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20 de febrero de 1998 A B C literario Novela Cuba, la noche de la jinetera Jordi Sierra i Fabra Ediciones del Bronce. Barcelona, 1997 276 páginas, 2.250 pesetas Corazón negro Daniel Múgica Plaza Janes. Barcelona, 1998. 128 páginas. 1.950 pesetas E L nombre de Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947) aparece casi siempre asociado al género de la literatura para jóvenes, campo en el que es una verdadera locomotora de escribir y valga la comparación que Van Gogh aplicó a su desmesurada capacidad de trabajo para explicar la exagerada producción de Sierra en el terreno de la literatura juvenil. En esta novela, demuestra varias cosas. La primera, y la más importante: que es capaz de adentrarse por otros terrenos más resbaladizos que el de la narrativa juvenil, y salir ileso de ellos o, por lo menos, sin que algunos de sus tropiezos le hagan perder el equilibrio. La segunda, que sus muchos años en el siempre resbaladizo terreno de la literatura le han hecho adquirir dotes de equilibrista con las que sortear cualquier desnivel. Evitando la metáfora: que sus indudables tablas como escritor hacen que sea capaz de salvar cualquier historia que comience. D ANIEL Múgica (San Sebastián, 1967) ha publicado ya más de una decena de novelas, además de piezas de teatro, guiones y muchos artículos periodísticos. Corazón negro su última novela, contiene un resumen de su historia en palabras de su propio narrador y protagonista: Un escritor se separa de su mujer, se recluye en una casa de campo, la evoca. Un fantasma que nace de sus culpas empieza a enloquecerle (pág. 84) Así se explica el escritor ante una muchacha de apenas trece años que acaba de irrumpir en su retiro solitario. IVlás adelante, ella misma aporta su apurada crítica de lo que ha descubierto en el texto archivado en el ordenador: Es porquería sentimental, romanticismo del Eso no quiere decir, sin embargo, que en esta novela sólo aflore la experiencia de su autor. En ella, el novelista se ha valido de una trama anclada en la novela negra como excusa para trazar un lienzo- a mitad de camino entre el relato de costumbres y el libro de viajes- de la realidad cubana. En tres pinceladas, el argumento sería así: Daniel Ros, periodista y escritor- de novela policíaca- viaja a Cuba con el doble objetivo de preparar unos reportajes para su periódico y de esclarecer las circunstancias en las que murió el periodista que le antecedió en esa tarea, su íntimo amigo Estanis Marimón. Una vez allí se ve envuelto en una trama de misterios y revelaciones en la que pronto aparecerá la mujer de sus sueños, Anyelín, y que le llevará a verse involucrado en uno de los más importantes sucesos de la historia cubana reciente, la crisis de los balseros, a la que el autor añade una trama mafiosa para asesinar a Castro en la que el protagonista se ve inmerso. Con estos ingredientes, Sierra logra aderezar una novela divertida, de ritmo agilísimo, que sabe dosificar sus sorpresas y atrapar al lector. ¿Pecados? Los hay, por supuesto. El más imperdonable es la ingenuidad en que parece caer el narrador en algunos casos. Al presentar a los turistas españoles, por ejemplo, como meros machos ibéricos dispuestos a buscar presas sexuales; personajes planos, estereotipados, que parecen diseñados para accionar los resoles de un público menos acostumbrado a leer y, por lo tanto, a interpretar lo que lee. Esto es: parecen diseñados para una de sus novelas juveniles. Lo mismo sucede con la apasionada visión que el autor nos sirve de Fidel Castro, a quien su personaje se empeña en mezclar con sus sueños infantiles reconociéndole como un héroe. Lamentablemente, la realidad- y el novelista ha tratado de demostrarlo a lo largo de casi 300 páginas- es muy distinta. Por último, molestan las constantes referencias a personajes de rabiosa actualidad, de Claudia Schiffer a Schwarzenegger, en algo tan presumiblemente atemporal como una novela. Que todo esto sirva, empero, de