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A B C de las artes BflRCELflUIA UN CALDER FRESCO Y ESPONTÁNEO Galería Senda Consell de Cent, 292 Hasta el 18 de mayo De 250.000 a 3.000.000 de ptas. París de las vanguardias, a los grandes artistas de su época (Duchamp, Arp, Miró) o a filósofos o pensadores como J. P. Sartre. Y si para unos siempre es excesivamente naíf o bricoleur para otros, es él gran mago del espacio bi y tridimensional, el hombre capaz de transformar en escultu- ras las mismas ideas que ivlondrian o Joan Miró gestaron en los inicios de su trayectoria. Pero sin lugar a dudas, Alexander Calder (Filadeifia, 1898- Nueva Yorl 1976) siempre ha sido y es actualidad. No hace ni un año se presentó una retrospectiva en París y una exposición de su gráfica en Madrid y ahora se exhibe en Barcelona una selección de gouaches y dibujos, litografías y esculturas de pequeño formato, como preámbulo de la antológlca del centenario de su nacimiento que prepara la Fundación Joan Miró. La selección que ahora podemos ver es equilibrada, bien dispuesta y permite catar la diversidad y la intensidad de este ar- tista piuridimensional. Las obras de Calder no tienen hada dé- juguetes, aunque en sus propuestas siempre hay una componente lúdica, experimental, sintética. No importa que trabaje con pincel sobre papel o con alambres y plancha en e! espacio, más cerca de la figuración (soles, lunas, estrellas, serpientes, etcétera) o de la abstracción (manchas, espirales y formas automáticas) el suyo siempre es el mismo len- guaje que desarrolla con mayor o menor desenfado. Y es que, en última instancia dibujos, pinturas y esculturas son parte de una misma constelación que a través de la línea, del color y las superficies transmite el mismo dinamismo y la misma vitalidad. Daniel GIRALT- MIRACLE E N el mundo del arte hay artistas de tesis, que siguen una determinada es: cuela o estiio; liay también artistas de hipótesis, que buscan e indagan nuevas opciones estéticas; y los hay que no son ni de tesis ni de hipótesis, sino de síntesis, como en el caso de Calder, que saben destilar el ambiente de una época e infundirle un determinado carácter que trasciende espacio y tiempo. Cualquier obra de Calder, de los más pequeños, dibujos a las más grandes esculturas, transmite esa poética del espíritu que con los más elementales materiales hipnotiza al espectador y lo atrapa en su mundo de formas y colores. La frescura de su lenguaje, su esencial espontaneidad, mezclada con el rigor y la seriedad de sus planteamientos, interesaron al Nueva York de los años veinte, al r SL jgm f Wm áf 0 f wxC IjLj 1 Í: I M C r Jl 1 1 0 W ijg w J A 1 I T vl S sií r- Gouache (75 x 110) de 1972 ENRIQUE RRINKMANN: CAMRIO OE PINTURA Galería Joan Gaspar Plaza Dr. Letamendi 1 Hasta el 25 de mayo De 20.000 a 2.000.000 ptas. refinado y poético, y sin embargo, pese a su mayor esenclallsmo, no ha renunciado a su particular universo pictórico. Al contrario, lo ha desprendido de sus cargas barrocas y lo ha despojado de las formas insinuantes que cultivó hasta 1992 para adentrarse en un mundo más íntimo, donde los gestos caligráficos adquieren un protagonismo total. Es indiscutible que nos hallamos ante un gran pintor, un artista experto en el manejo del óleo y las técnicas mixtas, que transforma cualquier fragmento de sus telas o lonas tensadas en pintura de la mayor calidad, una pintura que siendo radicalmente abstracta y muy contemporánea es, a su vez, clásica e intemporal. Y es que Brinkmann cruza deliberadamente la frontera de los ismos y las técnicas para trabajar a fondo los ingredientes más propios de la pintura, integrando la complicidad del silencio, la meditación y la Introspección. Sobre la base de una sutil coloración (negra, ocre, azul- violácea o blanca) agrupa un microcosmos de líneas, puntos, grafismos, filamentos que impone el orden en el dinámico conjunto de manchas abstractas que realiza con todos los recursos de su veterana sabiduría pictórica. Grandes cuadros como Blanco y Negro (1996) Negro horizontal (1996) Puntos disemiinados (1995) o Vibraciones II (1994) potentes en su forma, construcción y color, no dejan de descubrirnos un deliberado ascetismo y trans. mitirnos una intensa vivencia sensorial, porque a medida que se va despojando de efectismos pictóricos y formales, Brinkmann se hace más riguroso, más profundo, más próximo al espectador sensible. -D. G. -M. E STE tercer encuentro de Enrique Brinkmann (Málaga, 1938) con el mundo del arte barcelonés está marcado por un manifiesto cambio de su pintura, particularmente en relación con la exposición qué la Sala Gaspar presentó en 1989. Las formas y manchas de gran tamaño, sutilmente pintadas y bien encajadas en una construcción de vagas referencias antropomorfas que entonces pudimos ver, han tomado otro rumbo y han evolucionado hacia otra concepción de lo abstracto donde el trazo y, particularmente, el punto, devienen los protagonistas. Realmente, es un Brinkmann distinto, más Tres indicios (195 x 156) de 1996 37