Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20 de febrero de 1998 A B C de las artes LEIRO VUELVE A GASA Galería Marlborough Orfila, 5. Madrid Hasta el 23 de marzo De 800.000 a 15.000.000 de ptas. N ídolo tallado en un tronco de árbol por los salvajes está más cerca del Moisés de Miguel Ángel que la mayoría de las estatuas de los Salones anuales Hace más de un siglo, esta advertencia del crítico Champfleury abrió el camino a los pioneros de la escultura moderna. Frente a los refinamientos académicos, Gauguin y luego Maillol, Brancusi, Picasso, Kirchner y otros muchos optaron por la talla directa en madera o u: de Manhattan e influido quizá por sus amigos, los escultores vascos Txomin Badiola y Pello Irazu, alteró su lenguaje: incorporó formas abstractas y nuevas sustancias sintéticas. Conciliar la talla y el collage parece muy difícil, por no decir imposible, y aquellos intentos de hibridación, que hemos visto en anteriores exposiciones de Marlborough, no salieron del todo bien. Ahora Leiro parece dar por concluidos los experimentos y vuelve a lo suyo, vuelve a casa. Ha abandonado las formas abstractas y se reafirma en lo que domina mejor: la figura grotesca, el esperpento. La variedad de materiales desplegada hace unos años se ha reducido a una presencia Seated figure (47 x 63,5 x 17,8) de 1996 piedra, voluntariamente tosca y primitiva. En esa tradición ya vieja se ha formado Francisco Leiro: aprendió a tallar en la Escuela de Artes y Oficios de Santiago, se inspiró en la estirpe gallega de tallistas en madera, conoció tal vez el ejemplo cercano del neoexpresionismo alemán, de Baselitz. En la década de 1980 se nos hicieron familiares sus personajes alargados, fantásticos, impregnados de un humor más o menos posmoderno. Y a la vez esculpidos en madera con rudeza arcaica, con golpes visibles, y pintados sin esconder la textura. Pero en 1988 Leiro se fue a vivir a Nueva York y allí, en el ambiente testimonial: algo de rrietal o de fibra de vidrio aquí y allá. En cambio, hoy Leiro explota la diversidad de maderas: castaño, nogal, pino, álamo, avellano, cerezo, manzano, teca... El retorno a los orígenes es muy evidente en ciertos casos. La pieza mayor de la exposición, que domina la sala principal de la galería, se tiltula Simón Rodríguez en homenaje a este arquitecto barroco gallego (al que está dedicado el conjunto de la exposición) Y la obra es una especie de retablo barroco: sobre un gran bastidor, tres grandes figuras suspendidas, a la vez pesadas e ingrávidas, como los ángeles de los retablos, o quizá también como los ángeles de Chagall, con su ingenuidad y su absurdo surrealista. Pero la pieza más impresionante es Muda o cacho (1997) un coloso en madera de castaño y manzano de más de dos metros y medio de altura. Esta efigie bestial, a medio camino entre Polifemo y King Kong, se cubre el rostro con una máscara. La sugerencia mitológica, tantas veces presente en Leiro como parodia, asoma también en otras obras expuestas aquí. Por ejemplo, la figura Maintenance evoca, con rasgos andróginos, el prototipo clásico de la Afrodita Kallipygos, que vuelve la cabeza para admirar sus propias nalgas. Nemea s Lion representa naturalmente la hazaña de Hércules, cuando el héroe estrangula entre sus brazos al León de Nemea: pero los cuerpos del monstruo y de su matador se confunden de modo inextricable. La Venus de la almeja tiene cuatro pechos, como las estatuas antiguas de dianas de senos múltiples. En todos estos casos, Leiro desfigura violentamente la anatomía humana, pero sus deformaciones casi nunca son caprichosas, sino que respetan al dictado de la madera. Cada cuerpo se adapta a la forma del tronco de árbol; los brazos y piernas siguen la veta y los nudos de las ramas. El escultor recobra así, con una conciencia artesana, la fidelidad a sus materiales, que son su verdadera patria. Guillermo SOLANA Francisco Leiro es uno de los escultores más personales dentro del panorama artístico español. Nacido en Cambados (Pontevedra) en 1957, vive a caballo entre su pueblo natal y Nueva York, donde pasa largas temporadas. La obra de Leiro se caracteriza por sus grandes volúmenes en madera (suele mezclar diferentes tipos, como teca, urbero o maceira) dentro de una figuración expresionista que tiene como referentes Inmediatos la escultura gallega, el expresionismo alemán o el hieratismo de los pueblos egipcios y mesopotámicos. Recientemente fia expuesto en Nueva York una selección de nueve grandes piezas realizadas en los últimos años. Esta nueva exposición puede entenderse como una continuación de su línea de trabajo anterior 27