tirón de orejas al autor y no de excusa para ahuyentar lectores, porque cualquiera- Incluso los jóvenes- se divertirá y se sentirá fascinado con lo que esta novela refleja. Care SANTOS Bearn. Allí escribe doce cartas dirigidas a Cerina, si bien nunca enviadas a su destinataria. En realidad, estas cartas constituyen la novela que está escribiendo, a la vez que lucha contra la soledad, el insomnio, el alcoholismo y el peso de los fantasmas de su pasado. Por ahí se descubre lo mejor de la novela: las cartas no son más que un pretexto para llevar a cabo una indagación en las conflictivas relaciones de pareja y, sobre todo, una introspección del narrador y protagonista en los pliegues de su personalidad, tanto en el pasado como en el presente, que se sitúa en 1996. Pero esta veta no se ha explorado de modo suficiente. La memoria de una fracasada relación amorosa cae con frecuencia en la enumeración de banalidades sin la menor trascendencia. Este ejemplo de resumen narrativo habla por sí solo: Aunque hermosos, fueron seis largos años de vigilia, con sus intermitencias: algunas noches en Madrid, una noche en París, una noche en Londres, una noche en Nueva York, una noche en Lisboa, una noche en Roma, una noche en la costa francesa (pag. 64) Con ello, de paso, se entenderá mejor lo dicho de la falsa sencillez estilística. La novela no entra, pues, hasta donde debía en el análisis introspectivo del corazón negro de su protagonista. Sus cualidades de novela psicológica se quedan en la observación y en la reflexión que parecen no pretender traspasar lo meramente superficial. La anotación de la minucia cotidiana podría corresponderse con un estilo y una sintaxis bastante simples. Pero una cosa es la sencillez y otra la pobreza de recursos. Por otro lado, la visión de la vida diaria rara vez da lugar a un conjunto de reflexiones que puedan sintetizar el pensamiento del narrador convertido en materia novelesca bien estructura y no simplemente yuxtapuesta. La fecunda ideación del fantasma, sombra o espectro que acecha al protagonista con lo más turbio de su intimidad y de su pasado supone una fértil vía de enfrentamiento de uno mismo con su otro yo. Y tampoco esta confrontación se ha aprovechado en sus ricas potencialidades novelescas. Sólo se ha planteado y en ello se hace descansar el final de la novela. Quizá por comodidad y por haber Intentado compaginar con la rememoración individual del narrador y protagonista la memoria de un siglo de atrocidades sin cuento. De esta manera, amor y desamor del protagonista, soledad e incomunicación (aunque sea en compañía) quedan asociados con el horror y la locura de este siglo de insolidaridad, violencia y fanatismo. Pero integrar tales ingredientes hubiera requerido mayor capacidad de análisis, quizá también más extensión en el texto. Ángel BASANTA barato, suspense que no asustaría a un bebé (pág. 96) Con independencia de la dudosa propiedad de juicios tan seguros en una criatura que acaba de cumplir los trece años, hay que entender que crítica tan despiadada se refiere al borrador del texto, única versión a la que ella ha tenido acceso. No obstante, los reproches objetados descubren con exactitud los escollos que el autor tiene que superar en la narración de esta historia. Y es verdad que éstos aquí destacados los ha superado, pues no se trata de una novela sentimental ni romántica, ni tampoco busca la suspensión. Pero no es menos cierto que no ha sabido evitar otras imperfecciones que rebajan el interés de la historia y deturpan el texto con trivialidades y algunos descuidos en su expresión artificiosamente sencilla. En efecto, un joven escritor de unos treinta y tres años, separado de su compañera desde hace unos meses, tras seis años de relaciones, se refugia en una casa de campo al sur de Francia, cerca de Pau, en la provincia de BELÉN GOPEGUI La conquista del aire Una novela a la medida de nuestro tiempo (J. E. Ayala- Dip, El Pais) Auténtica obra de arte (Rafael Conté, ABC) ANAGRAMA 13