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ABC literario Poesía 6 de febrero de 1998 Teatro El día que dejé de leer El país Jorge Riechmann Hiperión. 123 págs. 1.000 ptas. La lengua de la muerte. Calle del Agua, 1997, s. p. Pervertimento José Sanchís Sinisterra Visor. Madrid, 1997 64 páginas, 600 pesetas peculiares características teatro han L AShecho dedeSanchísCarmela! del (Valencia, Sinisterra 1940) el autor iAy, (1986) y El cerco de Leningrado (1989- 1993) por ser éstas sus obras más conocidas y las que han agrupado un público mayor. Para los iniciados, Sanchís es, sobre todo, uno de los más inquietos promotores y responsables de la renovación del teatro español gracias a su labor pedagógica y a la fundación de El Teatro Fronterizo en 1977. Con esta compañía ha estrenado la mayoría de sus textos, que incluyen dramaturgias de otros autores, y que sólo en los últimos dos o tres años comienzan a editarse con regularidad. Este es el caso de Pervertimento texto menor pero que sirve como ejemplo de las inquietudes beckettianas de Sanchís, por lo que tiene de indagación sobre el terreno de la metateatralidad. -P. M. V. P ROFESOR universitario de sociología y ecologista militante, Jorge Riechmann (Madrid, 1962) viene defendiendo sin ambages la legitimidad de escribir poesía política. Al lector interesado en conocerlo le recomiendo su texto E derrotado duerme en el I campo de batalla recogido en Los pulsos del verso ínsula 1994) Barrida por la ofensiva novísima la poesía social no puede decirse que la de la experiencia ocupe, en conjunto, el espacio del compromiso con la realidad a que aquélla respondía. Y eso, por más que la nueva sentimentalidad de la que procede, apuntara en esta dirección. La poesía política implica, según Riechmann, la decisión de vivir la historia colectiva como experiencia personal, y, más allá de la confrontación partidista, trata de llegar a los condicionantes de la miseria, material y cultural, que esclaviza a millones de seres, muchos de los cuales no se sienten esclavizados. Más que traducir una experiencia, el poema debe crearla, constituyendo una intimación a quitarse las orejeras, desuncirse de la noria, pararse al borde de la autopista y respirar En este sentido, recomendaría yo empezar la lectura del primer libro por su página final, donde ei poeta se presenta como un racionalista que habla contra la razón. Porque ya sabemos lo que ocurre con los razonadores: Describimos cómo los ricos explotan a los pobres. Vivimos entre los ricos Es decir, no hacemos más: Somos las prostitutas de la razón (pág. 171) Desde esa perspectiva, se comprende el sentido del título. No vivimos en la era de la información sino en la del ruido de noticias, que ocupa todos los espacios, hasta los de los medios que se pretenden heréticos. El libro quiere ser la invitación que un lector de El país desdoblado en poeta, formula no para que se abandone la lectura sino para leer críticamente el periódico y el mundo. Lo hace Reichmann de manera directa en algunos poemas que son artículos periodísticos en los que simplemente suprime la carnosidad, y deja al descubierto el hueso mondo de la verdad. Cabría hablar de una doble técnica de composición. En bastantes piezas confía Riechmann en que la experiencia de conocimiento de la realidad se produzca por la mera exposición de los hechos: Tengo 42 años y soy obrero del metal He perdido mi empleo Sé que nunca encontraré trabajo Tengo 42 años y soy concejal de la oposición Acaba de empezar para mí una brillante carrera profesional Con la misma edad, uno es viejo; el otro, joven (pág. 45) El segundo tipo de poemas desarrolla una de las preocupaciones, el ruido: Readaptar al inadaptado posadaptar al preadaptado medio adaptar al minusadaptado... Eso significa la Adaptación al medio la mentira de la resignación ofrecida en noventa y nueve soluciones de palabrería (pág. 36) iiebo añadir que no se libran de este juicio ni las ideologías, ni los gobiernos, ni lo políticamente correcto El engaño acecha por doquier, hasta en la propia lengua, y termina por confesar: Una luna caníbal ha salido de caza por el cielo, con palabras de presa. Y yo no tengo palabras de pastor que me defiendan (pág. 93) 12 El teatro de Mihura En La lengua de la muerte -bellamente editado, con ilustraciones de Michel Parfait, por Juan Carlos Mestre- abre Reichmann la ventana de su poesía a la visión hiperreal. Anota de entrada en un Recuento una serie de frases lacerantes que constituyen los núcleos de los poemas: El óxido de la posesión me suelda la lengua La lengua de la muerte se introduce en las ingles Y a partir de ellos asistimos a un ejercicio de desintegración del lenguaje, con el que pretende producir la de la concepción del mundo que hemos mamado con la leche Alimentación infantil y que a diario nutrimos con el embebecimiento en los medios de comunicación. La putrefacción se ha instalado en nuestra boca y nuestra personalidad está minada por palabras ajenadas Si en El día que dejé de leer El país guiado por un propósito didáctico, Riechmann, tras las huellas de IVlaiakovski, pisa la garganta a su canción y echa mano de la retórica de la prosa sin importarle bordear y caer en el prosaísmo, en La lengua muerta eleva su visión al plano de la categoría. Su verso alcanza entonces mayor densidad estética y, por ello, mayor eficacia. Traducir o producir: esa es la cuestión. Víctor GARCÍA DE LA CONCHA de la Real Academia Española Emilio de Miguel Martínez Universidad de Salamanca, 1997 320 páginas, 3.500 pesetas de sobre su UNA deliciosa adefinición lasoyIVlihuraunaDe IVlipropia obra IVIi teatro yo y mujer enfrente ayuda justificar visión que guel tiene del tema básico de este autor: el conflicto entre el hombre y la mujer, que, en sus comedias de mayor trasfondo ideológico, funciona como exponente de un enfrentamiento mayor entre el individuo y la colectividad. También se procura establecer el carácter precursor de IVIihura respecto del teatro del absurdo. El teatro de Miguel Mihura es la revisión de un estudio publicado en 1977, y es un perfecto ejemplo del prurito filológico destinado a especialistas. De interés más general es el apéndice, que incluye una conversación con el dramaturgo, y sendos comentarios de la película Familia de Fernando León, y la comedia Eutanasio de Manuel Ruiz Castillo, en las que cree apreciar la influencia del humor mihurano. -P. M. V. Los enfermos Antonio Álamo Bitzoc. Palma de Mallorca, 1997 86 páginas, 1.940 pesetas protagonizados por otros tantos TRES actosprincipales y variosAntonio Álamo enfermos secundarios componen esta obra con la que oncurso San Lesmes Abad 1998 Fin de plazo de admisión de trabajos: 27 de Febrero de 1998. Información Bases: Instituto Municipal de Cultura. PlaiaMayor, I- 09071 Burgos Tfno. 947 288852- Fax. 947 288809 (Córdoba, 1964) obtuvo el Premio Born de teatro 1996; las dudas de un arterioesclerótico Stalin y un envejecido Churchill, meses más tarde, acerca de la muerte del Führer y, por extensión, del nazismo; y la agonía de Stalin en 1953, presidiendo una corte de conspiradores de donde emerge un neurótico Kruschev. El desencanto político resuena con fuerza en un texto crítico que coincide con la vuelta a la discusión sobre los valores evidente en las propuestas de numerosos autores jóvenes, y que el mismo Álamo había desarrollado con más acierto y contundencia en Los borrachos (1993) Un intenso y elegante prólogo de Basilio Baltasar completa esta edición de uno de los mejores dramaturgos del momento. -Pedro M. VÍLLORA