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6 de febrero de 1998 ABC literario Ensayo La interpretación de los gestos Paolo Abozzi Traduc. deÁ. Cabré. Ed. Martínez Roca 126 páginas, 595 pesetas Contra el pensamiento único Joaquín Estefanía Taurus. Madrid, 1997. 344 páginas, 2.700 pesetas G ESTOS, posiciones corporales, expresiones faciales y manejo del espacio interpersonal forman parte de un complejo sistema de intercambio comunicativo que emite y recibe información sin la utilización de la voz, de lo propiamente lingüístico. En opinión del autor de estas páginas, en una conversación o comunicación entre dos o más personas que tenga lugar en lo que podríamos llamar nuestra vida cotidiana- quedan excluidas las situaciones de estricto trabajo- el 93 por ciento de la información intercambiada procede de la comunicación no verbal. Actores y bailarines profesionales saben desde la Antigüedad que la comunicación no verbal puede generar un vocabulario de enorme riqueza. Frangois Delsarte, profesor del siglo XIX de gimnasia y pantomima, describió el ingenioso lenguaje de las caras y los cuerpos de su época con objeto de aplicar dicho conocimiento a la enseñanza teatral. Sus textos y clases pusieron en evidencia que este lenguaje es capaz no sólo de expresar emociones sino también ideas. Desde perspectivas psicoanalíticas se ha subrayado que el lenguaje corporal refleja el inconsciente y sus deseos y constituye, por tanto, una vía de gran interés para acceder a todo aquello que la palabra no dice. B AJO el título Contra el pensamiento único Joaquín Estefanía reúne artículos publicados en los últimos años, en los que con rigor y buena información analiza los principales acontecimientos de unos años decisivos que contemplaron el derrumbamiento de la atroz mentira del comunismo soviético. El autor propone una relectura de lo que ha escrito desde la perspectiva de lo que denomina el pensamiento único al parecer el más trascendental hallazgo intelectual de la izquierda en los últimos años. Cuando apenas queda ya nada del mundo viejo de hace dos décadas, no parece tener esta izquierda nada mejor que hacer que etiquetar y, a la vez, desfigurar al adversario. En lugar de poner orden en la propia casa, no demasiado acogedora y ordenada, el socialismo nos invita a repeler la suciedad de la ajena. La nueva cara del viejo fantasma ya tiene nombre; pensamiento único En él se condensan todos los males. Enunciemos la tesis principal del autor. El mundo asiste al fenómeno de la brutal imposición de una única verdad que no se puede discutir; un híbrido de conservadurismo moral y político y liberalismo económico, que interpreta la realidad social en clave economicista, que identifica la democracia con el mercado, que renuncia a la solidaridad en pro de la descarnada eficacia, que reduce a la persona a la condición de recurso productivo y que es culpable de todos los males del mundo. Identificado el mal, la conciencia se aquieta y el alma se serena. I lalo es ya que la preocupación principal consista en el etiquetado y filiación del rival. No parece que al socialismo finisecular le falten temas de reflexión como para tener que recurrir al viejo proceder maniqueo. Siempre es más fácil la crítica del espantajo que la dolorosa autocrítica. Por otra parte, no resulta diáfano qué cosa tan mala se cobija bajo la expresión pensamiento único Tal vez se insinúe la sima de la intolerancia. Y, sin embargo, la cien cia natural aspira a convertirse, con éxito, en pensamiento único. La verdad ansia la unidad. Pero tal vez aludir a la ciencia sea una falacia. Vayamos a la moral y a la política. ¿No tienen vocación de pensamiento único y con razón, los ideales de paz, libertad, democracia, igualdad, solidaridad, o, por el contrario, de. ben compartir honores con el otro pensamiento, en pro del pluralismo, con el belicismo, la esclavitud, la tiranía o el egoísmo? El calificativo, por sí solo, no denigra. Pero esto es más bien adjetivo. Lo relevante de este notable libro es su tesis de que el liberalismo económico y sus perversos aliados representan hoy el pensamiento hegemónico y encarnan el mayor peligro para la democracia y la civilización. En realidad, la mejor refutación de la primera tesis de la hegemonía liberal, aparte de mirar un poco a la realidad, la proporciona el propio Estefanía, pues sus análisis son tan excelentes que desmienten su fantasía antiliberal. Ya en la página 30 del imprescindible Prefacio; El liberalismo (económico) se ha impuesto por la puerta de atrás durante las últimas generaciones, pese a que no ha despertado precisamente las simpatías de los ciudadanos que le atribuyen dificultades añadidas en sus vidas como el incremento del paro, la reducción de los niveles de seguridad social conseguidos, la desindustrialización. Y, sin embargo, es el pensamiento único En la siguiente; La pregunta de las últimas décadas es si hay que tener miedo al liberalismo, y la respuesta positiva ha sido casi siempre más masiva que la contraria Y, sin embargo, es el pensamiento único En un artículo de 1992; Los centros de pensamiento neoconsen adores se baten en retirada Y, sin embargo, seis años después, siguen siendo el pensamiento único Esa hegemonía liberal no se ve por ningún sitio y, menos que en ningún otro, en el tamaño del sector público, incluso bajo los gobiernos de Reagan y Thatcher. El pensamiento único está más cerca del inten encionismo estatista que del liberalismo. Basta mirar los presupuestos de las democracias occidentales o, simplemente, abrir los ojos. El alto valor del libro trasciende con mucho el lastre de estas limitaciones ideológicas y constituye una inteligente defensa de los valores del socialismo democrático. En el fondo, siempre será preferible el pensamiento único al pensamiento nulo. Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA 19 El tono escogido por Abozzi para analizar las expresiones faciales, gestos y posturas corporales adoptadas por las personas en situaciones de interacción social es de divulgación. Ha tratado de hacer entender al lector los rasgos básicos de la comunicación no verbal en el día a día de cualquier ciudadano. De este modo, ha buscado desvelar los elementos cotidianos de la interacción tales como darse la mano, sentarse, saludarse o juguetear con los objetos a nuestro alcance. Con este planteamiento- enseñar al lector a reconocer e Interpretar los múltiples movimientos o micromovimlentos que se producen constantemente al hablar, o simplemente estar, con otras personas- puede entenderse que se echen en falta aspectos de importancia en la comunicación no verbal. Dentro de los estudios sobre el lenguaje corporal ha merecido especial atención la reflexión sobre la mirada, aquí tratada muy someramente. Recuérdese que como señaló, entre otros, J. S. Brunner, el niño desde la cuarta semana de vida mira a su madre en lo que constituye un aspecto central en el proceso de socialización primaria. No obstante, Abozzi, ayudado por los numerosos dibujos que ilustran las situaciones de interacción social que estudia y analiza, consigue hacernos entender un sinfín de gestos cotidianos que van desde tocarse el pelo a estar con las manos metidas en los bolsillos. Podrá argumentarse que la comunicación humana puede convertirse en algo muy complejo. Con frecuencia se dan circunstancias en las cuales los componentes verbales y no verbales de una conversación forman un conjunto de estrategias tan mezcladas que no es posible aislarlos para su comprensión o análisis. En todo caso, intentos como el de este libro, por más que incompletos, contribuyen con eficacia a que entendamos mejor tanto lo que nosotros transmitimos a los demás como aquella información que recibimos. Y en definitiva, eso es sabiduría y felicidad. Bernabé SARABIA MANUEL BARRIOS El gran amor prohibido de Alfonso XU LOLAGAVARRÓN Nacidas para reinar