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A B C de la música 6 de febrero de 1998 CAOS EN LA ENSEÑANZA SUPERIOR no ajustados a la normativa, cubriendo las vacantes que se produzcan entre los funcionarios del cuerpo de catedráticos de Música que reúnan los requisitos establecidos El director reacciona convocando el día 17 a su Consejo Escolar, que apoya los nombramientos efectuados en su día con el siguiente argumento: La persona elegida pertenece al cuerpo de catedráticos, aunque tres de ellos tienen la situación de catedráticos interinos Al día siguiente es la Subdirección General de Enseñanzas Artísticas quien aclara que los profesores que no son funcionarios de carrera y ocupan plazas en régimen de interinidad, no pueden considorarse del cuerpo de profesores de Música y Artes Escénicas, ni del cuerpo de Catedráticos Los nombramientos de interinos como jefes de departamento quedaban invalidados definitivamente y obligado el director del Conservatorio a cesarlos. Pero la pregunta queda en el aire ¿a qué cuerpo pertenecen entonces los interinos? Se da el caso que suponen el 70 por ciento de docentes ya que las oposiciones están paralizadas desde 1990. Como consecuencia de todo ello, la Junta Directiva del Conservatorio- director, subdirectora, jefe de estudios y secretario- que tratan de velar por los derechos de los interinos, presenta el 14 de enero una dimisión que no es aceptada por la Dirección Provincial, por lo que siguen en sus cargos pero sin hacer efectivo el requerimiento del MEC. El miércoles, tras la llamada de ABC Cultural al director del Conservatorio, parece ser que finalmente han sido firmados ceses y nombramientos, aunque con intención de recurrirlos. También será conflictivo el caso del jefe de estudios que, sin mostrar titulación superior o análoga, ocupa un cargo fundamental en un centro que otorga título superior. Resulta paradójico que mientras en los Institutos los profesores de música han de ser licenciados o poseer titulación superior de música, en un centro superior figura como su jefe de estudios alguien sin tal titulación. Todo un contrasentido legislativo. La maraña es tal que provoca situaciones como la de Salamanca. No es un caso aislado. En muchas otras partes también cuecen habas. La tarea de acometer una extensa regulación no se puede demorar más. Gonzalo ALONSO m sís m mm íismimMgmí L A LOGSE pretendía abordar por primera vez en el contexto de una reforma del sistema educativo, una regulación extensa de las enseñanzas de música y artes escénicas, atendiendo al creciente interés social por las mismas, manifestado singularmente por el incremento notabilísimo de su demanda Han pasado ocho años y sus buenas intenciones están lejos de Alumnos del Conservatorio Superior de Madrid haberse cumplido. En los conservatorios todavía no hemos visto la extensa regulación que se prometía. Sufrimos graves vacíos legales y la normativa, que ha ido apareciendo con timidez, arrepentimientos, temor, pausas y retrasos, es a todas luces incompleta. Los pobres funcionarios encargados de este triste asunto han coincidido en alegar las mismas excusas: (a) un perpetuo estudio de la cuestión y (b) la necesidad de un amplio debate Pero el estudio es tan hondo que borrador? ¿Es tal vez materia clasificada? ¿Lleparece tramarse en la más oscura cueva de los gará a publicarse con tiempo suficiente? ¿HaNibelungos y el amplio debate se diluyó, eso brá que esperar un nuevo retraso? ¿Serán tan creo, en la estratosfera. altos estudios abducidos por las universidades La incertidumbre, confusión y falta de previ- o reforzarán su autarquía? ¿Cómo se organizasión repercute sobre el funcionamiento de los rán los conservatorios? Seguramente me falta conservatorios. Por ejemplo, según la que tanta imaginación como amor al riesgo, pues hasta hace poco era la última versión del ca- en la escuela de danza ya han vivido esa excilendario de aplicación de la reforma, estaba tante experiencia paracaidista que es empezar previsto que el nuevo plan de las enseñanzas un curso con un plan de reforma ignoto y rede grado superior comenzara su implantación moto... el pasado mes de septiembre. En vísperas del inicio de curso, el día 20 del susodicho mes AY otras muchas y vivas emociones apareció un Real Decreto que anunciaba un reque nos embargan. Los alumnos hacen traso de un año alegando la necesidad de cabalas, con el calendario del próximo más reflexión (nótese bien la linda expresión milenio en la mano, tratando de adivinar cuáneufemlstica que se emplea para no tener que tos años tardarán en llegar a la cumbre de sus mencionar el colapso administrativo A fecha estudios por la cara oculta, salvando desconode hoy nadie sabe cómo será el futuro plan del cidos exámenes de admisión, obstáculos adgrado superior y su implantación en septiembre ministrativos imprevistos, amén de otras sordel curso próximo es de nuevo un enigma que presas y maravillas, mientras se preguntan, espasma y conmueve al público. ¿Existirá algún tupefactos, sobre la validez de sus desvelos y de sus anhelados títulos. En los mentideros profesionales, el sufrido profesorado, mayormente interino, especula asimismo sobre su Incierto futuro: ¿habrá o no habrá oposiciones después de un lustro de espera? ¿Cuántas piezas saldrán y de qué? ¿Cuál será el temario? ¿Nos veremos traspasados? ¿Amortizados o fusionados? ¿Desplazados, adscritos a las afines, -suprimidos... ¿Cómo y cuándo será el acceso a cátedra? Cuánta emoción... Con la reforma han llegado también algunas buenas nuevas, todo hay que decirlo, aunque ya casi nadie las recuerde: nos subieron el sueldo justo antes de congelarlo; el título superior se equiparó al de licenciado universitario mientras se devaluaban los otros títulos de inferior categoría; hoy proliferan como hongos las escuelas de músicas gracias a la devoción de un profesorado malpagado y con infames contratos. Entre las urgencias mayores de la Administración está ahora la de otorgar mullida y honrosa poltrona como eméritos a los catedráticos que se jubilen. En este confuso archipiélago que constituyen los conservatorios, hemos desarrollado desde tiempos preconstitucionales una insatisfacción crónica y una ardiente rebeldía, más o menos soterrada; como estrategia de supervivencia y sana medida profiláctica. Es la respuesta lógica frente las zozobras de una legislación inútil, incompleta, hostil y contradictoria, que crea su entropía dentro de la dinámica del caos y la sinrazón. Y encima hay quien dice que los músicos tenemos un temperamento ácrata y conflictivo. Pero a mí a veces me da el colocón, pienso como un suizo y sueño con planes, presupuestos, proyectos, normas, leyes... ¡Qué pesadilla más tonta! Víctor PLIEGO DE ANDRÉS EL ESPÍRITU DE LA REBELDÍA H 50