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20 de febrero de 1998 A B C de las artes EL ENIfiMA DE KIKISMITH Galería Metta Marqués de la Ensenada, 2. Madrid Hasta mediados de marzo De 700.000 a 14.000.000 de pesetas visualmente impactantes, y para algunos impúdicas. Es curioso comprobar cómo lo que produce rechazo es la representación de aspectos físicos- fisiológicos a los que sin embargo otorgamos un enorme valor afectivo y conceptual. Parece que los admiramos como ideas y los aborrecemos en sus respectivas encarnaciones. Es una reacción típica, de todos modos, ante todo tabú. Para su primera exposición en España, la artista no ha escogido ninguna de sus piezas más características, anteriores, en todo caso, a las aquí presentadas. La de Metta es una exposición de rara coherencia, a pesar de lo íieterogéneo de las obras reunidas. Coherencia narrativa y tal vez fantaseada, ya que confieso que ha ido componiéndoseme en el recuerdo, fuera ya de la galería. Si en parte de su creación Kiki Smith había tratado la maternidad, ahora se ocupa de la muerte. En los dos casos lo hace con la misma mirada desidealizadora: ni truculenta ni complaciente. Tan respetuosa con lo que representa, que utiliza la línea leve y temblorosa del lápiz. Son rostros de cadáveres, apuntes anatómicos de huesos y músculos del pecho o del pie. Sin embargo, en la exposición se pulsan otros registros. Una esquina de la galería está invadida por una suerte de nevada de flores de metal. Cristales de nieve, flores de aire de color oscuro que producen una extraña impresión de ingravidez. En el piso superior está colocada una instalación compuesta por objetos de cristal soplado, que guarda con la anterior una relación de BOLÍVAR Galería Margarita Summers Villanueva, 7. Madrid Hasta el 3 de marzo De 50.000 a 510.000 pesetas L Luis Pablo Bolívar (Madrid, 1957) se ha declarado de una vez para siempre autodidacta, y lo es. Lo es porque todavía usa su libertad primera, aquella que se tiene cuando las imágenes aún no se han sometido a los límites y los matices adultos, perdiendo su espontaneidad, una libertad afilada, de corte dualista- bueno malo- que advierte la verdad detrás de las apariencias y la cuenta acumulando detalles, llenando el espacio de acontecimientos que por su persistencia alcanzan la categoría de símbolos. Bolívar lleva al niño que le habita de la mano, le deja jugar pero vigila sus posibles caídas, cuida de que no abandone su condición- Li nocente y sabia, añade a su sabiduría el tino del adulto. Así, cada una de sus imágenes, de los elementos iSiuu t Eli que pueblan su espacio, adquieren un valor y to ¡Sar V ffiK íf. T das las imágenes reunidas en su pintura un contenido narrativo del que surge una emoción que puede ser JÍÍ: leída por dife Salvers and Teacups papel soplado y papel azul de Nepal, de 1996 rentes gentes, porque es desvelador de cercanías y lejanías, de alegrías cantes cuando no abiertamente desagrada- oculta analogía. Para mi gusto, la obra más y penas, de piedades y crueldades que circulan bles. No es escandalizar lo que busca este lograda de la exposición- las demás necesisobre la corteza de nuestro áspero planeta. Notipo de arte contemporáneo, como suelen tan hasta cierto punto apoyarse unas en sotros tenemos una experiencia de convivencia concluir simplificadoramente sus detracto- otras- es My blue lake un fotograbado con la pintura y el dibujo de Bolívar. Experiencia res. Intentar poner de manifiesto nuestras que desarrolla un rostro como lo hace con el que cada día descubre un nuevo sentido a lo que contradicciones y nuestras pesadillas a tra- globo terráqueo un planisferio. No sé si Kiki en ellos aparece. Puede que sean nuestros camvés del arte es tan legítimo como ponerlo al Smith es una romántica que se ha extrabios de humor los que nos llevan a asociar una fiservicio de nuestros ideales. Una y otra op- viado, o una feminista tocada por la melangura a otra de manera diferente a la del día anteción acaso sirvan entre otras cosas como in- colía de saberse mortal. Creo que el giro que rior, aunque la narración sea la misma y su princidicadores del grado de autosatisfacción de ha tomado su obra tiene un signo distinto, pio y su fin los acordados, pero sentimos que esta una determinada sociedad y de su identifica- más enigmático y menos interesante que lo clave es importante porque denuncia la ambigüeción con el sistema de valores dominante. que de ella conocíamos. Pero ésos son los dad artística de la obra viva que realiza este pecuKiki Smith, en su aproximación a un rodeos que tiene que dar la trayectoria de liar pintor y dibujante que es Luis Pablo Bolívar. cuerpo problemático, se ha interesado sobre todo buen artista, y Kiki Smith lo es. todo por sus fluidos y sus órganos interiores. Las obras en las que ha aludido a ellos son José María PARREÑO Adolfo CASTAÑO 29 O primero que llama la atención de la obra de Kiki Smith (Nuremberg, 1954) es tal vez la diversidad de lenguajes y soportes: dibujos, instalaciones, esculturas. Lo segundo, lo extremo de sus representaciones: imágenes de la muerte en esta exposición, pero en otros casos, del mismo instante del nacimiento. Y, por último, nos será difícil dejar de percibir una peculiar fragilidad que obliga a aproximarse a sus piezas, pues más que decir, musitan su contenido. Victoria Combalía, en el texto del catálogo, hiabla de una poética de la vulnerabilidad, centrada con frecuencia en el cuerpo femenino, pero ni siempre ni de forma excluyeme. El cuerpo fiumano es uno de los temas centrales del arte de fines del siglo XX, y lo es como consecuencia de la importancia que el cuerpo ha adquirido en la sociedad. Pero lo que en ésta es un culto idealizado y esteticista, es en el arte una mirada crítica- tanto de los cánones de belleza como de lo fisiológico como determinante del género, por ejemplo- En esta situación, el arte ha cambiado lo que fuera su comportamiento tradicional: buscar la armonía en sus representaciones, y se ha inclinado hacia lo oculto y lo equívoco, dando como resultado imágenes cho- S ER autodidacta es ejercitar constantemente la libertad, procurando no darse ningún golpe contra las esquinas ajenas. También jugarse las imágenes que inventes a la cara o cruz de tu tiempo, pues inevitablemente se es autodidacta en un momento histórico determinado, al que le corresponden maneras peculiares de mirar y de mostrar. Se declara autodidacta, y lo es porque usa su libertad primera, la que se tiene cuando las imágenes no se han sometido a los limites y matices adultos