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20 de febrero de 1998 ABC literario T ARDABA ya Umbral de don Ramón; su prosa en darnos el Valle artística y su poesía literaria; que le debía a don su inmersión en la atmósFrancisco Umbral Ramón María, que se debía fera finisecular de sataa sí mismo y que nos debía nismo y evangelio, en la que Planeta. Barcelona, 1998. 275 páginas, 2.900 pesetas a los lectores de ambos. se revisten de ropajes litúrPorque era bien sabido que gicos las experiencias erótiValle representa una lectura fundante de Umbral, cas; o lo que, apoyado como Valle en la imagenlo que significa mucho más que una influencia o pensamiento, llama Umbral lahorawagneriana un modelo; es esa compañía inseparable con la de la disolución y fusión de los géneros. Por que se dialoga en un viaje de ida y vuelta conticontra, frente a quienes sostienen la influencia nuo en la escritura, entre el ayer y el hoy. Leíadel expresionismo alemán en la acuñación de las mos a Umbral desde Valle, y a Valle desde Umfamosas tríadas- feo, católico y sentimental bral. Notábamos cómo le crecía dentro y cómo Madrid, absurdo, brillante y hambriento deasomaba a cada paso, en el recodo de cualquier fiende Umbral la conquista autónoma, de concolumna, en un guiño concentrado. Ahora, simcentración expresiva, del escritor gallego, cuya plemente, le ha permitido salir por completo y, al vida literaria se desarrollaría en una doble etapa; ponerlo en limpio para presentarlo en sociedad, Media vida vestido de gerifalte y la otra media se ha dado cuenta de que al ir profundizando en de dandi El quicio estaría en La guerra carla obra, se le ha dado sola la intrabiografía del eslista Para él, el cariismo de Valle se reduce a critor, de un Valle al trasluz, un poeta visto a trasantimadrileñismo. Me parece que en ese punto flor, con esquelatura sola de palabras De forma se queda corto. En una excelente monografía, paralela y por esa simbiosis que acabo de sugeMargarita Santos ha demostrado que la cosa rir, nosotros, al leerlo, descubrimos también, tuvo mayor alcance. No rehuirá Umbral la polécomo en un juego de espejos, a Umbral, con tomica; basta ver la terrible diatriba contra Montesidos sus dioses y demonios familiares, su mitolonos, al fondo de la cual se perfila el rechazo del gía preferida y la exhibición de todas sus cartas, realismo galdosiano, como, en otros momentos, incluso las marcadas (que son, por supuesto, las no se ocultan las reservas que le suscita don Pío. de mayor valor literario) Y es que Umbral avanza en la lectura constructiva de la biografía interior de Valle con toda ¿Qué es este libro? Según el autor, no es un la santa compaña de amigos y enemigos en distrabajo hecho mediante la sucesión de reseñas, puta, poniendo a cada paso sobre el tablero tolibro a libro, sino mediante el alumbramiiento de digo del 98 que veía Pedro Salinas, y lo encuadra das sus ideas, creencias y sentimientos estétipistas, caminos, intuiciones, hallazgos, visiones en el Modernismo, que no es más que la concrecos. Imposible resumir aquí la enorme riqueza de sesgadas y verdades casuales (pág. 197) Desción hispana de la modernidad europea y en el cuestiones abordadas; la revalorización del Valle cartemos cualquier impresión de trabajo hecho a que los del 98 son, a todo lo más, el ala izperiodista (págs. 61- 70) o el atinado estudio de la salto de mata; aquí hay m. uchas horas de lectuquierda. El 98, precisa, fue un Pentecostés, una poesía (págs. 133- 147) con el apéndice de La ras y relecturas de Valle, y otras tantas de estugeneración de estilistas. Lo había dicho Azorín en lámpara maravillosa un punto, tal vez, infravalodio de buena bibliografía crítica sobre él. Y no los artículos fundacionales del concepto, al defirado en lo que tiene de reflejo del sincretismo creamos tampoco que lo que aquí se nos ofrece nir que la Generación era un Renacimiento y que modernista; la perspicaz disección del sadismo es un haz de instantáneas. Por debajo de la eséste consistía en la fecundación