vasijas de barro llenas de veneno de serpiente contra la nave capitana. Aunque las dos primeras técni-