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ABC literario Novela Adversarios admirables Olga Guirao Anagrama. Barcelona, 1996. 208 páginas, 1.700 pesetas E N 1992 quedó finalista del premio Herralde la primera novela de una escritora desconocida. Era Mi querido Sebastián de Olga Guirao (Barcelona, ¿1956 ó 1950? Aquella novela fue muy bien recibida por la crítica en su momento. Se acertó en destacar en sus páginas la autenticidad y la fuerza expresiva de un testimonio desolado y la eficacia narrativa de un estilo ajustado en su naturalidad y pulcritud. Todas estas características resplandecen con mayor brillo aún en Adversarios admirables su segunda novela, en la cual se renuevan y acrisolan las cualidades de la autora hasta convertirla en una de las voces más auténticas entre las surgidas en la narrativa española de los últimos años. También como en Mi querido Sebastián aunque sin repetir el esquema compositivo, en Adversarios admirables se lleva a cabo una rememoración del pasado en un discurso que se termina cuando ha 1 amor armado José María Mendifuce 800 pesetas Planeta. Barcelona, 1996. 187 páginas, 1. aquel relato fascinante y terrible que fue El sitio de los sitios llegó Goytisolo tras su paso por la pesadilla de cercos que asedian Centroeuropa. En él decía que el horror de lo que vio le obligó a recurrir a la ficción para curarse de las imágenes que seguían asediándole. Conoció la batalla del amor armado en Sarajevo y a sus habitantes, que luchan contra la cobardía e indiferencia del mundo y a sus intelectuales, que son honor y conciencia de Europa Íes dedicó esa historia. José María Mendiluce no es, en rigor, uno de ellos, ni contiene su libro la dosis de ficción necesaria para avisar de su identidad novelesca. Pero esas palabras lo incluyen por ser las que mejor se ajustan al resumen de atributos que merece un compromiso mayúsculo con la dignidad humana y porque su vida lleva quince años ligada a una ruta que sólo tiene parada en la masacre repetida, y lo vivido le ha obligado a buscar en la escritura un espacio sobre el que alojar su perplejidad y hundir su rabia. El resultado: un documento impregnado de verdades y una crónica de sucesos que no necesitan apelar a la credibilidad de otras fuentes para convencer de la necesidad de su lectura. Basta asomarse a su trayectoria para descubrir al hombre que va detrás de las guerras asistiendo a quienes las van perdiendo por no pertenecer al bando del odio que se armó primero, dispuesto a no consentir que otros defendieran su derecho a ser o a ser diferentes. Desde que optó por formar parte de esa contienda de asedios marcados por la desolación- una causa nombrada de forma neutra como funcionario internacional -partió rumbo a Angola, y continuó hacia Nicaragua, Ruanda y Bosnia, con las razones que defienden la paz y el desarme. No sabían éstas que la estrategia del odio reafirma sus consignas de guerra empleando la fuerza y desoyendo a la razón. A tan contradictoria realidad sólo podía responder un relato fragmentado en episodios que el tono rabioso y vengador de quien escribe va ligando a un motivo que quiere ser un cuento de horrores que son vida diaria. Su trama no necesita forzar semejanzas para que parezca algo creíble, que es lo que parece: escenas de recuerdos que se narran en gritos de angustia, risa necesaria, personajes que la hacen posible. Si aquí el protagonista las recupera, no es sólo ante la necesidad de desalojar una batalla que se prolonga en su cabeza; busca componer una historia que ha aprendido a dudar de su final feliz y no le importa si pierde el hilo y se entretiene en defenderse de ios asaltos que irrumpen por sorpresa en la memoria, sabe retomar su objetivo: dar cuenta de esa novela que existe fuera del libro y alcanza a realidades que van más allá de él. Se inspira en un ejército de hombres que ignoraba cualquier arma que negara la palabra. Un día se vio cercado por el odio de otro ejército que vivía acostumbrado a servirse de la fuerza para imponer su presencia. Tuvo sus dudas, pero no le quedó tiempo para discutir paradojas ni para defenderse con ellas de un ataque que, desde entonces, se mantiene, en la pretensión de hacerse con su presente y su idea de futuro. Ahora luchan como ellos, con sus armas, pero armados de amor hasta los dientes Los otros ganan, pero ellos no se encogen, ni lo harán mientras dure su obstinación. Mendiluce está a su lado, ha ocupado sus posiciones, y en ellas se nutrió este libro, en ellas y en la rabia acumulada, razón necesaria para un libro que arranca del deseo de dar el cauce. necesario a tanto material de venganza. Pilar CASTRO llegado a la situación que había originado el comienzo de la retrospección. Pero aquí el discurso se construye con dos voces que se van alternando en la narración autobiográfica en ambos casos. El factor desencadenante viene dado por la carta de desahucio que obliga al matrimonio a abandonar el piso de renta antigua en el que ha vivido durante más de veinte años en el centro de Barcelona. A partir de ahí, cuando ya del amor no queda más que sordos rencores alimentados por engaños recíprocos, se dispara la memoria en la recreación de una existencia compartida en soledad cada vez más asumida entre la incomunicación y e! orgullo. Con tal distribución alternante, Teresa Pascual y Simón de Sales van desgranando sus vidas en narraciones complementarias con bien calculados puntos de conexión entre ambas. El relato desde la perspectiva de cada uno y con mirada recíproca sobre el otro redondea un bien acompasado análisis de la relación de pareja, desde una breve historia preconyugal hasta el agotamiento del amor, con los dos narradores protagonistas varados en estallidos de silencio. En la misma novela se descubre que la autora se ha inspirado en Climas de André Maurois, de la cual se da una certera explicación válida también para la obra de Guirao: Un libro irrefutable, sencillo, luminoso y exacto como un teorema, un delicioso guiso de carne humana sin condimentos (pág. 52) En efecto, si la novela francesa constituye una penetrante indagación psicológica en la intimidad de un matrimonio pequeño- burgués, Adversarios admirables ofrece un delicado testimonio del fracaso repetido en una engañosa concepción del amor resquebrajado por las heridas del tiempo y las cicatrices que va dejando en el alma. Todo encaja a la perfección en este texto construido con habilidad y eficacia, con seguridad y sin prejuicios ni maniqueísmos, pues la autora sabe mantener la necesaria fidelidad artística en la visión de ambos narradores. Hasta llegar a un final abierto, donde, tras la ponderada diferencia en la visión del amor y el sexo por parte del hombre y de la mujer, después de profundos desgarrones en la intimidad herida de los cónyuges, se abren otras posibilidades en el entendimiento de la relación de pareja. Lo más admirable de esta novela llena de aciertos está en su profunda verdad humana, auspiciada por su equilibrada construcción alternante, por la fidelidad artística a sus perspectivas opuestas y complementarias, por la agudeza y finura de su introspección psicológica desarrollada con minuciosidad y abundancia de matices en un desnudamiento de almas que mantiene hasta el final la suspensión del lector en la incertidumbre de su desenlace abierto. Además, toda su tragedia cotidiana transcurre encarnada con preci- sión en nuestro tiempo, con la especulación de la Barcelona olímpica en el presente y. la humillada condición de catedrático de latín en el orgulloso Simón. Habrá que corregir el descuido en el color del vestido de Teresa en el primer encuentro con Simón (págs. 28 y 62) en el uso incorrecto de efemérides (pág. 123) y algún otro- de escasa importancia- dentro de la muy elaborada naturalidad y elegancia estilística. Ángel BASANTA A 10