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A B C de las artes 20 de febrero de 1998 FERNANDA FRAfiATEIRO, DENTRO Y FDERA Galería Elba Benítez San Lorenzo, 11 Hasta finales de marzo De 150.000 a 2.000.000 de pesetas una exterior y natural, el prado; la otra interior, con un mondrian decorando el edredón) Casa con patio es una pieza definida desde la claridad, haciendo la ficción real, física. Construida desde la viveza casi pictórica de los materiales, sin necesidad de recurrir a los et ecos y el blanco y negro de su anterior propuesta. C a s a c o m patio (1997- 98) instalación Existe una inteligente mezcolanza de características y valores maqueta en ARCO. Vuelve a jugar con las imágeque juzgamos tradicionalmente como pictóricos, nes dobles, con cierto ánimo de complicidad escultóricos o arquitectónicos, resuelta siempre culta (la clara alusión al Mondrian final) incluso desde su integración, sin alardear de teoría o con la idea de desdoblar la obra en el espacio. En caer en el exceso. Todo parece pensado, justo, este caso, no domina la voz baja, los susurros casi lineal, como algo definido y sutil, medido. El que se percibían en Público privado sino un sentido más afirmativo y limpio, más visible. El vi- control es otro; no desde el desarrollo de la teoría sino desde el encuentro de una imagen. Al final, sitante puede interpretar lo que ve de maneras queda la proximidad cómplice que establece con muy distintas, pues de lo que se trata es de llevar el mundo del cine. No sorprendería que, en el arte a lo funcional y confundir los espacios cabreve, se introduzca ese lenguaje en la obra de racterizados como cerrados: se unen dos recinquien es, hoy, una de las artistas portuguesas de tos que pueden interpretarse como la casa y el patio (jardín, por la hierba que crece durante la mayor proyección e interés. exposición) pero también como un afortunado intercambio estético y metafórico (dos camas: Miguel FERNÁNDEZ- CID E L nombre de Fernanda Fragateiro (Montijo, Portugal, 1962) se dio a conocer en España en 1995, gracias a su participación en Peninsulares un conjunto de exposiciones coordinadas por Joao Remandes. Contando con la complicidad de galerías españolas y portuguesas (en un diálogo inhabitual y atractivo, que debería intensificarse) el crítico portugués escogió artistas de distintas galerías, cuyos directores asumieron la propuesta global, consistente en mezclar a los artistas de cada espacio. Fernanda Fragateiro expuso en Elba Benítez una obra, Público privado, dulce cama o violencia que, sin duda estaba entre las más afortunadas. La pieza, situada en una esquina, jugaba con una imagen y su réplica reflejada en un espejo estallado, lo que ayudaba a crear una sensación de densidad intimista, de sentimientos cargados, soterrados. Incluía buena parte de ios rasgos que caracterizan uno de los debates plásticos actuales de mayor interés: de lenguaje constructivo, no ocultaba el empeño por dejar abierta la obra, por integrar al espectador dejando indecisas situaciones como cuál de las dos imágenes era la real (la primera o la reflejada) Para su primera individual española, en la misma galería, propone una única instalación, Casa con Patio de la que mostró la EL PDDER METAFÓRICO DE GONZALO PDGH Galería Buades Gran Vía, 15. Madrid Hasta el 20 de marzo De 150.000 a 275.000 pesetas Una fotografía de efecto casi Impresionista, dominada por una neblina azul, sirve casi de Intermedio en ese recorrido, para dar paso a las dos últimas salas, en las que las fotografías tienen algo de instalación, dada la interrelación que proponen. En una, los libros inundan las habitaciones y simulan (o suponen) el (único) paisaje real, mientras un telescopio nos recuerda que estamos en un auténtico laboratorio, desde el que se observa el exterior, aunque sea un exterior no visible para nosotros. Una idea que se repite en el tríptico secuencial del último espacio. Junto a la ¡dea de paisaje físico pero artificial, cobran importancia las actitudes de las figuras, de un hieratismo un tanto cómplice con la sensación de vacío que en ocasiones se transmite, y la evidencia de que se juega con las miradas. Especialmente las de los retratados, que se sienten observados en su actividad cotidiana pero no devuelven la curiosidad de quien les observa. -M. F. -C. Sin título (97 X 120) de 1997 G 30 ONZALO Puch (Sevilla, 1950) fue pintor en los años 80, cuando formaba parte del grupo de artistas de la galería La Máquina Española; construyó más tarde complicadas estructuras tridimensionales, en- tre un excesivo peso formalista y un acertado toque de seductora fragilidad. En el último cambio de década empezó a decantarse por la fotografía como medio, pero es ahora cuando propone sus logros mejor definidos. Ocurría en las obras mostradas por Buades en las dos últimas ediciones de ARCO y ocurre en Exteriores con habitación su actual exposición Individual. Gonzalo Puch se adapta a los espacios de la galería, marcando desde el principio lo que el empeño tiene de maquinación, de provocar equívocos y referencias paisajísticas en el espacio- interior- de un laboratorio de ideas, de un taller cuyas paredes están forradas de mapas. Realidad y ficción se mezclan en un juego cuyo poder metafórico es claro desde la primera sala, en la que los personajes trepan por paredes que son mapas y, por lo tanto, imágenes de paisajes; o se les agita el pelo como si fuese por efecto de un viento inexistente.