Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C de la ciencia UESTROS sentidos han sido enormemente ampliados, por nuestra tecnología, tanto la antigua como la moderna. Nuestra visión se ha visto ayudada y su potencia enormemente incrementada con gafas, espejos, telescopios, microscopios de todo tipo, y por las cámaras de vídeo, lá televi sión y similares. Nuestro oído se ha visto ayudado originalmente por trompetillas, pero ahora por minúsculos dispositivos electrónicos, y ampliado en gran medida mediante teléfonos, radiocomunicaciones y satélites. Tenemos bicicletas, trenes, automóviles, barcos y aviones para ayudar y trascender nuestras formas naturales de locomoción. Nuestras memorias re- N Dentro de unos días aparecerá en las librerías españolas la última obra del físico y matemático Roger Penrose, considerado como uno de los mayores expertos mundiales en la relatividad general y en la teoría de Einstein sobre el campo gravitatorio. Las sombras de la mente con el subtítulo hacia una comprensión científica de la consciencia será editado por Grijalbo Mondadori. ABC Cultural ofrece en exclusiva un amplio extracto de un capítulo de esta apasionante obra. En ella, el autor defiende con firmeza la necesidad de un cambio científico hacia la comprensión de los fenómenos mentales, y que este cambio debería empezar por una apreciación más profunda de la naturaleza de la propia realidad física inteligencia. Me refiero aquí a las posibilidades educadoras de nuestra sociedad, que podrían sacar un gran beneficio de diferentes aspectos de la tecnología; pero sólo si se utiliza con sensibilidad y entendimiento. La tecnología proporciona el potencial mediante el uso de libros, películas, programas de televisión y de diversos tipos de sistemas interactivos controlados por ordenador. Éstos, y otros desarrollos, proporcionan muchas oportunidades para ampliar nuestras mentes; o también para adormecerlas. La mente humana es capaz de mucho más de lo que a menudo se le da oportunidad de conseguir. Por desgracia, estas oportunidades también son malgastadas JtOGER PENROSE, EL EMPERADOR DE ciben la ayuda de iibros impresos, películas y de las enormes capacidades de almacenamiento de los ordenadores electrónicos Nuestras tareas de cálculo, ya sean simples y rutinarias, o de un tipo avanzado o masivo, se han visto también enormemente ampliadas por las capacidades de los ordenadores modernos. Así pues, nuestra tecnología no sólo nos proporciona una enorme expansión del dominio de nuestro yo físico sino que también amplía nuestras capacidades mentales mejorando en gran medida nuestras habilidades para realizar muchas tareas rutinarias. ¿Qué pasa con las tareas mentales que no son rutinarias, las tareas que requieren inteligencia genuina? Es natural preguntar si también éstas se verán ayudadas por nuestra tecnología dirigida por ordenadores. En mi opinión existen pocas dudas de que, implícita en nuestra sociedad tecnológica (frecuentemente dirigida por ordenador) hay al menos una dirección con un potencial enorme para la ampliación de la frecuentemente, y no se brinda a las mentes de jóvenes ni de ancianos las ocasiones que indudablemente merecen. P K AYal menos un potencial enorme para la ampliación de la inteligencia. Las posibilidades educadoras de nuestra sociedad podrían sacar un gran beneficio de diversos aspectos de la tecnololgia, pero sólo si se utilizan con sensibilidad y entendimiento ÍJOS límites de la inteligencia artificlai son difusos ERO muchos lectores preguntarán: ¿no existe la posibilidad completamente diferente de una enorme expansión de una capacidad mental, a saber, esa inteligencia electrónica ajena que apenas está empezando a emerger de los extraordinarios avances en tecnología de ordenadores? De hecho, con frecuencia nos dirigimos ya a los ordenadores én busca de asistencia intelectual. Hay muchas circunstancias en las que la inteligencia humana sin ayuda no resulta nada adecuada para prever las consecuencias probables de acciones alternativas. Tales consecuencias pueden quedar mucho más allá del alcance del poder computacional humano; así pues, cabe esperar que los ordenadores del futuro ampliarán enormemente este papel, en donde la computación pura y dura proporciona una ayuda incalculable para la inteligencia humana. Pero ¿no cabe la posibilidad de que los ordenadores lleguen finalmente a conseguir mucho más que sólo esto? Muchos expertos afirman que los ordenadores nos ofrecen, al menos en principio, el potencia! para una inteligencia artificiat que al final superará a la nuestra. Una vez que los robots controlados por ordenador alcancen el nivel de equivalencia humana entonces no pasará mucho tiempo, sa