Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C de las arles Nueva Yoik, Ginebra, Paris, Zur ch. Londífia, RotterdarTí, Los Aíígelesreunidos en el magnifico espacio del Palacio Episcf al de Wáiaga, dorytó la pfesente expostión será v s l a por prirrera y única vez. En una d los uJiímos iraDajos d i pinlor- -Mudanza azul ligera 11937) dos Iiguras negras transportan un fflilón vack Toda la producción d Basqutai podría considerarse una dQ mudanza en pos tíc una desconocida res denc ¡a Francesco ClemenTe, uria de las personalidades más lúcidas e ImpactantGS de! parxyama artístico de los 80, deciaratia un afy antes de la myene da Basquiat: -la pmtutra no os lo que se muestra, sirio ío Que esta debajo. Tango la Impfeuna gran improvisacíün: el njíto- sriisTa dibujQ, escribe, pega hojos de papec o pTGsctfVh do utSz dotormmadas áreas. En cuarto lugar, hay un cuadrilátero donde se celebra un reíVdo combato de boxoo. cuyos ccntendrentes son el éxlaas y caos, ta alegría y la agenta- u i a de ias piezas, nunca exhibida con anleíacícin. es la conoc- da como- B boteádOT (1937) -En quinto, una Isla con un lesoro escórvddo. SL no adentrarnos en la i ia lo baslanfe, acabamos descubriendo que lesoro consiste en ta vieja ensaí anza de que el cammo es la meia Rjar toda esa iniensidad que se esluma a cada Instante- -la vida perstguiéndose a si misma- n según ia lüimüLa da Robert Creeiey, o 0 murtdo cayóndosa a pedazos en la da Kevin Power- représenla una tarea desmesurada Incluso para a guien dotado del impulso creador y de ia energía animal de J e e n- M i ohel Basqutat. Mordiscos de perros- (1983) y- Ped r o y el lobo (19 S 6) rezan tos- títulos de sendos cuadros Sin ern bargo, no se trata de un perro ni de un lobo. El anirnal que se pasea por sus Iteíízos, es un tigre. Sobre su cabeza, alternativamente, divisarnos la corona de rey y la cororta de espinas. ¿Ouó es entonces H para retornar a nuestro interróg a m e lo q u e et autor deja fuera? Acaso una metáfora local sirve A la Izquierda, en la otra peería. De mudanza a z i i para brindarnos la claro (1987) A la izquierda, Quijada d e A r x llave. Los rriatagued e 1982. Arriba, ToRepel Ghoata- d e l e e os sutíen referirse a su Caiedral- c u y a solemne lachada se alia stón de que un artista es más importante por lo que no hace que junto a la sede de la e posición por lo que hace. No es tanto lo que con el apetatívo cariñoso de La rrkanquita dado Que la consirucpones como lo Que dejas tuara Croo que Basquial haco eso: daia ci 6 n de uf a de sus torres no UegO nunca a concluirse. Esa auscrcia cosas luera formo parte delfidiTciOHy te oiorga ¿Oué es kj quft el pínicr atrcerrtc una rxJta inqmelanle y enigmática. ncanq doj a fuera de sus telas? AnSirvtfiriaorxís da un paralelismo te tes de intentar averiguarte hagagitimo. cabria afirmar que lo que mos I revenía rio de lo que Si conlalta sn la pintura de Basquial es tiene su pinfu B- En pnmer lugaf, un esa seguTKfa y misteriosa torro inajeroglifico en el que paíaOras imácabada, que proyecta sobre el genes c o m p o n e n una iniensa conjunto de su obra una tensiiin trama iconográfica. En segundo luinagotatkle. gar, una maquinaria de altísima energía En ferCBrOn un encerado soDro cuya superficie asislimos a Jo L u l l GALLERO SS