del pensamiento de Bradomín (págs. 165- 179) verdadero persocritura, qué a veces aprieta en pocas líneas una nacional por el pensamiento extranjero. Por el linaje- influencia de Valle- Inclán; el sabio aprovelectura completa y en otras ocasiones zigzaguea terario, en primer lugar. De ahí, dice Umbral, la chamiento de la teoría de Calvo Serraller sobre el morosa en meandros, se percibe una línea argurenovación de los géneros y, en su base, el prosimbolismo, para explicar que el esperpento no mental y, como bien dice él mismo, una cronoceso de desencorsetamiento de la escritura en el es una moralización de la literatura ni un arbilogía implícita ¿Ensayo? ¿biografía interior? que Valle se lleva la palma. Y así va desentratrismo del esteta, sino la salida genial que le enAmbas cosas, en el género de literatura mixta. ñando el crítico lo que constituye el genio verbal cuentra un escritor español al largo y fecundo Importa esta marca por cuanto le resulta aplicaproceso que viene del neorromanticismo euroble el principio de que la crítica literaria es siempeo (pág. 186) y para subrayar toda la fecundipre válida si vale literariamente. dad revolucionaria que tiene el simbolismo, de Descartando cualquier anécdota- lo cual no naturaleza mallarmeana, de Valle (pág. 224) o, Manuel Castells deja de tener valor tratándose de un escritor tan por no alargar la lista, El ruedo ibérico visto fecundo en ese aspecto- Umbral, que sostiene como texto único (págs. 251- 266) A lo largo de LA ERA DE LA INFORMACIÓN. que Valle piensa en imágenes (pág. 50) toma, todo el libro va sembrando Umbral observacioVoL 2. E L PODER D E LA IDENTIDAD paradójicamente, un elemento anecdótico- los nes fecundas sobre el arte verbal de don Ramón; botines blancos de piqué- para convertirlo en Toda su estética está en tratar la palabra como imagen molde de todo el vaciado biográfico litecosa, pero como cosa viva que se dice a sí rario. La estampa en que lo establece (págs. 11 misma (pág. 78) Su revolución, añade, más que 14) es sencillamente magistral; Valle ha dado en la imagen se centró en la sintaxis; toda su con el punto justo e inequívoco de su dandismo, obra es el intento de ir traduciendo a idioma coSQ y ya puede pisar las calles emborriladas de Mamún ese alfabeto que no sabe de dónde le viene W drid, la paseada calle de Alcalá, el barrio de las y que es su secreto y su mal A punto de cerrar Vistillas, la arena vieja, meada y numerosa de las el libro, al que añade un precioso álbum de ilusplazas sin luz Es igual. Vuelve a casa con los traciones fotográficas comentadas, le parece botines impecables, con el blanco piqué eucarísque don Ramón no cabe en él; porque más que tico cubriendo las canillas... La vida de Valle ha un escritor, es él solo todo un idioma Por eso consistido, según su evangelista Umbral, en re- termina- lo dejo aquí, como un muerto hermoso nunciar a sí mismo para construirse otro sí y desnudo que se sale del ataúd barroco Pero mismo Es la mística y la estética del dandi lo que, en realidad, nos entrega en su retrato liteNo pensemos en algo accidental, anecdótico en rario es un Valle- Inclán palpitante, un retrato que relación con la escritura, porque está en su no puede dejar indiferente a nadie, que, aun invimisma base; Valle sueña un escritor capa; de tando en ocasiones a la discrepancia, resulta escribir lo que él escribió y termina por conseirresistible en la atracción de la figura y de la palaguirlo convirtiéndose en un hombre- texto con bra de Valle, revividas por la mirada y por la feVoL 1. La sociedad red (a la venta) innumerables lecturas ya que el dandismo no es cunda, deslumbrante escritura de Umbral. V o l 3 F i n d e m i l e n i o (de próxima publicación) nunca autobiográfico sino numeroso en biografías falsas; de ahí los múltiples rostros de Valle. En sintonía con la más nueva historiografía liteVíctor GARCÍA DE LA CONCHA raria, rechaza Umbral que Valle sea el hijo prode la Real Academia Española 11 Valle- Liclán. Los botines blancos de piqué i Alianza Editorial