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27 de febrero de 1998 A B C de las artes SALZILLO, EL ARTE DE LAS CERTEZAS V IVIMOS un tiempo artístico tan enmarañado y ambiguo en conceptos y prácticas, y tan indeciso y deslizante en tendencias y lenguajes, que el espectador agradece cada vez más encontrarse con expresiones de un arte que le ofrezca principios de comprensión accesible, calidades plásticamente contrastables y criterios de certeza no demasiado complicados. Esa necesidad general de clarificación contribuye y explica parte del éxito de público que está obteniendo una exposición como ésta que la Fundación Central Hispano- en colaboración con el Ayuntamiento de Murcia y el Obispado de Cartagena- dedica en Madrid a la imaginería de Salzillo, a pesar de que la escultura religiosa no sea un género que comúnmente goce de un aprecio estético generalizado. Lo cual, por otra parte, en nada niega el interés intrínseco de esta cita con el último de los grandes imagineros de nuestra tradición barroca. Fundación Central Hispano Marqués de Villamagna, 3 Hasta el 29 de marzo Madrid vimiento- entre neomanierista y berninescode su vestido, fastuosamente policromado y estofado. En idéntica línea de rotundidad y energía- aunque sobrecargada la expresividad- están la talla de San Antonio Abad y la aún más teatral, pictoricista y naturalista de San Jerónimo en que se declara una voluntad de proseguir la veta española de Torriggiano y Martínez Montañés. Con él contrastan la belleza y finura rococó del Medallón de la Virgen de la Leche o la estilizada composición zigzagueante de la talla de procesión de San Isidoro Otra de las imágenes Es ésta la primera vez que se organiza en Madrid una exposición sobre Francisco Salzillo, y por el número y la significación de la obra reunida (más de cuarenta imágenes) la muestra constituye una ocasión excepcional para poder contemplar en condiciones óptimas un fondo de piezas fundamentales, muchas de ellas de acceso difícil por su localización habitual en retablos o por su pertenencia a conventos, clausuras y- un par de ellas- a colecciones privadas. La exposición testimonia las claves y las etapas del proceso completo del escultor, nacido en Murcia en 1707, hijo del también imaginero Nicolás Salzillo, el cual, procedente de Ñapóles, había llegado a España a finales del XVII, siendo quien luego formaría a Francisco dentro de una imaginería de fuerte carácter mediterráneo- mitad místico, mitad sensual- A la muerte del padre, quedó al frente del taller familiar Francisco Salzillo, que entonces tenía veinte años y mostraba una sentida formación religiosa. La talla exquisitamente modelada, policromada y estofada de San José con el Niño y el grupo de figuras enlienzadas de La Sagrada Familia testifican aquí la herencia napolitana y el sincero carácter devocional de su creación. A la religiosidad popular y al efectismo sentimental heredados de Ñapóles, pronto se sumaron la gracia teatral, la tensión expresiva, el dinamismo elegante, el recurso a los cánones clásicos, el gusto por los juegos de luz y por los acusados efectos pictóricos- la escultura entendida como pintura en relieve- que Salzillo aprendería de la obra de Duparc, escultor oriundo de Marsella, que, formado en Genova, también había recalado en Murcia. Las mejores obras de Salzillo- las de su madurez, desarrollada entre 1740 y 1760- respiran aquel peculiar perfume clasicista genovés. Así lo testimonia en el frontispicio de la exposición la elegante y dinámica imagen procesional de San Juan tenido por un canon superior de belleza en el proceso de nuestra imaginería, con la estructuración rotunda de sus volúmenes corporales, a los que se sobrepone el mo- En los casos en que el brillo y los efectos del colorido y de la luz no se sobrevaloran sino que se ponen al servicio del volumen, es cuando la obra de Salzillo se produce en apoteosis inolvidables de la exposición es la de Santa Clara plasmada en un asombroso miovimiento estático, expresivo del éxtasis, obra esculpida para La Sagrada Familia Detalle de la Imagen de Santa Ana retablo, que renuncia a las claridades del cromatismo característico de su autor y al fulgor de la estofa, para intensificar sus valores netamente escultóricos. Junto a las series de piezas monumentales, la presencia de pequeñas imágenes para la devoción conventual y doméstica- Virgen niña Niño Jesús del corazón -ponen acento de encanto y simpatía en el conjunto expositivo. Una de las consecuencias principales de esta muestra es la comprobación contrastada de que el arte de Salzillo consiste, sobre todo, en una poderosa y personalísima síntesis de lenguajes (los comprendidos entre la tradición naturalista del barroco hispano y la artificiosidad estilizada neomanierista, de elegante afectación, del rococó internacional) así como en una pugna incesante entre la seducción de los K 5 NACW OEZULOAGA efectos imaginativos y pictoricistas de la imaginería y la valoración volumétrica del concepto escultórico clásico. Y es entonces, en los caMartes 31 de Marsio Pintura sos en que el brillo y los efectos del colorido y Miércoles I de Abrií Varios y Muebles de la luz no se sobrevaloran sino que se ponen Jueves 2 de Abril Joyas verdaderamente al servicio del volumen, cuando la obra de Salzillo se produce en apo- -Abrimos a mediodía teosis. Telf. 458 52 30- Fax 457 30 70 CASTRUANA isa SUBASTA DE PRIMAVERA José MARÍN MEDINA 27