
A B C de la música
ESTRENO EN MADRID DEL CONCIERTO PARA PIANO DE CLARA WIECK
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día 20 de mayo se cumplirá el primer centenario de la muerte de Clara Schumann (1819- 1896) Con este motivo, la Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigida por García Navarro, ofrecerá en el Auditorio Nacional, tres días después, su obra sinfónica más importante; el Concierto en La menor Op. 7, para piano y orquesta. Será solista la pianista madrileña Silvia Torán. El tercer movimiento de esta obra romántica, que va a escucharse por vez primera en Madrid, está orquestado por quien fuera su esposo, el gran compositor Robert Sclnumann, de cuyo legado ella fue depositarla, además de inmejorable intérprete de su obra pianística. Clara Scíiumann, nacida Wieck, era tiija de un prestigioso profesor de piano que la educó para que fuese una niña prodigio del piano y de la composición. y lo fue. Con el paso del tiempo, además de la mujer de Robert Sclnumann, se convirtió en una de las protagonistas del romanticismo musical germano, Desde la muerte de su marido en 1856, su mejor amigo y confidente, fue, sin duda, Johannes Brahms. Mucho se ha especulado sobre la íntima relación entre Clara y Johannes, pero todo apunta hacia una excepcional compenetración anímica, sobre todo en lo que a música se refiere. Ambos intercambiaron esa fructífera, sincera y vivificante afinidad espiritual, sin apenas sombras, desde 1853 a 1896. Unión que todavía persistió once meses, ya desaparecida físicamente ella, hasta el día de la muerte de él, ocurrida el 3 de abril de 1897. Brahms le había confesado por carta en estos años finales: Estoy habituado a la soledad y necesitaré estarlo ante la perspectiva del enorme vacío que debo afrontar. Pero déjame repetirte hoy que tú y tu marido habéis sido la experiencia más hermosa de mi vida y representasteis cuanto hay en ella de más rico y más noble Durante más de cuarenta años, Brahms compuso obras para piano y de cámara pensando siempre en Clara, y no enviaba una obra a la imprenta sin el visto bueno de su querida amiga, cuyo buen gusto musical consideraba infalible. El 26 de marzo de 1896, Clara sufrió una apoplejía que la inmovilizó. La emoción de sus sentimientos ante la enfermedad de su queridísima amiga quedó plasmada para L
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siempre en los impresionantes Vier Ernste Gesánge (Cuatro Cantos Serios) escritos a principios de mayo de 1896, dos semanas antes del fatal desenlace. En la noche del 20 al 21 de mayo de 1896, la gran pianista fallecía en Francfort del Meno, rodeada de sus hijas María y Eugenia (que había ido a ver a su madre desde Inglaterra) y de su nieto Ferdinand. Hallábase Brahms en IschI cuando recibió, con un poco de retraso, el telegrama que María le había enviado a Viena, comunicándole la noticia. Inmediatamente se puso en marcha, pero en medio del dolor y la confusión de su espíritu, tomó el tren en dirección a Viena en lugar de hacia Saizburgo y Munich para adentrarse en Alemania. Por eso tardó más de cuarenta horas en alcanzar Francfort y no pudo asistir a la ceremonia fúnebre que dedicó a Clara la ciudad de Main. En aquellas horas amargas, su mortal enfermedad del hígado se agravó, y cuando acudió a Bonn para asistir al entierro y depositar un poco de tierra sobre el ataúd, era un hombre acabado que sólo podía componer ya once Preludios Corales Op. 122, para órgano, el último de los cuales se basa en un coral de significativo título, O Weltich muss dich lassen ¡Oh mundo, debo abandonartel Brahms había llegado tarde al homenaje de despedida en el número 20 de la calle Mylius, de Francfort. Pero, como hemos apuntado, si estuvo presente en el cementerio de Bonn para ver cómo el mito amoroso del romanticismo Robert- Clara Schumann se cumplía y consumaba con la muerte de la extraordinaria mujer. Contemplando por fin juntos a tan amada pareja el O Tod me bitter bist du ¡Oh muerte, qué amarga eres! de sus Cuatro Cantos Serios se dulcificaba un poco. Después de haber publicado los Cuatro cantos en julio de 1896, envió una copia a María Schumann con estas palabras: Los escribí durante la primera semana de mayo... Profundamente íntimos, todo en ellos es algo que nos habla o nos lleva, casi inconscientemente y emerge a veces sonando como poesía o música. No quiero que toques estas canciones ahora porque las palabras te podrían afectar demasiado. Pero sí te permito que las veas... como un auténtico memorial a tu querida madre Andrés RUIZ TARAZONA
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