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A B C literario Epistolario 27 de febrero de 1998 Música Cartas que no se extraviaron Dulce María Loynaz Fundación Jorge Guillen Fundación Hermanos Loynaz, 1997. 197 págs. 2.000 ptas. Ayer y hoy del cante flamenco Manuel Ríos Ruiz Editorial istmo. Madrid, 1997 231 páginas, 925 pesetas S I la geografía de un escritor está en sus obras, la geomorfoiogía de su espíritu está en sus cartas. Contienen éstas una información subliminal sobre las circunstancias de su tiempo, los rasgos de su época, su percepción del mundo y su manera de instalarse en él. Las Cartas que no se extraviaron de la Loynaz aportan claves sobre su familia, su casa, sus amigos, su obra y su país; son pausas escritas en un itinerario que el lector ya conoce y al que se acerca desde otra perspectiva, que le presenta puntos antes apenas entrevistos y ángulos que sólo ahora puede ver. En el epistolario liay dos bloques cronológicamente bien caracterizados: el que se extiende de 1932 a 1942, y el que abarca de 1971 a 1991. Las diferencias entre ambos son muchas: en el segundo hay un solo destinatario, Aldo Martínez Malo; en el primero, un nutrido coro, una mayor riqueza de observaciones y matices, y dos notas: el abundante abanico de la ironía y el constante espectáculo de la variedad. La Loynaz de 1932 no es inferior a la de 1991: es más fría y con una distancia voluntariamente interpuesta entre ella y su interlocutor. La de 1936 explícita su gusto por el espíritu misterioso del poema diserta sobre el Prometeo del Rockefeller Center y teoriza sobre Nueva York; se presenta como la mejor poetisa de América y reconoce ser la mujer razonable por excelencia concede préstamos y hace gala de su autosuficiencia y superioridad. Sin embargo, en ese año escribe a Emilio Ballagas un juicio crítico sobre cómo los poetas de este minuto, que se dicen identificados con la muchedumbre, son justamente los más inaccesibles para ellas a diferencia de Núñez de Arce y Campoamor, que resultaban mucho más democráticos En 1937 desprecia la preceptiva y elogia la gramática, y recomienda escribir de uno mismo porque el individuo es siempre más interesante que la humanidad De ese año es su carta a Juan Ramón y el ideario que comunica a lacharlas Pol: Un papel secundario es el mejor papel que puede hacerse en el mundo; es por lo tomar una actitud elegante frente a la vida- por discreta e inadvertida que se piense- es ponerse al margen de ella, es decaer le escribe, en 1939, a Luis de Zulueta. Ese año decide no publicar más nada en la vida En 1940 escribe a José María Chacón: No soy un poeta de hoy y ni siquiera de ayer... Tal vez lo sea de mañana, pero mañana es siempre tarde El pesimismo crece y, en 1942 dice que odia el tiempo, que no le ha dado otra cosa sino años y al que nada debe. Está en Santiago de Cuba. Hace calor y polvo; el mar se esconde Las cartas del segundo bloque ofrecen la figura de una superviviente de su pasado que no puede corresponder como quisiera a los E L fascinante mundo del flamenco trasciende el ámbito musical para convertirse en un arte que lo engloba todo. Algunos analistas ven, incluso, que sus practicantes tienen una manera de estar en el mundo, como sucede con los rockeros de raza Con el flamenco, parafraseando a Arcadio de Larrea, el arte se hace vida y la vida, arte. Sus orígenes siguen siendo muy debatidos, y se le han atribuido influencias musulmanas procedentes de África tanto como de los gitanos que llegaron del norte y del este, incluyendo a los que procedían de Flandes. De ahí la terminología en cuestión. Incluso, para Vicente Sanromán, habría que considerar un muy destacado poso godo bizantino, sobre el que se habrían tejido los superestratos citados. El flamenco ejercería su influencia sobre todos los ámbitos. La música culta ha bebido de él. El modo frigio, característico de gran parte de su base instrumental, es perceptible en el tercer acto de Las bodas de Fígaro de Mozart. El nacionalismo decimonónico español