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A B C literario 20 de febrero de 1998 Poesía La Alegría Giuseppe Ungaretti Prólogo de A. Sánchez Robayna. Traduc. de C. Vítale. Igitur. 181 páginas, 2.000 pesetas Causas y efectos José Luis Morante Ayuntamiento de Sevilla, 1997 72 páginas E L 22 de enero de este ano el Corriere della Sera daba noticia de la publicación de L Allegria de Ungaretti, por vez primera en España. La nota se limitaba a comentar que esta versión de Carlos Vitale es, entre nosotros y hasta hoy, la única completa: antes habían sido vertidas partes o series pero nunca el Corpus en su totalidad. La edición, precedida de un estudio de Sánchez Robayna, recogido en La Luz Negra (1985) incluye unas interesantes notas del autor que explícita circunstancias, claves y anécdotas relativas a la historia y configuración del texto. La Alegría es un libro cuyo marco son el clima intelectual de las primeras vanguardias y el sentido del tiempo y de la vida en las trincheras de la I Guerra Mundial. Su forma y organización son las de un álbum de fotos o diario: Questo vecchio libro é un diario afirmaba en 1931 su autor, y como tal ha sido analizado por la crítica, que ha visto en él tanto su economía de lenguaje como el sistema de sus pausas, que funciona no tanto sobre versos como sobre hemistiquios; su poética de lo inefable; su semántica de lo discontinuo y su silábico concepto del instante. Hugo Friedrich vio, en esta escritura, una metafísica de la ausencia de Dios transcrita en la inexpresable nada Hoy se la interpreta no tanto a la luz de Mallarmé como de la historia de la filosofía y se le encuentran paralelos en la idea del vacío como plenitud suprema de Simone Weil, y de la criatura transcendental de Rahner; se le señalan paralelos en Maritain, y se considera esta forma de poesía pura menos un estilo que una catarsis, y hasta su filosofía del lenguaje es puesta en relación con la onto- teología de Rosmini. Se tiende hoy a analizar la poesía primera de Ungaretti como un juego de alusiones cuyo mecanismo más visible es la lógica negativa que, según Sartre, estaba presente en Mallarmé y que Ungaretti modifica. Para él, el yo lírico siempre es biográfico: por eso sus poe- del tejido silábico y la palabra intercalada entre largos silencios y, en Propos improvises dice que toda su poesía es en el fondo religiosa El sentido religioso del primer Ungaretti se ve en su deseo de misura en la disposición de su sintaxis y en su vivencia de la instantaneidad. Sus poemas son epifanías en los que se descubre la huella de Homero y de Calimaco, de Dante y de Baudelaire. De Eterno ha partido José Luis Falcó, como, de su condensación, Ada Salas, cuya escritura es la más ungarettiana, rigurosa e inteligente de todas las de hoy. Alfombra remite al último Cézanne; Recuerdo de África a Klee y a r lacke; Claroscuro a Caravaggio; y dos ver- E N Poesía ultimísima (1997) Basilio Rodriguez recoge estas palagras de José Luis IVIorante (El Bohondón, Ávila, 1956) Desconfío de aquellos que esgrimen una sola poética, de los que simplifican, explicando el poema como una acción simple, como un gesto mecánico, lineal y previsible. Pero desconfío también de los que hablan de una poética como un espacio abierto, sorprendente, plagado de senderos que se bifurcan Ya con Rotonda con estatuas (1990) el autor abulense descifraba lecciones de ternura sobre los estragos del tiempo concluyendo en una clara apuesta: Cada uno tiene su enclave exacto: el yo que pienso habita, día y noche Los soliloquios enunciaban allí la soledad y las palabras cruzadas ese repliegue táctico de la nada Vulnerado reducto encadenar los ojos a un espejo Depurada la razón de la vida- los hechos consumados el poeta encuentra en su segunda obra, Enemigo leal (1992) la salvación por la duda espacio meditativo frente a la nostalgia y la melancolía: Investigo febril un epitafio digno, un sintagma desnudo, una hermosa metáfora, perfecta y calculada A través de los versos de su tercera entrega, Población activa (1994) las distancias afectivas y el sentido del tiempo se unen a fin de