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A B C literario Poesía La vida Eloy Sánchez Rosillo Tusquets. Barcelona, 1996. 83 páginas, 1.300 ppsetas Figuraciones y ensalmos D ESDE que en 1977 obtuvo el Adonais con su libro Maneras de estar solo (1978) viene Eloy Sánchez Rosillo (Murcia, 1948) aplicándose a su tarea poética en un modo goetheano, girando sin prisa y sin pausa en torno a un mismo tema centra! su yo en el tiempo. -Tal opción lia comportado unas consecuencias que se reflejan bien en la sucesión de títulos. Ante todo, un carácter de escritura diarística, que no se limita a las Páginas de un diario (1981) y que se traduce en el propósito de fijar la impresión de instantes reales, consignando, además, la fecha en que el poema nace. De ese fluir derivan a la par una actitud elegiaca- se canta lo que se pierde- que impregna no sólo las Elegías (1984) sino toda su escritura, y la preocupación por descubrir en el espejo del agua la propia identidad; de ahí que Autorretratos (1989) se abra con la cita de IVlontaigne: Yo mismo soy el tema de mi libro En resumen, Las cosas como fueron título del volumen que abarca toda esa producción y que ha conocido hasta hoy dos ediciones (1992 y 1995) En un nuevo giro, nos entrega ahora otras páginas de ese diario. Si en el tercer libro se sentía. Nel mezzo del cammin adopta aquí la perspectiva del que desciende de la cima por una aguda pendiente en medio de una niebla que difumina el lugar del- tiempo El antes es después, lo que pasó no ha sido, lo que aún ha de venir está ocurriendo (pág. 11) El recuerdo aporta visiones efímeras; la erosión del tiempo afecta a la conciencia de la propia identidad- un extraño me habita -y se borran entonces los límites entre la realidad y el sueño y la memoria. Tal es el marco del libro, que se mueve entre dos polos. De un lado, la convicción de que, impulsada por la inspiración o perseguida por el deseo, la poesía es luz que redime Se diría que acaba la tiniebla y que amanece Una tarde cualquiera, el poeta vuelve a casa. derrotado por la rutina, pero de pronto, se desata una luz poderosísima en tu interior, y dejas de ser el hombre que eras hace sólo un momento... Y cantas, cantas (pág. 13) Claro que esa iluminación puede revelar también una transformación dolorosa: por ejemplo, ia de un niño que deja de serlo (pág. 36) En todo caso, la vida está preñada de momentos que un día, pasado el tiempo, podrán ser evocados con emoción y melancolía en un poema (págs. 18 y 56) Desde ese tiempo posterior reconoce ahora Sánchez Rosillo: Toqué entonces el mundo: lo hice miío, fue mío. Han pasado los años. Ahora ya sóio soy el que recuerqa, el que vivió, el que escribe (pág. 57) A lo ojos del poeta se ha producido un vaciamiento del presente: la luz regresa cada día sin mem oria y él la mira caer con gran rapidez. El mundo canta alrededor, pero en su interior calla el silencio; le faltan energía para emprender y ambiciones para luchar: Todo lo que acontece m. e remite al pasado, a la antigua llamarada El recuerdo deja entonces en sus manos la extraña flor de la me 8 lancolía (pág. 27) Pero, a pesar de todo, la poesía aparece como salvación porque ese recuerdo, por más que sea débil, sirve para certificar que es verdad la vida Y algo más, aunque el dolor es duradero, paradójicamente deja una huella más honda la frágil alegría. Intensamente elegiaca, la poesía de Sánchez Rosillo discurre así impregnada de un secreto, contenido gozo, que puede sustentarse en lo más inesperado: la contemplación, por ejemplo, de una mancha rnuy intensa de sol crepuscular en una pared casi ruinosa (pág. 70) No creo que sea casual en un poeta tan T Ana A. Teixeira Devenir. Madrid, 1996 76 páginas RAS una primera entrega, Poemas del azar finalista del premio Barro 1992, Ana A. Teixeira (Orense, 1961) publica este nuevo libro con una tesis clara: desvelar las maneras en que el amor existe desde los