lo estiliza y traslitera, y ya no digamos en los ejemplos de Falla o Turina. Y la denominada canción española también anida en dichas fuentes. Aunque hay una línea que ha mantenido su espíritu incólume durante siglos, otra se ha ido transformando- algunos dirán que prostituyendo- al contacto con otras manifestaciones que van desde el jazz hasta la música caribeña, en una especie de flamencofusión del que huyen muchos entendidos por considerario un hijo bastardo. De todos estos elementos se trata en la última aportación que ha llevado a cabo Manuel Ríos Ruiz, que viene a sumarse a una bibliografía que empieza a ser amplia. Recordemos las aportaciones del antes mencionado Arcadio de Larrea y Manuel García Matos; la Memoria del flamenco de Félix Grande o el Arte flamenco de Ángel Álvarez. Por su parte, el autor que traemos a estas páginas lleva años dedicado a la difusión de este arte tanto desde ABC como desde las de la revista La Caña del Flamenco Ahí están sus fundamentales aportaciones, tanto en el espléndido Diccionario enciclopédico ilustrado del flamenco como en su muy interesante Vocabulario y definiciones del flamenco La obra que da pie a este comentario tiene un carácter divulgativo y para ello se articula con una estructura didáctica. Parte de un sucinto repaso histórico, donde las documentadas fuentes del autor deshojan algunas de las polémicas habidas tanto en lo que se refiere a sus orígenes como a la evolución de este género. Continúa con un espléndido y autorizado análisis de los diferentes estilos del flamenco para culminar, a modo de epílogo, con un capítulo dedicado a Camarón de la Isla, uno de sus últimos y valorados símbolos, cerrando el libro con una selección bibliográfica. Al buen conocedor, este volumen le servirá para recuperar cosas que habían quedado ocultas en su memoria, revitalizadas por la autoridad del estudioso. En todo caso, de mayor utilidad será para aquellos a los que el flamenco les parece un mundo fascinante pero lejano, De su mano, sin duda se hará más próximo. Luis G. IBERNI Las Cartas... deLoynaz aportan claves sobre su familia, sus amigos, su obra y su país: son pausas escritas en un itinerario qu el lector ya conoce y al que se acerca desde otra perspectiva pronto más cómodo y discreto Es de las mujeres que lamentan el serlo y define su Canto a la mujer estéril -que tanto le interesó a Zenobia- como lo mejor que en poesía lírica se ha escrito en América En 1938 piensa que su generación no tiene ideales ni aspiraciones de ninguna clase La carta a Virgilio Riñera muestra a Loynaz en esa arrogante y generosa crueldad de la que había dado pruebas en su correspondencia con Gabriel Castaño. Toda elegancia es ya decadente: que aún recuerdan que existió; vivir es aprender a perder y su visión del mundo la de una mujer muerta hace mucho tiempo que se aterra a la confianza en su obra: Desde luego, está la obra y eso no me lo puede quitar nadie. Aunque quisieran. Contra ella no pueden nada ni los años, ni los hombres que tanto han podido contra mí afirma en diciembre de 1971. Tres años más tarde no tiene ni bolígrafo. En 1976 refiere sus diferencias con Gabriela Mistral; el papel parece hecho para envolver las vituallas de la bodega y no siente el menor interés por la poesía de Vallejo, ni por la de Neruda, ni por la de Guillen el bueno o Guillen el malo La Habana le parece una ciudad maldita, destinada a la destrucción En la correspondencia de estos años describe las condiciones del exilio interior y la dignidad de la Academia Cubana de la Lengua; explica las razones de su agradecimiento a Gerardo Diego y de sus reproches a Dámaso Alonso; expone sus recuerdos de Lorca, sus relaciones con Lezama, su interés por Delmira Agustini, su imagen de Menéndez Pidal y Carmen Conde, y critica sin ira los préstamos literarios de García Márquez. La edición mejoraría con un índice onomástico y un sistema de notas, que fijara todas las referencias y que hiciera la lectura del texto cómoda y practicable. Jaime SILES 12