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20 de febrero de 1998 A B C de la música VIDEO DISCOS Los tenores de la época de las 78 r. p. m. Camso, Gigli, Schipa, Tauber, SIezak, Schmldt, Melchior, Rosvaenge, Bjüerling, Pars Media- Video. Brafims: Cuartetos vocales, Canciones gitanas RÍAS Kammerchor. A. Planes (piano) Dir. M. Creed. DDD. H. M. 901593. Béla Bartók: Sonatas para violín y piano Isaac Stem (violín) Yefim Bronfrnan (piano) CD. Sony Classical 69245. Vinel, Leo: La ópera bufa napolitana R. Invemizzi, Del Monaco, De Vittorio, Totaro, Naviglio. Cappella deTurchini. Dir. A. Rorio. CD. OPS 30- 184 HM 90. Op. 111. D IVERDI ha importado un álbum con tres videos con imágenes y actuaciones de varios famosos tenores- Caruso, Gigli, Schipa, Melchior o Bjóerling, -de la época en que se grababa en 78 r. p. m. Se trata de un documento único que hará las delicias de los grandes aficionados al bel canto. Una sesión simulada de la grabación del O Paradiso de La Africana de Meyerbeer, que suena en la voz del divo respectivo, nos introduce durante treinta minutos en lo que fue la vida canora de cada uno de ellos. Compañeros cantantes, directores de orquesta, escenógrafos, críticos o amigos cuentan anécdotas de sus vidas y realizan estudios de auténtico interés. Entre unos y otros se recogen también fragmentos de participación en recitales, conciertos u óperas. Caruso muestra en una película muda sus dotes como actor, en la que interpreta alternativamente a un cantante y a un escultor. De Gigli ya puede disfrutarse con imagen y sonido coordinadas. La dulzura de su voz queda de manifiesto en páginas bellísimas, cantadas junto a un piano. Se puede admirar la técnica y perfecta dicción de Schipa hasta en, un impresionante tango o en la admirable Furtiva lacrima amén del interés de los fragmentos del Barbero junto a Pinza y Pons, o de las escenas de la película Vivero El Ingemisco sirve para analizar en detalle la perfecta impostación de Bjórling, la homogeneidad en toda la extensión y la melancolía característica que transmitía el color de la voz. Así uno tras otro, en una muestra que finaliza con una amena discusión entre críticos y profesores sobre distintos aspectos de la problemática canora o del disco. Un documento para aprender y disfrutar como pocos existen en el género. -Gonzalo ALONSO L sello Op. 111 ha emprenSTA nueva de las ISCO recomenuna serie de registros Sonatas con piano Baresta parcela catáDdable: evidentementedeldema- Epor parte degrabacióndere- E dido el título Tesoros de Ñáque bajo tók Isaac Stern logo del compositor no es siado conocida y la interpretación que se nos ofrece tiene todas las garantías: equilibrio, empaste general, afinación suficiente y pulcritud de realización. Algunas destemplanzas de las sopranos no empañan el buen trabajo, que en conjunto supera al del octeto Ottovoci dirigido por Broussard para Partridge en 1991 con las mismas obras: op. 31 92 64 112 y 1 C 8 La limpieza de la ejecución nos permite seguir las indudables bellezas de estas pequeñas composiciones, cargadas de ecos foiclóricos y provistas de una refinada armonía. Los tres Cuartetos de la op. 31 de 1860- 62, aparecen encabezados por el magnífico Wechsellied zum Tanz con texto de Goethe, una especie de minuete en el que conviven diversos temperamentos, ideas y sentimientos. De los cuatro del op. 92 destacan el n 1 O schóne. Nacht un verdadero éxtasis erótico con palabrcis de Daumer, y el n- 3 Abendiied sobre poema de Hebbel, un mágico nocturno. Aunque la obra más importante quizá sea el ciclo de la op. 103 los célebres Zigeunerlieder once Canciones gitanas (o zíngaras) armonizadas en 1888 a partir de melodías populares de carácter amoroso escritas a una sola voz y extraídas de una recopilación publicada en Budapest. Ritmos irregulares, síncopas y evocación de típicos instrumentos húngaros contribuyen a otorgar carta de naturaleza a estas piezas, en realidad independientes entre sí pese a estar incluidas en el mismo opus- A. REVERTER sulta o no recomendable según lo que se busque en el disco. El que quiera un sonido poderoso y arrebatador, una versión limpia de manchas y una afinación infalible, rechazará desde los primeros compases esta grabación de 1995 y es mejor que se compre otro disco. Por ejemplo, la versión del propio Stern de hace treinta años, o el disco de Bartók de la joven violinista Isabelle Faust, que elogiamos aquí hace algunas semanas. Ahora bien, el oyente que esté dispuesto a aceptar debilidades de sonido y algunos resbalones de afinación, podrá oírse este disco entero y estará en condiciones de disfrutar las bellezas que contiene. Los dedos y el arco de Isaac Stern ya no son los de antes, claro está, pero el viejo maestro tiene aún cosas que decir sobre las sonatas de Bartók. En el fraseo del adagio de la Primera sonata hay mucha sabiduría y un equilibrio entre expresión y forma que sólo se alcanza con la edad. En el último movimiento encontramos una energía que no proviene de la agilidad, sino del ímpetu puramente musical. La Segunda sonata deja en el aire una sensación parecida: hallazgos musicales y misterios sugerentes acompañados de algunas debilidades técnicas. Como para compensarlas, el piano poderoso y preciso de Yefim Bronfrnan aporta el necesario rigor a ambas sonatas. -Alvaro GUIBERT peles pretende llevar al disco una amplia antología de la historia mu- sical napolitana, que ocupa un puesto en el devenir de la música europea. Los primeros volúmenes estuvieron dedicados a obras de Caresana y Rovenzale, mientras que la tercera entrega se centra en una de las grandes especialidades de la ciudad del Vesubio: la ópera bufa. La ópera bufa napolitana fue exportada a todo el mundo de la mano de la Serva Padrona de Pergolesi, pero su invención es más antigua. Entre los predecesores del músico de Jesi nos en. contramos con nombres como los de Alessandro Scarlatti, Leonardo Vinci o Leonardo Leo. Escuchando el registro que comentamos es fácil darse cuenta de hasta qué punto el arte de Pergolesi formaba parte de una tradición anterior. La ópera bufa se oponía radicalmente, con su sentido del humor, con sus temáticas cotidianas y su vitalidad desbordante, al mundo a menudo acartonado de la ópera serla napolitana. El éxito de la ópera cómica había de ser tan extraordinario como para derrocar la monumental tradición de la tragé- y die lyrique francesa. El disco que comentamos combina fragmentos jocosos de Vinci, Leo y del mismo Pergolesi con obras instrumentales que no tienen nada de bufo pero que sirven de eficaz contraste: un concierto para clave y cuerdas de D, Auletta, de corte rococó, y una sonata para flauta dulce y cuerda de G. Battista Melé. En suma, un recorrido muy grato y divertido por las delicias de la ópera bufa, correctamente tocado y mejor cantado, en una interpretación llena de sentido del humor y de luminosidad meridio nal- Alvaro MARÍAS 51 De referencia Bueno Aceptable Discreto Mediocre