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27 de febrero de 1998 A B C de la música DISCOS I 1 rT 1 j íi i h l i 1! 1 3 r ú niei 1 yí í vi Beethoven y 50 autores: Las variaciones completas sobre un vals de Diabelli. R. Buchbinder (piano) CD. 0630- 17388- 2. Teldec. Rachmaninov: Sinfonía número 2 RIarmónica de Leningrado. Dir. K. Sanderling. DG The origináis 449 767- 2 ADD. Mlchael Haydn: Música de cámara. Piccolo Concertó Wien. CD. SY 97154. Symphonia. NSÚFLAME, ¡oh buen la extensa gran curiosidad tu claro tranquilo, y (56 06 aquí) E S unacompuestas sobreladegraba- E STA versión deultrarromántica, I espíritupueda yser tanHaydn! ción del ciclo completo vaaunque no claro y rapsódica y algo trasnochada riaciones el célebre vals de Diabelli por una larga serie de compositores encabezados, naturalmente, por Beethoven y su prodigioso ciclo. La historia es bien conocida: a modo de reclamo comercial y como método para prestigiar su editorial, Antón Diabelli propuso a una larga serie de compositores la composición de una variación sobre un vals compuesto por él. Beethoven, que no se mostró interesado al principio, respondió con su desmesura habitual componiendo una obra de proporciones y categoría colosales. Hay muchas grabaciones de las Diabelli entre ellas la muy notable del propio Buchbinder dentro de su registro completo de variaciones beethovenianas. Pero la novedad ahora son las escritas por los otros compositores, en su mayor parte hoy olvidados: I. Assmayer, J. Drechsler, E. A. Fórster, F. J. Freystádtler, J. B. Gánsbacher, J. Gelinek, A. Halm, J. Hoffmann, J. Horzalka, J. Huglmann, J. N. Hummel, A. Hüttenbrenner, F. Kalkbrenner, F. A. Kanne, J. Kerzkowsky, C. Kreutzer, el Barón de Lannoy, M. Leidesdorf, F. Liszt, J. Mayseder, I. Moscheles, el Barón de Mosel, F. X. W. Mozart, J. Panny, H. Payer, J. P. Pixis, V. Plachy, G. Rieger, P. J. Riotte, F. de P. Roser, J. B. Schenk, F. Schoberlechner, F. Schubert, S. Sechter, Archiduque Rodolfo de Austria, el Abate Stadler, J. de Szalay, V. J. K. Tomásek, M. Umiauf, F. D. Weber, F. Weber, C. A. de Winkhier, F. Weiss, J. A. Vitásek y J. V. Vorísek, entre otros. Se trata de un corte sincrónico curiosísimo, que nos revela mucho sobre la intrahistoria de la música romántica. Entre todos destaca con su voz inconfundible Schubert y llama la atención un muchacho de once años que publica su primera obra, Franz Liszt. -Alvaro MARÍAS sinfonía de Rachmaninov fue considerada desde el momento de su grabación en Berlín- mayo de 1956- como inmejorable: orquesta y director, por aquel entonces unidos (él como segundo de Mravinski) dieron un curso de cómo hacer música de este tipo sin alharacas, sin falsos pathos sin énfasis excesivos. El propio Sanderling se negó luego a grabar de nuevo la partitura, tan satisfecho estaba de la interpretación, hasta que Teldec le convenció para hacerio en 1989 junto a la Filarmónica de Londres. Esta más reciente recreación recoge la partitura íntegra, lo que no sucede con la que ahora glosamos, que utiliza la edición habitual. En todo caso, el poder, la violencia soterrada, la amplitud y el intenso y oscuro lirismo de la lectura no han sido mejorados en la más moderna realización. Por otra parte, y dejando a un lado la inconmensurable sonoridad de la Filarmónica de Leningrado de esos años, el registro, realizado en la berlinesa iglesia de Jesucristo, es de una presencia, calidad y calor excepcionales para la época. Una interpretación, pues de absoluta referencia junto a la comentada del mismo director y que merece estar en esta serie de DG dedicada a legendarias grabaciones. Se sitúa por encima de otras excelentes opciones: Previn, Ormandy, Svetianov, Jansons (también con Leningrado San Petersburgo) Artüro REVERTER tranquilo, nadie en el mundo te venera con tanto fervor como yo Estas palabras de Schubert no están dedicadas a Joseph Haydn, sino a su hermano Michael. Los hombres de nuestro tiempo tenemos pasión por la mitificación de los artistas, lo que trae consigo una exagerada jerarquización del arte. Hoy se tiende a considerar a Michael Haydn tan sólo como el hermano pequeño de Joseph, y la grandeza de éste eclipsa injustamente el talento extraordinario de aquél. Sin duda Joseph Haydn es un compositor más grande e innovador, de mayor trascendencia en la historia de la música; pero esto no impide para que la música de Michael sea de una luminosidad y de una inspiración a menudo aún más intensas que las de su hermano. Este disco, dedicado a su música de cámara, es una muestra de la personalidad, vitalidad y alegría de vivir que lo caracterizaron. El registro, en su conjunto, no tiene desperdicio, pero podríamos destacar la belleza, la originalidad tímbrica del Cuarteto en Do mayor donde las sonoridades de violín, corno inglés, vioioncello piccolo y contrabajo crean un efecto radiante y fascinador. No hay nada en Michael Haydn de la estereotipada corrección, del abúlico y educado buen hacer de tantos músicos del clasicismo: su arte, como el de su hermano, está marcado por la inconfundible chispa del genio. La interpretación del Piccolo Concertó de Viena es modélica y sus versiones recrean con precisión el impulso, la vitalidad, la gracia y el refinamiento que la música requiere. -Á. M. Schubert: Los Tríos para piano NP 1 en Sí bemol mayor, D 898 y NP 2 en iVIÍ bemol mayor, D 929 V. Ashkenazi (plano) P. Zucherman (vkJn) L Hanrell (chelo) Decca 455 685- 2.2 CD DDO. N De referencia Bueno Aceptable Discreto Mediocre O era fácil mantener el tipo ante versiones tan de referencia como las firmadas por Y. Menuhin Gendron H. Menuhin, Helfetz Feuermann Rubinstein, Gistrakh Knushevitski Oborin o Szeryng Fournier Rubinstein; o, en lo relativo a la D 929 por el Trío Busch, todas ellas dotadas del lirismo, la cantabiiidad y la solidez constructiva adecuadas. Puede que Zukerman Harrell Ashkenazi no posean la gracia de acentos ni la elevada concentración poética de los tres últimos ni la fluidez, naturalidad y equilibrio de los tres primeros. Pero no le andan muy a la zaga. Lo que se percibe nada más escucliar los compases iniciales del Trío n- 1 es una sonoridad vigorosa, perfectamente empastada, redonda y muy bien recogida en la moderna grabación (noviembre de 1996) No hay dengues ni elongaciones fuera de lugar y la expresión resulta por ello justa y convincente. Si Harrell en particular no alcanza a marcar una línea expositiva especialmente emotiva y si su legato no es siempre inmaculado en el Andante del Trío n 2 logra en cambio una homogeneidad y una belleza tímbrica muy propias y favorece magníficamente la articulación general. Ashkenazi es el de los buenos momentos, sin crispaciones innecesarias, y Zukerman pone a prueba su arco infalible, contagiado en ocasiones del fervor del teclado. Cuando el deshielo colectivo se produce- Andante un poco mosso del n- 1 Scherzando y Allegro modérate del n- 2 -llegamos a ios mejores instantes de la interpretación que aparece en todo momento sabiamente dosificada. -A. R. 51