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A B C de las artes 6 de febrero de 1998 LA SALSA DE MANU MUNIATEGIANDIKOETXEA Galería My Name s Lolita Art Salitre, 7. Madrid Hasta finales de marzo De 70.000 a 700.000 pesetas S IEMPRE a la alza, el proceso de Manu Muniategiandikoetxea (Bergara, 1966) lo perfila como uno de los artistas más interesantes entre los de su generación. Por la singularidad del lenguaje y por- ia intensidad creciente de la pintura, su obra nunca pasa desapercibida. Sin embargo, su imagen pública emblemática- la de un pintor rigurosamente geométrico y figurativo, o representativo a la vez- merece ser bien matizada. Su trabajo es bastante más complejo de lo que pudiera parecer, inclusive a niveles temáticos. Por eso se hace recomendable una exposición como ésta, que presenta un fuerte carácter bifronte. Por una parte, presenta un friso apretado de acrílicos sobre papel- su obra menos divulgada y más salsera o libre de ejecuciónrecorriendo el largo pasillo que vertebra los ámbitos de esta sala, y, por otra parte, a ese friso neoexpresionista se van contraponiendo obras mayores en formato y en de- terminación y cuidado final- piezas suyas paradigmáticas y neogeométricas- realizadas sobre lienzo y sobre tabla, que van ocupando los habitáculos sucesivos de la galería. Entre el juego y la búsqueda, Manu intenta encontrar signos libres, inéditos, muy expresivos, y sujetarlos a reglas de lenguaje. Así, el trabajo se va convirtiendo en una I mezcla fabulosa de pintura gráfica, de señales comunes de la cultura popular, de expresiones plásticas de la calle y de alusiones a obras célebres de las vanguardias. Los acrílicos sobre papel explican elocuentemente el sistema de proyecciones superpuestas (manchas y forma, gesto y estructura) característico de Muniategiandikoetxea. (En ocasiones recuerda al mejor Basquiat) Esta pintura se produce y se explica sobre un sistema de componer por estratos, que crea un espacio plástico denso, en el que la acción de pintar origina un magma brioso de colores y de trazos, pero sin renunciar al carácter representativo de la pintura, un magma vltalista en el que se impone- al final, pero siempre- una temática de preferencia característica, de orden constructivo: la puerta, la silla, la mesa, como arquetipos insistentes, a los que ahora se suman contornos figurativos y algunos retratos lineales. Se trata de una pintura de espíritu no conformista, alejada de cualquier armonía complaciente (pese a la belleza de sus acordes cromáticos, difíciles en ocasiones) pero que, sin embargo, sabe que todos los juegos- incluidos los del lenguaje creativo, naturalmente- están suje tos a reglas, y que si se desconocen las reglas, el juego se usa mal. Este pelear con la pintura, este combate plástico incesante, da una vivacidad particular a la obra de un artista simultáneamente tan abierto y tan seguro. Una pintura así interesa y resulta emocionante siempre, e invita, en la mejor lógica, a participar con su autor en la apuesta. José MARÍN- MEDINA DANIEL CANOGAR Y EL MDNSTRDD Galería Haiga deAlvear Doctor Fourquet, 12. Madrid Hasta el 18 de marzo De 250.000 a 4.000.000 de ptas. alien, término éste que en una recta y culta traducción significa extranjero, y que en la imaginación se nos funde con la imagen popular de ese parásito monstruo de las películas de Ridley Scott. Me temo que ese extraño ser es, sin embargo, cada uno de nosotros. Y lo somos no sólo y no tanto para los demás, sino para nosotros mismos. Alien Memories tiene una potencia visual enorme. Ocupa hasta el último centímetro de la sala con su frágil presencia. Podemos concebirla, en todo caso, como una sabia continuación de su anterior gran producción: Incorpóreo que presentara en la madrileña Fundación Arte y Tecnología en otoño de 1995. La fibra óptica, que allí utilizaba cargada de luz, es empleada aquí como transmisor de imágenes. Alrededor de sesenta filamentos, divididos en dos haces, surgen de las paredes de la sala como tanteando el vacío. En sus extremos se han colocado los dispositivos de luces halógenas y dia- D ESDE los primeros pasos de su carrera artística, Daniel Canogar se ha caracterizado por una capacidad notable de crear obras en las que la tecnología se cargaba de lirismo. Otro de sus sellos personales es sin duda la inmaterialidad de sus imágenes. La tercera marca es la elección del cuerpo como tema. Estos tres vectores dibujan, por fuerza, un tipo de obra contemporáneo hasta la médula. La intersección de las problemáticas del cuerpo y las tecnologías es una constante de nuestro tiempo. La realidad allí retratada carece estrepitosamente de poesía, y sin embargo crea posibilidades que ésta suele desaprovechar. Canogar titula su actual muestra Alien Memories recuerdos de La muestra se titula Alien Memories recuerdos de Alien, término que significa extranjero y que en la imaginación nos funde con la imagen popular del monstruo creado por Ridley Scott. Me temo que este extraño ser es cada uno de nosotros positivas que Canogar ha utilizado otras veces, gracias al cual cada uno de esos hilos proyecta sobre paredes, techo y suelo imágenes fragmentadas. Imágenes de órganos y miembros del cuerpo que oscilan y se superponen, se ocultan o acogen el perfil opaco del espectador ambulante. La obra está llena de posibilidades interpretativas, y puede comentarse con toda suerte de metáforas. Mejor es que éstas queden a la elección del lector. Lo que sí querría señalar finalmente es la sugerencia que hay en la pieza de una visión endoscópica, interior, y que sin embargo resulta ser de la superficie corporal. Desde luego, la tecnología- médica, comunicativa- ha erosionado el espesor de los límites del cuerpo. Todo lo interior y lo exterior acaba por quedar igualmente expuesto a la vista de todos. Pero lo que en la vida corriente suele provocar el desgaste de lo exhibido, como si la sobreeexposición lo vaciara de sentido, aquí tiene un resultado opuesto: lo mostrado adquiere contenidos y gana en respeto. Ésa es una de las tareas del arte contemporáneo, crear un espacio en el que las imágenes queden a salvo. José María PARREÑO 30