
A B C de las artes
VALEHCIft
CARLOS FORADADA: EL MURO HARI 1 AD 0
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óleo de Foradada (150 x 130)
EJOS del vendaval del paraíso cibernético; situado al margen de la velocidad, e! estrés y la comida precocinada, escéptico hacia lo que se nos avecina, Carlos Foradada, por encima de todo, pinta, y lo hace con la fuerza del desafío. No piensa, como Matisse, que el arte sea el sofá del espíritu. Plantea, intuitivamente, un cuestionamiento permanente del espacio que nos rodea, y nos lleva a la inquietud nacida de ía reflexión y no del tráfago. Eso es lo primero en sus pinturas: provocar la meditación sobre la conciencia de lo ordinario y elevar a la categoría de ficción la arquitectura cotidiana. Su energía se apoya en la ya escasa fe en el pensamiento y en la auténtica dimensión del hom-
Galería Rita Garda Bretón de los Herreros, 6 Hasta el 22 de mayo De 25.000 a 400.000 ptas.
bre como constructor, más allá de los planteamientos del funcionalismo: estudia la constructividad como noción sustancial y determinante para la tribu. Para ello no necesita recurrir a grandes piezas arquitectónicas, que sirven para excusar la necesidad de la dimensión humana de todo edificio. Una cierta perversión planea sobre las solitarias sillas vacías- únicos objetos de mobiliario presentes y capaces de sugerir esa escala perdida allá en el viejo Renacimiento- sin reclamar atención para sí, testigos mudos de dilatados pasillos.
en los que la ausencia se acerca al abandono. A veces, reflejos de luces disfrazadas recorren los contornos, donde se aprecia el silencio de los interiores, y la potencia de las columnas sugiere el enorme peso de la cubierta, suspendida en la solidez del equilibrio perpetuo. Otras, un fantasmal tren, sin pasajeros y lanzado en ia noche, a toda velocidad, atraviesa una llanura: permanece también esa sensación de lo compacto y construido que impregna toda la obra. El dominio de la pintura de Foradada es exponente de una trayectoria firme y personal, capaz de dar a sus cuadros la intensidad visual suficiente como para seducir a los más remisos. Carlos D. MARCO
SEVILLA
LA ACADEMIA FRENTE A GOYA
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A Fundación El Monte es la entidad que ha. hecho posible el nuevo homenaje que a Goya le ofrece ahora la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, tras la muestra, a principios de este año, los Caprichos Participan en esta exposición 44 de los artistas que, como miembros numerarios, de honor a correspondientes, forman parte de la Academia sevillana. No cabe aquí detenernos en el comentario que exigen las presentadas por los diez numerarios participantes, por otra parte formulado en distintas ocasiones con carácter individual o colectivo; pero, junto a sus nombres: Juan Abascal, Juan Cordero, García Gómez, García Ruiz, Antonio Gavira, Miguel Gutiérrez Fernández, Carmen Jiménez, Fernando Marmolejo, Armando del Río y Sebastián Santos, hemos de recordar especialmente los de Toral y Miguel Berrocal, ios dos académicos de honor que se encuentran 40
Real Alcázar (Salón del Apeadero) Patio de Banderas, s n Hasta el 24 de mayo
representados. El primero, con La llegada cuadro en el que la realidad se encuentra trascendida por su poético misterio; el segundo, con la magnífica escultura, móvil, realizada para las dos primeras convocatorias del Premio Goya de la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas. También hay que resaltar, entre los académicos correspondientes, las esculturas de Juan de Avalos, Miguel Moreno y Juan Antonio Corredor, junto a las pinturas de Francisco Echauz, Hernández Quero, Eduardo Naranjo, Julio Pérez Torres, Miguel RodríguezAcosta, Ruiz Anglada y Antonio Zarco, sin olvidar las composiciones de Juan Barreto, Cañete Babot, Rosa Garcerán, Manuel Parral y Miguel Quílez, así como las distintas interpretaciones del paisaje mostradas por Manuel S. Arcenegui. Casquete de Prado, Francisco Pedraja y Antonio Pedrera. Manuel LORENTE
La llegada de Cristóbal Toral