delimitar el regreso a unas razones singulares de creación. Ahora, en el nuevo poemario- premio Luis Cernuda 1997- la búsqueda del latido tonal de la emoción y del argumento breve, necesario conlleva aceptar el juego del quehacer cotidiano, una sucesión de causas y efectos marcada por el azar. El escritor ha corroborado en la antología de Rodríguez Cañada: Cada poema constituye una realidad, una referencia autobiográfica, un sentimiento, una reflexión, un análisis. Es vehículo de una forma de ser y de existir y la suma de actitudes comporta la creación de un sujeto poético La persona literaria reivindica- desde la estética de la poesía de la experiencia- nombres, fechas, gestos y esconde los rostros deslumbrados por la máscara de la biografía También soy yo por la fidelidad a mis contradicciones Morante lo defiende con claridad: Si la memoria es el filtro de lo trascendente hay que saber muy bien cuándo una simple anécdota es material necesario, cómo un suceso banal se convierte en literatura. La escritura es una inacabable partida contra uno mismo donde cada cual impone las reglas del juego Vinculando recuerdos a las azarosas travesías el yo poético intuye el fulgor perplejo de quien se desconoce Esa indagación obliga a desvelar el argumento de este ciclo lírico, con la adivinación de futuro: Si el mundo está bien hecho, habrá venganza; aguarda una emboscada a la sibila No es ajeno el coordinador de Prima Littera al retrato pasado- la clase de música, los primeros profesores- ejemplos de ese devenir del tiempo: Allí estaba la puerta del futuro, el umbral hacia un mundo edificante; cualquier incertidumbre parecía tener respuesta franca en las probetas Tampoco olvida las imágenes metapoéticas tras el distanciamiento y la subjetividad: Un forense lector refleja en sus informes: débilmente percibo las constantes vitales, el poema respira José María BARRERA En esta obra la poesía se hace testimonio de vida y ésta, experiencia íntima de la historia: el hombre, condenado a las limitaciones de su cuerpo, encuentra su salvación en su memoria mas están fechados en su cronología e incrustados en su situación. La crítica ha visto en ello las enseñanzas de Bergson, cuyos cursos visitó Ungaretti, y ha señalado el uso de los deícticos (adjetivos, artículos, pronombres y adverbios) y la visualización de los acontecimientos que con ellos se hace y la fusión y actualización óptica de tiempos y espacios que con ellos se da: lo que podemos llamar su sistema de yuxtaposiciones acorde con su postura existencial y su idea de Dios y del misterio, expresos en su poema Plegaria En Le prime mié poesie... un texto escrito en 1933, habla sos de Pueblo en la calma claridad se alinean las velas -a Valéry. Ungaretti analiza el secreto de la nada y se sumerge en él: como cristiano, se sabe hijo del instante y, con Apollinaire, mira el ilimitado silencio de una muchacha tenue Como Nietzsche se reconoce imagen pasajera presa en un giro inmortal Ungaretti ha tenido en alemán dos excelentes traductores: Ingeborg Bachmann y Paul Celan. Su suerte en castellano ha sido bien distinta: Vitale la remedia en parte. Su versión es más ajustada, que brillante y menos literaria que literal. Ungaretti queda no demasiado próximo, pero sí más cerca: Vitale salva los escollos en los que otros traductores suelen naufragar. Los poemas de La Alegría recuerdan a la llamarada de una cerilla y a lo que experimenta quien la enciende. En La Alegría la poesía se hace testimonio de vida y ésta, experiencia íntima de la historia: el hombre, condenado a las limitaciones de su cuerpo, encuentra su salvación en su memoria. La vida es lo que recuerda y sus imágenes se superponen al horror que ve. Ungaretti teje un collage de espacios y de tiempos, en los que el pasado y el futuro constituyen la única esperanza y el fundamento de su realidad. Su presente se borra y en él lo anterior se transparente; sus biografemas permeabilizan el tiempo y la óptica del espacio funde la percepción de lo real. Está entre el hai- ku y Heidegger, y experimenta y vive La anonadante nada del pensar Jaime SILES 12