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6 de febrero de 1998 Creación ética Mi? í í p j i Todos los deseos tienen su correspondiente satisfacción, que se vive como sentimiento de alegría o de euforia. Esta uniformidad en el plano sentimental produce muchas confusiones. Todo deseo insatisfecho produce una ansiedad, una obsesión, una dependencia. Ustedes pueden llamar amor, si quieren, a este vivir sin vivir en uno. Yo me abstengo de hacerlo. No poder vivir sin alguien no es demostración de amor, sino sólo de un deseo imperioso no cumplido. Evitar el aburrimiento es un deseo poderosísimo e insistente, que propicia ia aparición de espejismos amorosos. El tedio, que es la forma confortable de la infelicidad, confunde la felicidad con la intensiciaa. y ia intensidad con la t i infernillo pasional, la exciiü 3 ia seducción y la conasgnr ogoncilios de la incertiquiste ¡retienen mucho y son dumc un cona; r, Gníe antídoto contra el aburr; ri: ie- o. Como dijo Kierkegaard, yiajn, comenzar una guerra y cambiar a. a pareja nos libra del tedio. Cupsicio leo las cartas que Mariana ¿icofarado, la monja portugues- escribió a su lejano y olvidadizo amante, no puedo dejar de pansa: que lo que necesitaba no era amor, sino sacudirse la modorra: Os agradezco desde el fondo de mii corazón la desesperación que me causáis, y detesto la tranquilidad en que vivía antes de conoceros La primera carta termina; Adiós, amadme siempre y haced. me sufrir aún mayores males Al leer estas líneas tragicómicas me acuerdo de la brillante y cáustica Virginia Woolf: A la gente le gusta sentir, sea lo que sea Lo malo es la facilidad con que a ese sentirse en vilo se le llama amor, y a ese amor de montana rusa se le considera un mirífico sentimiento capaz de soportar el choque con la realidad. Experimentar el romanticismo del estremecimiento está bien, con tal de que no se espere un estremecimiento eterno. En esa barahúnda de deseos a los que consideramos amor, los hay efímeros, duraderos, permanentes. Para tomar una decisión conviene deslindar unos de otros. Mis alumines jóvenes saben la conclusión a sacar de estos análisis: lo importante no es preguntarse qué se siente por otra persona, sino qué se desea hacer con la otra persona. Es un test crudo y fiable de los enamoramientos. También en esto la acción aclara las cosas. José Antonio MARINA 63 Carnaval ha muerto de Emmanuel Sougez (1930)