perfiles imaginados- figuraciones- y la catarsis- curación, ensalmos- de la propia palabra enamorada: En el espacio de un poema que no es éste, que espero sin urgencia sea el mismo que escribía abril lluvioso en la página claro- oscura de mi cuerpo Con la promesa de destino -esa especial manera de afrontar la existencia- exige a los signos la transparencia, nueva forma de desdecir la soledad y descifrar la raíz de toda búsqueda. En su anterior poemario invocaba a las palabras para soñar con acento el dolor y el placer de la vida en perfecta sinonimia. Buscando metáforas del silencio en la indagación amorosa, lograba así el vértigo de espacios no habitables El deseo delimitaba la historia, de una pasión concluida en fiel introspección. Ahora Teixeira apunta a la melancolía del regreso, ia confidencia del nombre y la promesa, nostalgia clara de latidos y adioses. Con una defensa del surrealismo vivencial vislumbra un pacto de amor bajo la imagen del encuentro. Hegel sostiene que la conciencia de sí mismo es el estado de deseo en general La conciencia, en Ana A. Teixeira, vuelve a sí misma en el curso de sus evoluciones. Allí se manifiesta esa pasión del alma -trascendido el presente- verdadera razón de poesía- José María BARRERA Las cartas marcadas Eduardo García Ayuntamiento de Leganés LIbertarlas 64 páginas, 1.200 pesetas consciente de su arte y en un libro tan medido, que justo en medio de la treintena de poemas, como constituyendo su quicio, figure una recreación del mito de París y Helena (pág. 45) Espléndido en su forma épica, que articula un ritmo dactilico, exalta el amqr como expresión suprema de vida que los dioses. regalan e imponen a los mortales elegidos: Pero también allí aparece como trasfondo la muerte: Siempre es un sueño breve el tiempo del amor (pág. 59) Tras ese instantáneo fulgor volvemos a encontrar al poeta abocado, en su reflexión, al fondo del abismo, entre la nada que desdice viejas ilusiones y la fe que le sostiene ante la muerte. Desdoblado así en un hombre del verano y otro del otoño, analiza en una pieza extraordinaria el proceso de- Envejecer (pág. 75) para llegar a la conclusión de que a la vez respiramos la luz y ia ceniza Lo mejor, con todo, de este libro, es que esa tensión se encarna en un decir en el que la prosa de la vida se hace poesía gracias al ritmo y a una sutil película imaginativa, que, de tan sutil, en algún punto se torna mate. Excelente poesía, en suma. Una de las más singulares y ricas de nuestra lírica actual. Víctor GARCÍA DE LA CONCHA de la Real Academia Española I SLA Correyero, Juan Caries Mestre y Luis Alberto de Cuenca otorgaron el premio Ciudad de Leganés 1994 a esta obra de Eduardo García (Sao Pablo, 1965) Su poética entra, de lleno, en la lírica de la experiencia: Yo deseaba ser aquel que soy. Ahora quisiera ser quien me soñaba Ejercicio estético que consigue alejarse del coloquialismo y la ironía tópica: Daría estos renglones sin dudario por- recobrar las vidas que perdí No es extraño que una de las partes del libro se titule Personae y lleve una cita de Alvaro de Campos, el conocido heterónimo de Pessoa. El autor une aquí la poesía figurativa a la razón del amor aportando la confesión lírica en calculado lamento. Bajo presupuestos temporales y la salmodia del hastío cotidiano, apela a ia educación sentimental y a la imagen del jugador y los naipes marcados, moneda de la plebe -versos de Borges- como forma de máscara y cuestión de Drincipio. En su poema Desengaño de los amigos con la emoción de la contrariedad, afirma: Cada cual en sus trece y la casa por barrer, los amigos del alma, Esos desconocidos que fingen comprendernos El poeta portugués había defendido: Lo que en mi siente está pensando También en Eduardo García la emoción está dentro de la inteligencia: Sólo sé que deslumbre en el recuerdo la existencia veloz, el riesgo, el breve impacto de una boca Ése es su acierto, -J. M. B.