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A B C de las artes 27 de febrero de 1998 La arquitectura contemporánea no es ajena a los edificios religiosos. El poder eclesiástico ya no se representa por sus gigantescas construcciones. La espiritualidad toma forma hoy insinuando la iconografía de la cristiandad y a través de obras en las que se concillan las últimas propuestas de la arquitectura con una visión luminosa, donde el mensaje viene expresado por el silencio del interior de los templos Sobre estas líneas, interior de la Parroquia de Santa Ménica (Rivas, Madrid) de Ignacio Vicens lA ÚLTIMA ARQUITECniRA RRIGIOSA E 8 PAÑ 01 A LAS CASAS D a ALMA D ESDE ia reforma litúrgica que supuso la publicación del Sacrosantum Concilium en 1963, donde se insistía en el valor no renunciable de la dimensión estética y se evidenciaba el protagonismo liistórico de la Iglesia en la labor impulsora y conservadora de la creatividad, se promulga la no interrupción de este talante que fomente el arte de nuestro tiempo, promoviendo un arte auténticamente sagrado. El entendimiento de un ámbito sagrado, significante y rico iconográficamente, acorde a las actuales disposiciones litúrgicas, supone entender la participación como la dimensión más activa en la construcción de una iglesia. Ya no se trata de construir la Casa de Dios, sino la Casa del Pueblo de Dios. Estas estructuras con las que definir un espacio sacro deben ser pluridireccionales, con ámbitos diferenciados; espacios más ricos conceptualmente desde la complejidad de la ruptura de ia simetría direccional, separando los lugares específicos para la Presidencia, la lectura de la Palabra y la celebración del Sacrificio, dentro de esque 40 mas que favorezcan la participación frente a disposiciones estáticas más teatrales o contemplativas. En los años cincuenta, grandes arquitectos y artistas plásticos españoles elevaron el arte sacro a niveles de calidad no igualados hasta nuestros días. La transformación tipológica e iconográfica que plantearon predijo con acierto las reformas litúrgicas que en el Concilio se debatieron, construyendo la arquitectura sacra que tenemos como referencia contemporánea, reconocida con el Gran Premio de la Exposición de Arquitectura Religiosa de Viena, en 1954. Nueva ola Los espacios sacros construidos en esta época por Sáenz de Oiza (Santuario de Nuestra Señora de Aránzazu) Rafael de la Hoz y García de Paredes (Capilla del Colegio Mayor Aquinas, de Madrid) Miguel Fisac (Iglesia Parroquial de Santa Ana, en Madrid) Antonio Fernández Alba (Convento del Royo, en Salamanca) y García de Paredes- Antonio Carvajal (Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles) muestran el esfuerzo e interés de jóvenes arquitectos, entonces, por enriquecer el patrimonio artístico de la Iglesia, siempre en colaboración con artistas plásticos- Chillida, Oteiza, Mompó, Lucio Muñoz, Pablo Serrano, entre otros- junto a los que transformaron el arte sacro contemporáneo, desde la revisión de su simbología, iconografía y tipología. El creciente interés actual por el arte religioso ante el Jubileo se fia visto materializado con la promoción por parte de la Iglesia de proyectos arquitectónicos. Un ejemplo contemporáneo de esta nueva arquitectura es Ignacio Vicens, un gran conocedor de los nuevos ámbitos litúrgicos. Construye junto con José Antonio Ramos Abengozar la Parroquia de Santa Mónica (Rivas, Madrid) dos prismas alargados en un solar de disposición longitudinal y duras condiciones de edificabilidad. El templo, de mayor altura, destaca sobre el centro parroquial y la vivienda sacerdotal. El cumplimiento fidelísimo de todos los requerimientos simbólicos y funcionales dispuestos para la reforma litúrgica fueron premisas funda-