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Creación ética EN DEUDA E L ser humano contrae deudas sin número a lo largo de su vida: con sus progenitores, consigo mismo, con los antepasados, con sus contemporáneos, con las personas futuras y aun con ios animales y las cosas naturales. Vivir es ir tejiendo una red continua de vínculos que obligan, y que por tanto colocan en situación de deuda. Vivir es ser deudor, adeudar, endeudarse, contraer deudas e intentar saldarlas. Pero la primera y más radical deuda es consustancia! con el mero hecho de existir, y no resulta nunca saldable. La propia existencia es deudora. Se trata de una deuda constitutiva, radical. Las otras son deudas morales; ésta es smterior a toda obligación rnoral y su estricta condición de posibilidad. IHeidegger ha visto en la deuda radical de la existencia humana su carácter estrictamente defectivo o deficiente, y por tanto su constitutiva necesidad de realización. e déficit ontológico impide al ser humano permanecer estático, le lanza hacia adelante, convirtiendo su vida en proyecto, siempre a la zaga de sus propias posibilidades Tenemos que cargar necesariamente con deudas fácticas porque antes somos deudores desde el fondo de nuestro propio ser. En el orden operativo es deudor quien tiene deudas; en el constitutivo, se tienen deudas porque se es deudor. Esto explica algunas aporfas conocidas hace ya mucho tiempo. Por ejemplo, la que Maurice Biondel describió a finales del pasado siglo, al señalar la diferoicia radical entre la voluntad humana y sus realizaciones. Biondel llamó a la prinftera voluntad que quiere y a la segunda voluntad querida. La distancia entre una y otra, entre el querer y el hacer, define lo cpe John E. He e ha denominado tfte Moral Gap la cesura moral. En esa diferencia está el impulso para la acción y a la vez la expresión palpable de la trascendencia humana. Si de una parte la cesura moral expresa deficiencia, de otra significa incremento, trascendencia. El hombre es siempre más que su propias realizaciones, sean ellas las que fueren. El análisis de la condición humana termina siempre en el misterio. Diego GRACIA -c S í. PP 5 Vie aconnlñall de Julb López Hernández