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A B C de las artes 6 de febrero de 1998 SEVILLA X EGIPTO: PERFILES DE UNA CULTURA Convento de Santa Inés Doña María Coronel, 5 Hasta el 8 de marzo clonarlo leyendo (Dinastía VI) diversos relieves y utensilios y nos ponen en contacto con una característica de la cultura egipcia, la utilización de jeroglíficos que no tienen igual en otras civilizaciones. El faraón Los dioses y sus templos y Egipto en la guerra Son las denominaciones de otros tantos ámbitos en los que a las representaciones y objetivos relacionados con el máximo dirigente de la nobleza y las deidades del antiguo Egipto, entre ellos un relieve en el que se representa el séquito de Isis- perteneciente al Pe- riodo Romano (30 a. C. -395 d. C) -sucede el destinado a las armas y representaciones de soldados y divinidades guerreras. Pero es arriba, en las distintas dependencias de las salas superiores, donde con más abundantes pruebas se percibe el concepto de la familia mantenido por los miembros de la nobleza y no sólo cómo se desarrollaba su vida cotidiana, sino también cómo se pretendía prolongar ésta en el más allá. Así, junto a grupos, figuras y relieves escultóricos representando escenas familiares, se exhibe una espléndida colección de muebles y utensilios para el hogar, mostrándose en otros espacios los correspondientes a cosméticos y adornos personales y los destinados a los placeres de la música, la danza y el juego, sin olvidar a los artesanos y los útiles con que elaboraron sus trabajos. También, la máscara de momia y los ajuares funerarios que a la vera de tres grandes sarcófagos, dos de ellos antropomorfos, testimonian las creencias del pueblo egipcio en una vida de ultratumba. Manuel LORENTE S ABIDO es que ninguna otra de las primeras civilizaciones mediterráneas duró tanto ni mantuvo tan tenazmente sus tradiciones como lo hizo el antiguo Egipto. Lo recuerda el doctor Robert Steven Bianchi, comisario general de la exposición Egipto milenario. Vida cotidiana en la época de los faraones por él dispuesta en doce ámbitos temáticos y en cuya presentación a nadie engaña cuando escribe: Ésta es laliistoria i de esa forma especial de vida, desarrollada y favorecida por los miembros de la antigua nobleza egipcia Lo es, ciertamente. Nos la cuentan con su presenc í las más de doscientas piezas 01, e, procedentes del Roemer rr; Pelizaeus Museum de Hildes if im (Alemania) componen la exposición organizada por la Fundación la Caixa que en Sevilla, con la colaboración de la Junta de Andalucía, inicia su recorrido por distintas ciudades españolas. Abre la exposición un audiovisual cuyas bellísimas imágenes introducen al espectador en el espacio natural donde, bendecidos por las aguas del Nilo y provistos de abundantes recursos, los antiguos egipcios desarrollaron una civilización que duraría cinco milenios. Aunque su objetivo es ofrecer una visión de cómo vivían los miembros de la reducida clase privilegiada que junto al faraón regían los destinos del país, en la muestra se encuentran objetos y pequeñas esculturas cuyo origen se remonta al periodo dinástico (desde 4800 a. C) junto a las que se exiiibe un vaso fragmentado de calcita que tiene inscrito el nombre de la reina Merit- Neith (Periodo Arcaico. Dinastía I) A la escritura está dedicado el espacio donde un molde extraído de la piedra Rosetta, la estatua sedente de un fun- GRANADA Arríba, a la izquierda, incaistación de una cabeza real (Imperio Nuevo, Dinastía XVIII) A la derecha, sarcófago antropomorfo de Tefiu (Periodo Rolemaico) FERNANUO SINAGA, DURLE INVERSO Palacio de los Condes de Gabia Plaza de los Girones, 1 Hasta el 1 de marzo subyace ese espíritu que llevó a sus máximas- mínimas sería más afortunado decir- situaciones plásticas Donald Judd, la exposición nos permite adentrarnos por un complejo compositivo poderoso en el que el autor insufla a la materia plástica un especialísimo aliento que promueven desarrollos significativos tremendamente abiertos. En Azogue pieza central de la exposición, el autor yuxtapone distintos momentos plásticos- un conjunto de maderas distribuidas por el suelo de la sala, sutilmente superpuestas, en las que juegan un papel determinante la repetición del blanco y el negro, así como los efectos de la sosa cáustica sobre la madera en dos paneles colgados de la pared- a la búsqueda de un resultado total donde las materias desencadenen todas sus dispares energías generadoras. Muy sugestivas me parecen las dos obras en las que el autor ha sometido a la plancha de aluminio al efecto corrosivo de la sosa cáustica. En ellas, junto a los efectos propios de la materia, se produce un atractivo juego plástico que diluye las fronteras entre la escultura y el grabado. ÍVluy interesante es la serie Polaroid un conjunto de veinte imágenes, en las que el artista juega con la ambigüedad representativa intuyéndose veladas situaciones, con la muerte como principal motivo conformante. La obra de Fernando Sinaga responde a un proceso plástico, la mayor parte de las veces con una estructuración binaria- aluminio y PVC, rojo y negro, recipientes vacíos y llenos, madera y cristal- que hace posible un inusitado juego de tensiones cuyas equivalencias emocionales permiten los más expectantes encuentros. Bernardo PALOMO N O cabe duda de que las bases que sustentan la obra del escultor aragonés Fernando Sinaga están ligadas al más puro sentido minimal. En sus desapasionadas formulaciones plásticas, en sus disposiciones estructurales y en sus simples mecanismos espaciales se sustentan muchos de los desarrollos que se observan en la magnífica muestra que Yolanda Romero ha llevado hasta el palacio granadino y que en Separatio -dos piezas en las que se conjugan las calidades del acero y del PVC coloreado en gris y rojo respectivamente- se hacen extraordinariamente patentes. Pero si en toda la obra de Sinaga 36