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20 de febrero de 1998 A B C de las artes SIN PRESIÓN ESTÉTICA E L Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) es, posiblemente, uno de los museos españoles con un proyecto más definido, centrado en la revisión y difusión del arte del siglo XX y en los clásicos de la vanguardia. Su interés por la fotografía, obra gráfica y dibujo le ha permitido aglutinar una colección importante de artistas españoles y extranjeros en estos campos. Su actual director, Juan aunque el edificio se inauguró en 1989. El centro arrancó con la la adquisición por compra y donación de la colección de esculturas y dibujos de Julio González y se ha centrado muy especialmente en las corrientes más importantes del arte español: informalismo (Tapies, Saura, Millares, y figuración de los años 60 y 70 (Equipo Crónica, Arroyo... Junto al cuerpo principal del museo (Centro Julio González) el Centro del Carmen, un edificio del siglo XIII, se ocupa de mostrar la obra de artistas contemporáneos. Tras el paso por la dirección de Carmen Alborch y Juan Francisco Yvars, Juan Manuel Bonet ha reafirmado la línea emprendida por sus antecesores. Y ha añadido nuevos aspectos: En la actual etapa todas estas líneas se mantienen y se abordan otras apenas tocadas con anterioridad, y que ensanchan nuestra visión de este siglo complejo y plural Exposiciones como El objeto surrealista Realismo mágico El ultraísmo y las artes plásticas han permitido investigar aspectos poco tratados del surrealismo, la tradición figurativa y las vanguardias históricas españolas. El presupuesto del IVAM es de 1.229 millones de pesetas, aportados en su totalidad por la Generalitat Valenciana. Cerca de 300 millones son destinados a la adquisición de obras de arte. La colección, según un balance de 1995) es de 4.980 piezas. El valor de las obras de la colección asciende, entre compras (4.633) y donaciones (1.615) a 6.248 millones de pesetas. El museo tiene 60 empleados. El 62 po ciento de las exposiciones programadas son de producción propia y el 22 por ciento coproducidas con otros museos. La organización interna del museo y su constitución como organismo autónomo ha permitido que éste no sufra grandes cambios en su dirección artística aunque haya habido cambios en la Comunidad de Valencia, como así ha sucedido. En su momento- dice Bonet- hubo quien dijo que al tratarse de una creación de administración anterior, la alternancia en el poder implicaría su desaparición. A la vista está que no ha sido así Para el actual director de Cen- El político ha de poner los medios necesarios para qtie los museos hagan su trabajo, sin pretender un control estético ni ideológico Manuel Bonet, dice de los objetivos del centro: El IVAM es un museo que abarca todo el siglo, insistiendo sobre ciertos momentos fuertes de la historia del arte moderno. La propia palabra Instituto sugiere una dimensión investigadora, que hace que tanto las exposiciones como ios catálogos no se parezcan a los de otros museos El IVAM fue creado en 1986 por la Generalidad Valenciana. Su primer director fue Tomás Llorens, i Juan Manuel Bonet tro las claves de la relación entre dirección artística e instituciones políticas está en que el político ha de poner los medios necesarios para que los museos hagan su trabajo, sin pretender en ningún momento un control estético ni ideológico, y menos imponer criterios de carácter nacional o regional I U MODERNIDAD POR LOS SDELOS L Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) vive unos días de agónica indefinición, encorsetado como está en el purismo del edificio de Richard Meier. Un museo tan blanco como anodino, tan elegante como conflictivo, tan útil como un adorno. El barrio del Raval vio nacer hace diez años la ¡dea de un centro que dignificase un sector de la ciudad depauperado: se trataba de crear la feliz alianza entre las Instituciones públicas y la sociedad civil en palabras del ex alcalde, Pasqual Maragall. De ahí a crear el Consorcio del Macba sólo mediaron unos meses. Integrado por la Generalitat, el Ayuntamiento y la Fundación privada, el nuevo homúnculo de tres cabezas sostendría el museo del año 2000. Entonces, el papel de la Fundación, presidida por Leopoldo Rodés, parecía clave para el arranque del museo; y la maquinaria privada empezó a desengrasarse gracias a la adquisición de obras, incluso antes de que existiera un programa museográfico. Durante los dos primeros años, las ad- El ministraciones también aportaron 190 millones de pesetas. Con este dinero y el de los 33 patronos, la Fundación fue adquiriendo piezas de artistas de los años 80 y 90, y de otros ya canónicos, como Fontana, Oteiza y Calder. Por un compromiso verbal, la Fundación se compromete a ceder en depósito permanente al Macba estas obras que son de su propiedad. Las dos administraciones públicas se hacen cargo del mantenimiento del museo y de los gastos de personal y financian el montaje de las exposiciones temporales. El presupuesto para 1998 es de 1.600 millones- con 600 millones para gastos ordinarios- en su mayor parte procedentes de la Generalidad y el Ayuntamiento. Han pasado poco más de dos años desde su inauguración, y sólo cuatro meses de la presentación de la colección permanente, con obras seleccionadas de un total de 2.000 (piezas procedentes, en su mayoría, de los fondos del Ayuntamiento y de la Colección Salvador Riera, adquirida por la Generalitat) que se inicia en los años 40, a las que se añaden las obras depositadas por la Fundación. Doscientas cincuenta obras que van desde Dau al Set hasta los años 90. Desde el mismo día de la presentación de la colección han llovido críticas de artistas y galehstas. El propio director, Miquel Molins, 39