Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C de las artes 6 de febrero de 1998 FBTOEBAFIA PASIÓN POR MÉXICO IVAM Guillem de Castro, 118 Hasta el 17 de mayo Valencia S EDUCIDO por una genuina combinación de inmemorialidad y contemporaneidad, el visitante de Mexicana. Fotografía moderna en México, 1923- 1940 llega a preguntarse si por aquel entonces no estaría ya todo inventado en el ámbito de la creación fotográfica. Únicamente el pensamiento de que cada imagen verdadera inventa de nuevo el arte de la fotografía, permite sobreponerse a tan violenta impresión. Edward Weston, uno de los grandes maestros representados en la muestra- -para ia que sus comisarios, Salvador Albiñana y Horacio Fernández, lian puesto especial interés en contar con copias de época- afirmaba al respecto: Sólo con esfuerzo se puede obligar a la cámara a mentir... La visión contemporánea, la vida nueva, se basa en una aproximación honesta a todos los problemas morales o artísticos La singular convergencia de arcaísmo y dadaísmo, sabor indígena y espí- ritu experimental, luminosa sencillez e intensa precisión, crea un climax que transporta al espectador a una especie de cuento de hadas para adultos. El México de aquel periodo fue escenario no sólo del encuentro entre fotógrafos norteamericanos- Weston, Strand, Bruehl- mexicanos- Álvarez, Bravo, Jiménez, Amero... -y europeos- Modotti, Cartier- Bresson, Albers, Eisenstein- sino de una reveladora convivencia del cine y la fotografía. Edward Weston (1886- 1958) y su discípula Tina Modotti (18961942) llegaron a México en 1923, donde permanecieron hasta 1926 y 1930, respectivamente, aunque la italiana, expulsada por motivos políticos, regresaría al país norteamericano tras participar en la guerra civil española. Manuel Álvarez Bravo y Rafael Sala formaban parte del círculo de artistas que acogió ai fotógrafo norteamericano. De! segundo de ellos puede contempíarse el extraordinario retrato realizado por Weston en 1925, dos años antes de que el malogrado pintor español falleciera en ¡os Ángeles. Perseguidor obsesivo de la quintaesencia del objeto y de la exactitud de la mirada, la estancia mexicana de Bresson (1908) -asistente de Renoir y documentalista durante la guerra civil Dos española- recorrió fotografías de México entre 1934 y Paul Strand. A 1937, captando asombrosas instanla Izquierda, táneas de mujeres Cuatro dedicadas al comerhombres y cio del sexo. Álvarez una niño: Día Bravo (1902) que de fiesta previamente había (1933) Arriba, realizado la película Man. Tehuantepec alTenancingo canzaría el reconoci (1933) miento internacional a partir de 1935, coincidiendo con su exposición Weston dejó para la posteridad neoyorquina junto a Cartier- Brespiezas tan admirables como La son y Waiker Evans. Su limpieza a gran nube (1923) los desnudos la hora de convertir lo habitual en de Tina Modotti en la azotea extraño queda de manifiesto en (1924) y el famoso inodoro (1925) varios trabajos fechados en 1931 del que Diego Rivera llegó a decir- Estudio de manos Parábola que era la foto más bella que jaóptica tanto como en su colecmás había visto- tres años antes, ción de escaparates. Alfred Stieglitz registró en Nueva York el célebre urinario de DuSergei Eisenstein (1896- 1948) champ- Entre los bodegones de interviene en esta encrucijada meModotti incluidos en la exposición xicana con las fotos del rodaje de figura el ultramoderno Papel de su película inacabada Que viva estaño arrugado (1924) así México (1931) a través de las como el magistral retrato del titiricuales cabe hacerse una idea de tero Louis Bounin (1929) Paul la loca belleza del proyecto. Strand (1898- 1976) otro de los Otro ilustre visitante del México clásicos de la fotografía contempost- revolucionario fue el pintor poránea, dirigía en 1933 el Deparalemán Josef Albers (1888- 1976) tamento de Fotografía y Cinemapara quien la simplicidad estética tografía del Ministerio de Educaconstituía una obligación social ción de México. Además de la y de cuyo descubrimiento de la película Redes (1934) y de una geografía azteca, en 1935, dan carpeta de fotograbados donde testimonio una serie de fotocollalas tallas sagradas dan la impreges. Entre tan notable constelasión de poseer rasgos humanos, ción de viajeros hay que menciomientras que los personajes reales nar dos fotógrafos y cineastas loofrecen la apariencia de efigies, cales: Agustín Jiménez produjo obras tan majestuosas (1901- 1974) del que se exhiben como Mujeres de Santa Ana una gama de repertorios formalis (1933) en la que el contraste de tas, y Emilio Amero (1901- 1976) planos- terrestre y celeste- proautor de un magnífico retrato de duce un efecto sobrecogedor. Lorca (1929) Inédito hasta hoy. Otro fotógrafo con experiencia en el mundo del cine, Henri CartierJosé Luis GALLERO 44